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La sexología del siglo XXI estaba enterrada bajo las cenizas que dejó el nazismo

5 February, 2019 at 13:18/ por
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¿Es el momento de retomar la sexología inicial, la de principios del siglo XX? Yo creo que explica mucho mejor todos los cambios que nos vamos encontrando en la forma de entender la sexualidad. Pero antes conviene hablar de qué es la sexología, que quizá no lo sepas. Si crees que la sexología se dedica a dar “consejos para follar” o a tratar los problemas al follar y los problemas de los genitales, tienes una visión muy limitada de la sexualidad ¿En serio para tí la sexualidad son sólo los genitales, orgasmos, follar?¿Consideras que no tiene nada que ver con tu sexualidad quién eres, cómo te sientes y te vives, cómo te identificas, si como hombre, como mujer o como otras cosas?¿No consideras que sean parte de su sexualidad tus deseos, tus fantasías, quién te atrae, cómo te atrae, por qué te atrae?¿No considers parte de tu sexualidad todos los detalles que están presentes al liarte con alguien, las miradas, tacto, atracción, juegos…?¿No consideras que tenga que ver tu sexualidad con las relaciones de pareja (sean de dos o más), con cómo evolucionáis, con vuestros proyectos vitales? La sexología trata todo eso. Todo lo relevante en relación a tu sexualidad. Y eso incluye muchas muchas cosas.

Quizá la sexología te provoca rechazo. Te hace pensar en alguien que te dice qué debes hacer, cómo debes hacerlo. Que te dice qué eres, cómo eres, cómo debes sentirte, si debes tener más o menos orgasmos, si deben de ser más o menos intensos, si debes follar o no. Quizá piensas que la sexología divide a los seres humanos en dos categorías, diciendo si eres hombre o mujer. Quizá piensas que la sexología piensa en el ser humano como un conjunto de aparatos que tienen que funcionar “bien”, que piensa en las relaciones sexuales como algo que tiene una forma concreta, que patologiza, que se basa en lo biológico, esencialista. Que no respeta la diversidad infinita que se da en la realidad.

No es raro que pienses eso. Esa aproximación a la sexología es la que se hizo más popular después de la Segunda Guerra Mundial (SGM). Una época profundamente misógina, por cierto. Es la que cambió la lectura de nuestra sexualidad para siempre (o quizá lo podamos revertir, ampliar). La sexología de la segunda mitad del siglo XX, en su mayoría, le dio un enfoque genital, por ejemplo, a todos los hallazgos de Kinsey, de Masters y Johnson, que eran mucho más amplios (en el sentido humanista) que lo que se cree hoy día (otra cosa es lo mal que se han usado sus estudios). Es la que estableció la medida de la “normalidad” basándose en medias, en números, en si follabas muchas veces o pocas, en si tenías muchos orgasmos o pocos. Se basaba en la estadística, de la que se extraía una norma, y si, por ejemplo, estabas por encima de esa media “normal”, lo tuyo era hiperactivo; si estaba por debajo, hipoactivo. Una medida de muchas facetas de la sexualidad que se sigue usando hoy día.

También le dio una lectura genital, miope, limitada, a una larga herencia que sigue escondida bajo las cenizas de las hogueras nazis. Parte de esa herencia está escondida bajo las cenizas del 3 de mayo de 1933 en la Opernplatz. Esas imágenes de quema de libros nazis eran, entre otros, los archivos del instituto de Magnus Hirschfeld. Esa herencia es la de la sexología de comienzos del siglo XX ¿Y qué decía esa sexología?

 

nazi hirschfeld Bundesarchiv_Bild_102-14597,_Berlin,_Opernplatz,_Bücherverbrennung

La sexología anterior a la SGM, la sexología del comienzo del siglo XX, es una gran desconocida. Era una sexología que, aunque hecha por señores de barba (que nos puede hacer creer que era tan miope como la posterior a la SGM, comprendo los prejuicios), estaba hecha desde los márgenes, desde entender la diversidad, propia y ajena, como Hirschfeld, gay y relacionado constantemente con gays, lesbianas, transexuales y todas las opciones intermedias… Como Havelock Ellis, casado con una lesbiana, que descubre sus gustos nada comunes con 60 años… Era una sexología que no lo tenía fácil. Quienes trabajaban en ello debían estudiar medicina para poder centrar su interés en la sexualidad humana (como cuenta Lejárraga, “Nadie que no fuese médico podía hablar de cuestiones sexuales en la Inglaterra victoriana sin enfrentarse al oprobio o la irrelevancia”). 

