El lío del sexo y el género
6 August, 2026 at 13:35/ por moscacojonera
Inglaterra, Gales y Escocia acaba de aprobar una ley que obliga a las personas a usar los baños públicos que se corresponden con su “sexo biológico”. Lo que comenzó en 1975 como el “sistema sexo/género” acuñado por Gayle Rubin en su texto «Tráfico de mujeres: Notas sobre la “economía política” del sexo*» (PDF) parece que ha terminado, de nuevo, en el punto de partida a evitar: el determinismo biológico de Freud que Gayle Rubin y sus antecesoras cuestionaban: “La anatomía es el destino” (Freud, 1912)
El sistema sexo/género es acuñado en 1975 como «descripciones de la parte de la vida social que es la sede de la opresión de las mujeres, las minorías sexuales y algunos aspectos de la personalidad humana en los individuos». Son «el conjunto de disposiciones por el que una sociedad transforma la sexualidad biológica en productos de la actividad humana, y en el cual se satisfacen esas necesidades humanas transformadas» (Rubin, 1975). Eso fue lo que se dijo la primera vez que se acuñó el concepto.
A partir de ahí, como tantas cuestiones en torno al sexo, se fue transformando en la cultura popular en una simplificación: el sexo es el cuerpo y el género es la mente. Se han escrito muchas aproximaciones a ese concepto, desde las más simples a las más complejas pero que se han ido trasladando siempre a la calle con versiones incompletas, inexactas, incluso erróneas. Tal como se escucha en 2026 en las noticias, se suelen resumir toda esta cuestión, muy compleja, en definiciones que nombran el género como un conjunto de ideas, expectativas, normas y comportamientos que se imponen en función del sexo de una persona. Y por lo tanto, eso lleva a la conclusión, casi nunca explicitada de forma tan cruda, de que el sexo son los genitales, órganos internos y los caracteres sexuales, haciendo una separación entre naturaleza y cultura que nuestra sociedad insiste en mantener, como otras muchas ideas que se resisten a acercarse más a los datos que nos devuelve la realidad.
Para no meternos en debates largos que se han mantenido durante décadas sobre lo natural y lo cultural, espero que sea fácil comprender que esa separación dejó de tener sentido, por lo menos, desde el momento en que la epigenética ha demostrado cómo ambos terrenos, cuerpo (naturaleza/biología) y cultura, se interrelacionan y afectan mutuamente de forma constante y permanente, ocasionando que el entorno, lo que vendría a ser la cultura, provoque cambios físicos comprobables.
De todos modos, en el día a día, a los debates que se tienen en muchos espacios, no llegan a trasladarse muchas de esas actualizaciones, porque solemos necesitar una versión simplificada de la realidad. Dentro de las certezas simplificadas que necesitamos para vivir, sólo hace falta incorporar que siempre, en todo, hay excepciones. Hay excepciones que, aunque sean muy pequeñas, merecen los mismos derechos que todo el mundo. En nuestro país, el porcentaje de personas con síndrome de Down no llega al 1%, no llega incluso al 0,1%, sino que, con los últimos datos disponibles, es del 0,07%. Una enfermedad tan terrible como la ELA, con una prevalencia en nuestro país del 0,003%… se traduce en 4.000 personas con ELA. Si aún no parece lo suficientemente preocupante para prestarle toda la atención (que no se le da), se traduce, CADA DÍA, en tres nuevos casos diagnosticados de ELA. Menciono ejemplos sanitarios porque en todo este debate se está focalizando en “lo biológico” la certeza sobre la identidad de alguien.
En cuanto a la población general y las excepciones, lo mismo pasa con la sexualidad humana. La gran mayoría de la gente es heterosexual. Pero hay excepciones. La mayoría de la gente siente algún tipo de atracción hacia alguien, pero hay excepciones. En la mayoría de la gente “encajan” la identidad asignada al nacer, con su vivencia, con sus genitales, con sus órganos internos, con sus hormonas, con su caracteres sexuales secundarios, pero hay excepciones. La mayoría de la gente tiene claro que son hombres o mujeres, pero hay excepciones. La mayoría de las personas trans tienen claro que son hombres o mujeres, pero hay excepciones. Por pequeñas que sean las excepciones, son miles y miles de personas.

¿HAY ALGÚN LIBRO RECOMENDABLE SOBRE ESTE TEMA?
