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“Bienvenidos a la fábrica de títulos universitarios”

21 July, 2026 at 20:54/ por

Ese es el titular de un artículo muy reciente de una revista tan neoliberal como The Economist. El problema nos afecta a todo el mundo: no solo al alumnado que usa inteligencia artificial, sino también a las universidades que bajan el listón para mantener al alumnado, que prefiere estudios lo más baratos y cortos posibles… aunque la mente humana sea INCAPAZ de incorporar ese aprendizaje en un año.

Vivimos en la época del espejismo digital: creemos que podemos aprender descargando todos los libros y viendo todos los vídeos que necesitemos. Eso sería muy útil si también pudiéramos descargarnos el tiempo para verlos y leerlos; pero por regla general, la descarga de contenidos se confunde con el aprendizaje de su contenido, tal como dijo Schopenhauer sobre los libros hace más de un siglo1.

Se cree que aprender mucho es aprender más y más, sumar más temas diferentes. Visualmente, sería ampliar la formación “en horizontal”. Sería similar a ir acumulando más y más libros en una estantería: ¿Quieres una formación más completa? Pues suma más y más libros. Pero hay una forma de aprender que cambia nuestra mirada para siempre: la que, visualmente, es “en vertical”, PROFUNDIZANDO. Leyendo pocas cosas, pero muy importantes, los cimientos que nos permitirán pensar el sexo sobre una buena base que nos ayuda a comprender todas las manifestaciones de la sexualidad humana.

Me alegra ser parte del profesorado del master de sexología de INCISEX, o de nuestra propia escuela, donde NO se baja el listón. El máster dura dos años. Para preparar a monitoras/es de educación sexual les damos un completísimo curso de ocho meses. Sé que hay gente que podría dar ese contenido en menos tiempo. La cuestión no es el tiempo, sino conseguir cambiar la mirada. Hace tiempo que sabemos que no nacemos con un número determinado de neuronas, sino que siguen creciendo a lo largo de toda la vida. Eso sí: necesitan su tiempo para crecer. Un bebé tarda nueve meses. Seguimos necesitando ocho horas para dormir. Y hacen falta muchas horas para aprender una profesión. No solo aprendiendo unos protocolos, sino a cambiar nuestra mirada. Los conocimientos que adquirimos en una clase necesitan de un largo proceso para que gracias a la neuroplasticidad cambien FÍSICAMENTE nuestra mente, para que creen nuevos caminos que nos ayuden a pensar de otra manera.

El master de sexología fue una formación que no cambió lo que pensaba yo antes de estudiar el master, sino que amplió inmensamente la perspectiva para poder ver el marco conceptual completo, para poder situar cada cosa de la que hablo en un lugar concreto de ese andamiaje que explica todos los fenómenos de la sexualidad humana, tal como quisieron hacer los bichos raros del siglo XIX que empezaron con esto: gays, lesbianas, feministas, travestis, personas trans, bisexuales, poliamorosas (estas eran las dos parejas de Hirschfeld), primero en el Comité cientifico humanitario y después en la Liga de la Reforma Sexual.

¿Puede hacerse un master en un año? Claro! La cuestión es ¿en ese tiempo has sido capaz de cambiar tus sesgos?¿has aprendido cuestiones fundamentales para aplicar en consulta?¿han cambiado tus valores o intentas hacer terapia de conversión para que piensen lo mismo que tu piensas?

https://www.flickr.com/photos/pasukaru76/5023702628/

¿HACES TERAPIA DE CONVERSIÓN EN TU CONSULTA?

Un espacio muy muy muy delicado es el de la consulta. Si hay algo fundamental que he aprendido en mi formación es cuándo es ético (y cuándo no) que el activismo entre en la consulta. Y no, no es la única manera de entender las cosas. Pero, desde el activismo, se suele caer en la creencia de que, si no se decide desde una visión política, se está haciendo mal. Por supuesto que tenemos unos valores determinados y los llevamos dentro de la consulta. Al entrar en la consulta no relativizo la pena de muerte o los derechos humanos. No relativizo la discriminación, el supremacismo blanco ni el neoliberalismo.