Es una sexología que crece de la mano de la lucha social y política. Havelock Ellis “mantuvo estrechas relaciones con las feministas de su época (Stella Browne, Margaret Sanger, Olive Schreiner…) y los socialistas fabianos. Alcanzó gran fama en vida y se le consideraba “el sabio del sexo”. De carácter tímido y modesto, rehuía el protagonismo y las grandes manifestaciones; la labor de su vida está en sus libros, cuya prosa clara y elegante aligera la erudición multilingüe”. Ellis no era “el médico al uso, es decir, patologizante y normalizador, sino comprensivo. Su intención fue comprender los hechos sin juzgarlos, fomentando una actitud de” comprensión. “Esto es crucial para entender la perspectiva sexológica, tantas veces confundida con la psicopatología, la psiquiatría o la medicina”. (fuente)

Hirschfeld, por su parte, luchaba por una vida mejor para transexuales, transgénero y travestis en Berlín antes de la guerra, dándoles “salvoconductos” médicos que explicaba por qué su paciente se vestía así y podían circular libremente por Berlín. El trabajo de Magnus es inmenso, conviene fijarse en las fechas en que hace lo que hace…: “en 1897 funda el Comité científico-humanitario (considerada la primera asociación por los derechos de los homosexuales); en 1899 publica el Anuario de los estadios sexuales intermedios; en 1908 edita la primera revista de sexología; en 1919 abre el primer Instituto de Sexología; en 1921 organiza el primer congreso sexológico internacional; en 1928 cofunda la Liga Mundial por la Reforma Sexual.

Los objetivos de la Liga Mundial por la Reforma Sexual los firmaría cualquiera hoy día (menos el punto 4, por la terrible forma que adoptó con el nazismo):

1. Iguales privilegios y obligaciones para hombres y mujeres en cuanto a su vida sexual, como en sus vidas políticas y económicas.
2. Liberación de las relaciones maritales de la dominación de la iglesia. Reforma de las leyes que regulan el matrimonio y el divorcio.
3. Control de la concepción (…) de forma que la procreación pueda ser realizada de forma deliberada y sólo con un debido sentido de la responsabilidad.
4. Aplicación del conocimiento del eugenismo hacia la mejora de la raza, a través de la selección de nacimientos. (Estímulo de la propagación de los sanos y dotados, y la esterilización de los no aptos.)
5. Protección de las madres solteras y de los hijos «ilegítimos».
6. La comprensión científica y adecuada de las variaciones en la constitución sexual (intersexualidad) y una correspondiente actitud racional, por ejemplo, hacia hombres y mujeres homosexuales.
7. Educación sistemática de la biología del sexo, especialmente en cuanto a los problemas relacionados con las enfermedades de transmisión sexual. Promocionar una actitud saludable hacia el sexo, incluyendo el conocimiento de la vida sexual sana y sin complicar por un sentimiento de culpabilidad.
8. Reformas legales y sociales en cuanto a la prostitución para eliminar sus peligros (especialmente enfermedades venéreas).
9. Desviaciones y anormalidades del impulso sexual deben ser considerados como más o menos patológicos y no como crímenes, vicios o pecados.
10. Reforma del código penal en lo que respecta a los crímenes sexuales. Sólo deben ser considerados criminales aquellos actos sexuales que violan los derechos de otra persona. La protección de menores y de personas de mente débil. Actos sexuales entre adultos responsables, realizados con consentimiento mutuo, deben ser considerados como un asunto privado (y no responsabilidad de las leyes).

Es una sexología con la que sigo teniendo la sensación de que explica mucho mejor la inmensa diversidad de la que ahora parece que se ha hecho consciente todo el mundo, pero que siempre ha estado ahí y de la que esa sexología ya se ocupaba hace más de un siglo. Esas infinitas variaciones en muchas facetas de la sexualidad no las trata como “diversidad” frente a una supuesta “normalidad”, sino parte del mismo espectro. Esa tradición sexológica se retomó en los años 70 por Amezúa y otros autores, manteniéndolo hasta hoy día en forma de máster,  y es algo a lo que Juncal, Bruno y yo (además del resto de profesionales de la misma tradición) queremos seguir dándole continuidad, sin cambiar en lo fundamental el marco conceptual heredado, sino ampliándolo, enriqueciéndolo con las respuestas a preguntas que ahora se formulan de otra manera. Sólo es cuestión de tiempo ver si este enfoque de la sexología va respondiendo mejor a las preguntas se vayan planteando ahora y en el futuro que los enfoques del siglo XX.

 Más sobre Havelock Ellis: Historia de la sexología / Havelock Ellis.

Más sobre Hirschfeld: Historia de la sexología / Magnus Hirschfeld.

La imagen principal es de profesionales del trabajo sexual, transexuales y transgénero, del café Marienkasino, de Berlín en los años 20. Fuente. Del libro El tercer sexo, de Hirschfeld. Es una muestra de su círculo de amistades en Berlín, como en la famosa foto.

2 Comments to “La sexología del siglo XXI estaba enterrada bajo las cenizas que dejó el nazismo”

  1. Fernando says:

    ¿Qué aporta al artículo mencionar las orientaciones sexuales de Hirschfeld y de Edith Ellis?

    • moscacojonera says:

      ¿Quizá lo poco sorprendente de que hubiese que esperar a un sexólogo homosexual para que alguien luchara por los derechos de personas homosexuales?¿Quizá que hizo falta que alguien desde la diversidad diera una visión de la sexualidad que no ofreciera un solo modelo al mismo tiempo que patologizaba las otras opciones?

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