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Máster de psicología de la diversidad sexual, relacional y de género del Colegio Oficial de Psicología de Madrid (Segunda edición, 2026-2027)

28 July, 2026 at 14:35/ por

Antes de que comiencen las vacaciones de verano es un buen momento para plantearse los estudios del próximo curso. Aquí podéis ver, en una sola página, toda la información: Fechas, precio, contenido, metodología y profesorado.

Me hace mucha ilusión ser parte de nuevo del profesorado del máster del Colegio Oficial de Psicología de Madrid, para aportar mi mirada sobre la diversidad para el trabajo en consulta, en el bloque inicial, dedicado a la sexología.

Creo que lo más valioso que aporto es el enfoque sexológico, que va muchísimo más allá de lo que se suele creer. En la calle se cree que la sexología es lo que se ocupa del sexo, así, en general. Pero en realidad supone un cambio de perspectiva. Es un cambio de paradigma, de marco conceptual que COMO CONSECUENCIA evita errores muy comunes:

  • Creer que patologizar es algo que se cambia como una cuestión personal.
  • Creer que el supremacismo blanco no está presente en nuestra perspectiva
  • Confundir la búsqueda del bienestar de quien acude en consulta con el intento de que esa persona piense como quién le está atendiendo. Una especie de terapia de conversión.

Estos no son todos los errores comunes pero sí una pequeña muestra de los cambios de perspectiva que a veces no se tienen en cuenta en las formaciones sobre “diversidad”, como si solo consistiera en sumar más etiquetas al mapa de identidades y conductas. No es una cuestión de ampliar, es una cuestión de PROFUNDIZAR.

PATOLOGIZAR ES SIMILAR A SER RACISTA

Es decir, patologizar o ser racista NO es una cuestión personal, un cambio que tú debes de hacer para “ser mejor persona”, para “tener una mirada más inclusiva”, sino una cuestión ESTRUCTURAL. Está en todas partes, en la mirada, en la forma de clasificar, en la forma de ver los problemas que llegan a consulta, en la tendencia a prestar atención a determinados detalles pero no a otros, a no ver problemas donde sí los hay.

No es fácil llegar a comprenderlo y, sobre todo, no es fácil imaginar qué otra mirada es posible. Digamos que es el mismo marco conceptual el que nos lleva a patologizar. La sexualidad la vemos a través de las perspectivas religiosa, legal y médica: primero como pecado, después como delito y después como perversión o desviación ¿Desviación respecto a qué? La reproducción.

La mirada que nos resulta más cercana en el tiempo es la médica y psiquiátrica: es la que estudia la sexualidad humana como una tendencia con un objetivo concreto (reproducirse) y, todo lo que no busque eso, se explicaba desde la psicopatología sexual. Y esa mirada, recogida en el best seller “Psychopathia sexualis“, en esas largas listas de “parafilias” que se han trasladado, en algunos casos de forma literal, dentro de los manuales de psiquiatría actuales.

Esto va más allá de las conductas en la cama. Es lo que nos hace por ejemplo, felicitar a una pareja si va a tener una criatura, sin indagar más. Pero si nos dicen que van a “abrir la relación”, no nos damos cuenta de que la sospecha aparece. No nos damos cuenta que, como si fuera una cuestión neutra, queremos saber si las dos personas lo desean por igual, si no hay manipulación o chantaje de ningún miembro de la pareja, si son conscientes de lo que puede suponer… Toda una serie de alertas que no surgen cuando nos dicen que quieren tener un bebé.

SUPREMACISMO BLANCO Y LA MIRADA NAPOLEÓNICA

Son sesgos que están tan incorporados dentro de la propaganda supremacista blanca en la que vivimos que no nos damos cuenta. Por ejemplo, poca gente es consciente que la conocida como “terapia de pareja” fue iniciada por Paul Bowman Popenoe. “Se convirtió en un experto en terapia de parejas y fue coautor de la sección “¿Se puede salvar este matrimonio?” en la revista Ladies Home Journal. Aunque fue el primero en EEUU en adoptar el término “consejero matrimonial”, Popenoe admitía haber tomado prestado ese concepto de los científicos alemanes que comenzaron a instruir a parejas en los años 20 sobre el impacto eugénico de sus uniones para la nación. Defensor del matrimonio y la procreación, el trabajo de Popenoe fue fruto directo de sus largos esfuerzos para promover una “mejor crianza” en América” (Fuente)

En Applied Eugenics, Popenoe habla de “suicidio racial”:

