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El cubo de cangrejos

16 November, 2015 at 13:26/ por
https://www.flickr.com/photos/photosak/2475872488/

El cubo de cangrejos es la metáfora que utilizaba el recientemente fallecido Terry Pratchett para referirse a cómo nos atrapan las normas sociales, a cómo funcionamos en sociedad. En realidad, cuando se concreta, se ve que la metáfora tiene muchos más matices. Pero antes, para quien no sepa qué es la metáfora del cubo de los cangrejos, traduzcamos la wiki:

“La mentalidad de cangrejo”, a veces llamada “cubo de cangrejos” es una frase que describe una forma de pensar que se describe mejor con la frase “si yo no puedo, tú tampoco”. La metáfora se refiere a un cubo de cangrejos. Individualmente, los cangrejos podrían escapar fácilmente del cubo, pero en lugar de eso se sujetan mutuamente en una competición inútil por ver quién puede estar encima del resto, lo que hace que no puedan escapar y se asegure su muerte colectiva. La analogía con la conducta humana es la de que miembros de un grupo intentan negar o disminuir la importancia de cualquier miembro que consigue un éxito más allá del resto, sea por sentimientos de envidia, de conspiración o competitivos.

 

 

Impacto

El término se asocia con una manera miope, no constructiva de pensar en lugar de hacer de manera conjunta, pensando a largo plazo de manera constructiva. Un estudio en Nueva Zelanda en 2015 fue el primero en cuantificar el impacto de la mentalidad de cangrejo en la educación. Llegó a la conclusión de que el alumnado tiene resultados un 18% mejores cuando sus notas no las saben el resto de estudiantes. El estudio mismo se inspiró en el caso del profesor de la Universidad Waikato que fue ciberacosado con webs falssas, fotos retocadas, en el periódico de la universidad, con emails, en Facebook y foros de la universidad, a lo que la defensa alegaba que el profesor merecía el ciberacoso porque había mostrado sus resultados académicos por encima de la media cuando se presentó su caso ante la autoridad laboral neozelandesa”.

 

 

Además de ser útil esta metáfora para la presión que ejerce un grupo sobre alguien que destaca (quien decide empezar a ir al gimnasio, esforzarse más estudiando, preguntar sus dudas en alto, hacer deporte), es útil tambien para otras muchas cosas.

Por ejemplo, Meg-John Parker la utilizó en el “Congreso de No Monogamia e Intimidades Contemporáneas” para hablar de la normatividad. De la que sea. De cómo se sale de un patrón (de la monogamia, por ejemplo) y se cae en otro, como la polinormatividad (aquí tradujimos sobre el tema, y aquí). Como explicaba Meg-John, si imaginamos que un cangrejo consigue salir del cubo de la mononormatividad —o de cualquier otra norma—, estará en la playa, al descubierto, donde una gaviota puede atraparlo. Da miedo estar ahí, exponiéndote, con lo que lo que haces es irte hasta el siguiente cubo (en este ejemplo) el de la polinormatividad. Y puede que no te des cuenta y estés desde tu cubo mirando el otro cubo diciendo “Ja, estás en el cubo la monormatividad”, sin darte cuenta que tu cubo es el de “todo el mundo tiene que ser libre, nadie puede sentir celos, etc…”

Es fácil no darse cuenta de que hemos salido de un cubo pero nos hemos metido en otro. Sea para las prácticas que idealizamos, para cómo se viven las identidades, para el tipo de relaciones, para un nuevo modelo que nos parece mejor… A esto hay que sumar la presión que hacen siempre las mayorías (y cómo pueden influir las minorias), o el experimento de los monos. A veces no le dejamos al resto hacer algo… y tamposo sabemos muy bién por qué.

 

Fuente imagen inicial

 

 

 

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