Si alguien quiere estudiar, en serio y en profundidad, cómo se interrelacionan entre sí el entorno, la fisiología y la identidad, le recomiendo un libro corto, pero muy profundo y para el que hacen falta conocimientos médicos si se quiere comprender absolutamente todo: Identidad de género, de Antonio Guillamón.
Para quién no quiera leerse ni un resumen del libro, puede acercarse a saber cuál es la aproximación del autor con esta mínima cita: El libro, y el inmenso estudio que hay detrás, aporta una “explicación de la identidad de género desde una perspectiva integradora de las variables biológicas y sociales“. Insisto en una palabra: INTEGRADORA de ambas. Mezcladas. Y no, como se suele creer, que hay una parte física y una mental: Una especie de sentencia inapelable, como aquella frase freudiana, por la que el cuerpo ES la verdad, y lo mental puede estar equivocado. En estos tiempos son tentadoras las simplificaciones para entender la realidad, pero las rara vez son verdad.
No tengo ni la más mínima duda que, quién quiera defender una causa u otra, leerá el libro, el artículo o esa frase con el sesgo que le lleve, probablemente, a mantenerse en las ideas que tenía en un principio. Pero este libro entra realmente en lo complejo de entender las infinitas diferencias que se han dado siempre entre todos los humanos en esta cuestión. Lo sabía la sexología en 1908 y lo sabe actualmente.

BONUS TRACK: ¿QUÉ OPINA LA SEXOLOGÍA DE ESTE LIBRO?
Por si alguien desde la sexología general llega a leer esto, aclaro que el libro no aborda esta cuestión desde la sexología que yo llamo general, sino que mezcla varias perspectivas, [sanitaria, sexo/género, biopsicosocial, psicobiológica, etc.]. Pero sí creo que quiénes tengan curiosidad o interés por COMPRENDER esta cuestión, en lugar de querer ORDENAR, CLASIFICAR, pueden beneficiarse de lo que aporta la mirada sexológica.
Lo primero es la herencia que tomó la sexología general desde sus comienzos a finales del siglo diecinueve y que aún no es muy conocida, porque terminó de perfilarse en 2003(1). Lo segundo es lo que vinieron haciendo desde siempre los poderes basándose en el marco conceptual de las ciencias médicas, y en concreto, desde la psicopatología sexual, que buscaba señalar qué identidades, orientaciones, conductas, deseos, cuerpos eran incompatibles con la procreación y el marco heterosexual que se vincula a ello de forma indisoluble. La sexología general integra todas las otras disciplinas, pero no determinan su marco conceptual.
El libro de Antonio Guillamón se lo recomiendo a todo el mundo, incluido al alumnado al que doy clases en el master de sexología de la universidad Alcalá de Henares, en el curso de especialista universitario en educación sexual de la universidad pública de Navarra y en el máster de psicología de la diversidad sexual, relacional y de género del Colegio Oficial de Psicología de Madrid. En los tres sitios hablo de esta cuestión, llamando muchísimo la atención sobre los sesgos que heredamos todo el mundo de nuestra cultura al hablar de sexualidad humana y que, al menos como profesionales, es imprescindible tener en cuenta.
En el máster de sexología de Alcalá de Henares soy profe de epistemología, además de no monogamias, educación sexual y consulta. Un palabro que, dicho de otra forma, se refiere al estudio del marco conceptual desde el que se articula una disciplina. Lo menciono porque ahí creo que puedo ayudar mucho a saber qué cuestiones se están mencionando desde una perspectiva sexológica y cuáles aparentemente sí, pero que en realidad se dicen desde otros marcos conceptuales que influyen y incorporan sesgos que cuesta ver. Como digo a menudo para ilustrarlo, patologizar a alguien no depende de que seas buena o mala persona, sino que es una cuestión estructural: depende de la perspectiva desde la que te acercas a intentar comprender lo que estudias.

HIDDEN BONUS TRACK: LA SEXOLOGIA Y AMEZUA
(1) La sexología general terminó de perfilarse en 2003, gracias al trabajo metódico de Amezúa desde que escribe por primera vez públicamente sobre ello en 1971 en francés, y en 1976 en castellano, en “Amor, sexo y ternura”, y que siguió estudiando constantemente hasta su fallecimiento en 2024. En 2003 terminó de completar el mapa de la sexualidad humana o, técnicamente, hecho sexual humano, y lo publicó ese año en “Sexo: Historia de una idea”.