Aparte de mi formación y lo que me sigo formando, está lo que me comentó una compañera del master hace una década. Ella me contó que había sido parte de un grupo activista en los 90 y me contó cómo terminó su grupo por ignorar sus propias emociones para cumplir con unos objetivos ideológicos. No tengo ninguna duda que eso pasó en más colectivos, pero ese es el único testimonio que conozco de primera mano. Es importantísimo tener unos valores en nuestra vida, por nuestro propio bien y por el bien colectivo de que somos parte. Pero una buena alerta es ¿cómo nos estamos sintiendo emocionalmente? Afortunadamente, con los años, se ha aprendido que no conviene intentar amordazar a nuestras emociones. Siempre nos están diciendo algo y es mejor escucharlo y valorar qué hacemos.

La política y el activismo es parte del ecosistema. Por supuesto que la ideología está en TODO, aún más en quién tiene la mirada sesgada de creer que es posible no tener ninguna Pero también lo son el trauma, los antecedentes familiares, las relaciones anteriores, las dinámicas diádicas y de grupo, el entorno, la precariedad laboral, ser persona racializada o no, tener el apoyo económico de su familia o no, tener una red social suficiente o no, tener una discapacidad o no, las circunstancias personales, la vivencia de esas circunstancias… Un ecosistema muy complejo, como en la vida de todo el mundo.

Por eso hace falta tanta formación y trabajo en equipo y supervisión para hacer un buen trabajo en consulta y no cometer el error de creer que, quienes vienen a nuestra consulta, tiene que tener NUESTROS VALORES, en lugar de ayudar para que estén más a gusto en su relación, en su vida, en sus circunstnacias pero de acuerdo con SUS valores. Si no es así, a eso le llamo terapia de conversión.

Hacer ese cambio de valores, ser capaz de ver eso y saber cómo trabajar sin que interfieran nuestras reacciones automáticas… no es tan fácil de aprender.

LA RESPONSABILIDAD PROFESIONAL

La sexóloga “en construcción” @Lourdessexed, como se llama a sí misma, lo explica muy bien:

“La sexología es una ciencia en sí misma ¿Qué quiere decir esto? Que es una disciplina independiente y con entidad propia. Si te formas en sexología de manera suficiente y responsable, y desarrollas la práctica de forma profesional de forma ética, no tienes que ser psicóloga para poder ejercerla.
¿Como se forma entonces una sexóloga? A día de hoy en España, la opción más completa para ejercer es a través de una formación de máster, para lo que es obligatorio tener un título universitario prioritariamente en ciencias afines: carreras sanitarias o ciencias sociales. Existe diversos másteres espcializados en sexología que abordan la disciplina a partir de enfoques que van desde el prisma clínico-sanitario hasta el prisma más social y disidente.
A pesar de haber formaciones muy completas en sexología, a día de hoy en España no es una profesión reglada. Esto sitúa en las sexólogas la responsabilidad de ejercer la práctica con la mayor ética profesional posible y de derivar a la persona a profesionales de la psicología o de otras disciplinas, si el alcance sobrepasa los límites de la sexóloga.”

Es lo que recomiendo a mi alumnado: trabajar con un equipo. Y estudiar mucho mucho mucho para saber dónde están nuestros límites. Para saber identificar que algo puede necesitar quien está en nuestra consulta pero que va más allá de nuestra formación: un análisis para descartar enfermedad renal crónica, un trabajo en equipo en un caso de trauma complejo, una medicación mejor que la que están tomando…

A eso ella añade la necesidad de una perspectiva de género, inclusiva y queer, a lo que yo añado una aún más amplia: la perspectiva biográfica, como cuento en los másteres (INCISEX y COP) y formaciones donde doy clase, aparte de nuestra escuela de sexología, al alumnado que trabajará en consulta con una perspectiva mucho más amplia, incluyendo numerosas perspectivas y, sobre todo, como estas se manifiestan en la biografía de la persona que tenemos delante.

Despatologizar no es una cuestión personal, no depende de lo buena persona que seas, sino que es algo estructural, como pasa con el racismo, por ejemplo. Eso consigue la sexología, en todos los aspectos de la sexualidad, al cambiar el marco conceptual desde el que piensa y explica el sexo.


1 “Buying books would be a good thing if one could also buy the time to read them; but as a rule, the purchase of books is mistaken for the appropriation of their contents”.
Schopenahuer, 1851, “On books and writing”.

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