“…Y esa actitud hasta este tema, nos aventuramos a decir, es un peligro más grave para la raza que el descenso del número de nacimientos. (…) Desgraciadamente, esto no es una cuestión de diferencias de opinión; es un caso de antagonismo entre el ser humano y la naturaleza. Si una raza se hipnotiza a sí misma pensando que sus ideas sobre el suicidio racial son superiores a las de naturaleza, puede convertir su propio final en algo un poco menos doloroso; pero no pospondrá ese final ni un minuto. La lucha está en la fuerza y, aunque los números no son lo más importante en la fuerza, sí es muy cierto que una raza formada por familias con una sola criatura cada una no sobrevivirá en la lucha por la existencia. La idea, por lo tanto de que el suicidio racial y la limitación general de nacimientos a un mínimo irreductible se debe a factores económicos o sociales es un error que finalmente llevará a la extinción de la gente que la defiende.”

Por supuesto, la terapia actual ha cambiado mucho a pesar de sus orígenes en Popenoe, siendo capaz de solucionar los errores que se han ido cometiendo durante décadas en diferentes enfoques terapéuticos que, con el tiempo, se probaron dañinos o ineficaces.

Pero, insisto, los sesgos supremacistas se han ido colando e instaurando en todos los rincones de nuestra forma de entender el mundo. Como prueba suelo llamar la atención sobre nuestra forma de nombrar nuestras relaciones (pareja, familia, amistades) que hereda, directamente, las categorías instauradas en el desconocido período de “codificación”, donde se estableció qué era la propiedad privada, la herencia, el parentesco, los derechos, los roles del Estado en el matrimonio, además de la desposesión de tierras mancomunadas y municipales en toda Europa. Un relato que no conocemos y que fue ocultado bajo la propaganda de la Revolución Industrial, a pesar de que esos códigos civiles creados en ese momento son la base de la legislación que regula nuestras vidas en 2026. Nuestros códigos civiles heredan el código napoleónico que, por ejemplo, convirtió a las mujeres en sujetos subordinados al marido, arrebatando su capacidad como sujeto social para obligarla a pasar al servicio de la familia.

Estas herencias y otras son las que nombro en el máster.

https://www.flickr.com/photos/pasukaru76/5023702628/

¿HACES TERAPIA DE CONVERSIÓN EN TU CONSULTA?

Un espacio muy muy muy delicado es el de la consulta. Si hay algo fundamental que he aprendido en mi formación es cuándo es ético (y cuándo no) que el activismo entre en la consulta. Y no, no es la única manera de entender las cosas. Pero, desde el activismo, se suele caer en la creencia de que, si no se decide desde una visión política, se está haciendo mal. Por supuesto que tenemos unos valores determinados y los llevamos dentro de la consulta. Al entrar en la consulta no relativizo la pena de muerte o los derechos humanos. No relativizo la discriminación, el supremacismo blanco ni el neoliberalismo.

Aparte de mi formación y lo que me sigo formando, está lo que me comentó una compañera del master hace una década. Ella me contó que había sido parte de un grupo activista en los 90 y me contó cómo terminó su grupo por ignorar sus propias emociones para cumplir con unos objetivos ideológicos. No tengo ninguna duda que eso pasó en más colectivos, pero ese es el único testimonio que conozco de primera mano. Es importantísimo tener unos valores en nuestra vida, por nuestro propio bien y por el bien colectivo de que somos parte. Pero una buena alerta es ¿cómo nos estamos sintiendo emocionalmente? Afortunadamente, con los años, se ha aprendido que no conviene intentar amordazar a nuestras emociones. Siempre nos están diciendo algo y es mejor escucharlo y valorar qué hacemos.

La política y el activismo es parte del ecosistema. Por supuesto que la ideología está en TODO, aún más en quién tiene la mirada sesgada de creer que es posible no tener ninguna Pero también lo son el trauma, los antecedentes familiares, las relaciones anteriores, las dinámicas diádicas y de grupo, el entorno, la precariedad laboral, ser persona racializada o no, tener el apoyo económico de su familia o no, tener una red social suficiente o no, tener una discapacidad o no, las circunstancias personales, la vivencia de esas circunstancias… Un ecosistema muy complejo, como en la vida de todo el mundo.

Por eso hace falta tanta formación y trabajo en equipo y supervisión para hacer un buen trabajo en consulta y no cometer el error de creer que, quienes vienen a nuestra consulta, tiene que tener NUESTROS VALORES, en lugar de ayudar para que estén más a gusto en su relación, en su vida, en sus circunstnacias pero de acuerdo con SUS valores. Si no es así, a eso le llamo terapia de conversión.

Hacer ese cambio de valores, ser capaz de ver eso y saber cómo trabajar sin que interfieran nuestras reacciones automáticas… no es tan fácil de aprender.

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