En su trabajo no ayuda el hecho de que algunas veces mezclara su opinión con la sexología. Eso hizo que escribiera algunas opiniones inaceptables sobre el feminismo, algo que siempre he señalado muy claramente de forma explícita en todas partes.
Pero del mismo modo que la conducta impresentable de Einstein en lo personal no implica que sean falsas sus conclusiones sobre física, algunas opiniones de Amezúa que mezcló en sus libros no implica que sean falsas sus conclusiones respecto a un marco conceptual que lo convierte en una especie de “Einstein del sexo”, como ya se llamaba a Hirschfeld a principios del siglo veinte al iniciar el camino de la sexología al mismo tiempo que participaba en la defensa de los derechos del feminismo, gays, lesbianas, bisexuales, transexuales, etc. en la que trabajaban conjuntamente desde entonces todos esos colectivos.
El mapa del hecho sexual humano que menciono más arriba incorpora la mirada sexológica, por ejemplo, de la interseccionalidad, de la discriminación, del capacitismo, del racismo y el sesgo colonial y el supremacismo blanco, como explico en mis clases. No es fácil verlo, a mí me ha costado una década de estudiar una y otra vez el mapa completo. Ya comenté hace años las protestas constantes contra el master y Amezúa en concreto por parte de quiénes veníamos del activismo (comencé este blog en 2006, y el activismo en 1996 en Brighton) al creer que en el master intentaban cambiar nuestras ideas para convencernos de algo a lo que no acabábamos de verle el sentido ni el interés. En realidad, nos estaban obligando a replantearnos todo, absolutamente todo, otra vez. Es una sensación muy común, cada nueva promoción pasa inevitablemente por el mismo proceso, ya que es un cambio completo de paradigma y una formación profesional que necesita de todo ese largo proceso. Un embarazo son nueve meses, un sueño reparador suele necesitar de ocho horas y cambiar totalmente de paradigma para entender la sexualidad lleva, como mínimo, dos años para verlo al completo (a mí me costó casi tres años…).
Espero que este texto, escrito en una mañana bajo la urgencia de los cambios legislativos anglosajones sirva como mi grano de arena, por un lado, a este debate, estudio y comprensión de la sexualidad humana y, por otro, a la lucha colectiva por nuestros derechos de quienes tenemos identidades, orientaciones, vivencias, prácticas, relaciones, colores de piel, cuerpos y vidas consideradas minoritarias o no normativas (por supuesto, siempre consensuadas). Porque sí, la norma existe y se ha utilizado siempre para dejar fuera a los seres humanos reales y poner, sobre ellos, objetivos ideales con una agenda política que nunca busca mejorar la vida.
Tanto desde la comprensión de la sexualidad humana, como desde el activismo, mi intención siempre es hacerlo para aumentar nuestros recursos para comprendernos y vivirnos mejor. Y creo que a eso ayuda no polarizar. Cada vez que hay dos posturas enfrentadas, las primeras víctimas son las posturas intermedias, las que se permiten dudar, cuestionar, reflexionar, tardar en responder.
Como he hecho otras veces, si cambio o edito algo, lo iré añadiendo al final del artículo, con fecha y hora de edición.

Muy interesante, como siempre. Muchas gracias por la reflexión compartida, Miguel. Sigo todas tus publicaciones en el blog, que me llegan a través de un agregador de noticias. Para no perderme nada.
Casualmente anoche leía sobre Amezúa y cuánto hizo en España, tras doctorarse en el extranjero, por ampliar la mirada que se tenía en el país y esa época, sobre la sexualidad, que es mucho más que lo anatómico, fisiológico, médico, reproductivo y circense (por las posturas).
Por ejemplo, y como homenaje a Hirschfeld, llamando a su instituto “de Ciencias Sexológicas”, que no sabía que el INCISEX lo había fundado Amezúa.
Gracias! Sí, hizo muchísimo, paso a paso, gota a gota y es inmenso lo que ha dejado. Lo bueno además es que hemos tenido años y años para poner el marco conceptual a prueba así que es usarlo como si fuera nuevo, actualizado, pero recogiendo esa tradición completa y metiéndola en el nombre de incisex, en cada parte del mapa y en todo lo que fue haciendo 😌
Gracias a ti también por dejar el comentario 🙏