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¿No consigues que se disculpe porque se sigue poniendo a la defensiva? (Why won’t you apologize? Harriet Lerner 2017)

13 December, 2022 at 14:35/ por
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Esta es la segunda parte sobre el problema que surge MUY a menudo en las relaciones: ponerse a la defensiva. La primera parte se centraba en recomendaciones para quienes se ponen a la defensiva. El mérito inmenso que veo en Harriet Lerner, la autora de Why won’t you apologize? (¿Por qué te niegas a pedir perdón? o a disculparte), es que en todos sus libros no  solo identifica las dinámicas que se dan entre dos personas (como hacen muchos libros) sino que explica cómo salir de esa dinámica… siendo consciente que siempre es una situación INTERpersonal, que no depende de una sola persona.

Y en esta segunda parte, (que traduzco muy resumida, porque es mucho más larga en el libro), Lerner da recomendaciones para quienes no consiguen que la otra persona se disculpe.

Mantengo los masculinos y femeninos que Lerner usa en el libro, en lugar de traducirlo en neutro, como hago siempre, porque en ponerse a la defensiva o pedir disculpas excesivamente sí hay un sesgo inmenso: la educación masculina educa a ponerse a la defensiva (o debatir, o rebatir, o darle vueltas, o pedir perdón como puro trámite… pero no disculparse de verdad) y la femenina educa para creer que se tiene la culpa siempre. Por supuesto que hay excepciones, pero ahí están los datos, observados durante décadas y décadas.

Aquí empieza la traducción, que voy a dividir en dos partes. Más adelante iré enlazando todos los artículos sobre Harriet Lerner y ponerse a la defensiva. Cuando incluyo (…), quiere decir que falta texto que he eliminado para resumir, porque si no, sería una traducción de 15 páginas :

 

 Harriet

 

“¡¡Es que él siempre se pone a la defensiva!!”
¿Qué parte de eso lo provocas tú?

No puedes obligar a una persona a que deje de ponerse a la defensiva y confiese. Ni eres responsable de la negativa de quién ha hecho las cosas mal a disculparse cuando debe hacerlo. De todos modos, puede evitar que empeore su actitud defensiva, para que te sea más fácil superar los límites de su sordera y que te escuche.

(…) Si confrontas a la otra persona con enfado o con críticas, va a pasar un nanosegundo antes de que la otra persona responda con un “pero…” y la hayas perdido.

Incluso si la disculpa que buscamos sólo es por un asunto menor, quién ha hecho las cosas mal se pondrá más a la defensiva si exageras o si la fuerzas. La forma en la que manejas tu parte de la relación con una persona que se pone a la defensiva es importante, por lo que ten estas cuestiones en mente:

 

LIMÍTATE A LOS HECHOS

La gente no se disculpa si sienten que se les está acusando injustamente o si se les está presionando para que asuman una culpa mayor de la que les parece justa. Como me decía un hombre, “Cuando mi esposa me critica, no quiero pedir perdón porque siento que estoy poniendo mi cuello en la guillotina. Si me disculpo, estoy aceptando lo que está diciendo ella: que toda la culpa es mía, y no es cierto”.

Incluso la exageración más mínima de los hechos puede hacer que aparezca la actitud defensiva de la otra persona. Si tu pareja volvió tarde del trabajo seis veces el mes pasado y tú lo acusas de haber llegado tarde ocho veces, es muy probable que él se centre en corregir los hechos en lugar de aceptar tu queja justificada.

(…) Toda persona criticada de forma imprecisa va a escucharte a la defensiva. Y cuando escuchamos a la defensiva nos concretamos, automáticamente, en las exageraciones, distorsiones e inexactitudes reales que hay en lo que dices, en lugar de escuchar al fondo de lo que estás diciendo. En ese momento es probable que pasemos a “modo debate”. Una vez en “modo debate”, una disculpa deja la sensación de haber perdido.

Cuando un plátano no es un plátano.

El mejor ejemplo de exageración lo tengo en mi matrimonio. Steve está en la relación y es con quién es más probable que yo me dé cuenta de lo que estoy haciendo. (…) Un día volvió de la cooperativa local con cinco plátanos, todos igual de maduros, así que enseguida empecé a discutir con él. Sólo somos dos en casa, no comemos muchos plátanos así que pensé que él debería estar ya de rodillas por el arrepentimiento porque ya habíamos hablado sobre los plátanos varias veces antes.

(…) Si quieres invitar a la otra persona a considerar su comportamiento y a disculparse, recuerda la regla más básica de una buena comunicación: critica la conducta, no la persona. Pero bajo la influencia de las emociones puede que aumente automáticamente la intensidad de lo que decimos. 

(…)

La exageración puede ser sutil

A veces es complicado darse cuenta de haber exagerado una critica, porque es algo muy sutil. Puede ser que no solo responsabilicemos a la otra persona por su conducta sino también por nuestra reacción.
(…)


¡SÉ BREVE!

Este es un principio extremadamente importante para la persona herida o enfadada que es fácil de entender en la teoría, pero difícil de poner en práctica. Dilo en pocas palabras.

Si estás intentando que te comprenda una persona que no se disculpa -o cualquier persona complicada o que se ponga a la defensiva-, no te olvides de que hablar de más a la otra persona va a llevarla a escuchar menos. Esto sucede sea por un asunto importante o algo pequeño.

La gente recibe muy poca información cuando no quiere escuchar lo que se le está diciendo. Si hablas durante demasiado tiempo, en realidad estás protegiendo a la otra persona de darse cuenta de tu enfado o dolor, porque la otra persona se cerrará en banda y desconectará emocionalmente. La otra persona no va a tener un momento para pensar sobre lo que le has dicho y valorar en qué tienes razón. No importa lo mayor o joven que sea la otra persona. 

(…) Recuerdo regañar a mi hijo pequeño, Ben, en el segundo año de bachillerato, sobre la falta de limpieza en su habitación cuando veia la tele. Le hablaba y hablaba a pesar de que desviaba la mirada, su encefalograma era plano y claramente no me estaba prestando atención. 

Si tu intención es que te escuche y hacer posible que se disculpe sinceramente y cambie de conducta, sé breve.

 

Por qué menos es más

Cuando creemos que la persona que hizo algo mal no nos va a entender, a menudo aumentamos la intensidad y duración de nuestra argumentación. Esto no ayuda. Y a menudo, hiere. Puede que no nos demos cuenta del efecto de nuestro tono de voz o el número de frases. A pesar de toda una vida sin que dé resultado, mucha gente sigue creyendo que cuantos más detalles incluyan en su intento de ser comprendida, más irrefutable le va a parecer a la otra persona la autenticidad de sus quejas y que se dará cuenta del grado de daño que ha provocado.

No he hecho un estudio a gran escala, pero mi experiencia en consulta sugiere que, cuántas más palabras se usen al hablar de un tema emocionalmente cargado, antes se cerarrá en banda la otra persona. Prueba a hacer una crítica en tres frases o menos a quien ha hecho algo mal y no digas nada más. (…) Cuida el tono al decirlo, porque la intensidad y la reactividad sólo va a provocar más de lo mismo”.

 

(Primera parte de dos)

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Traducción: miguel vagalume diciembre 2022
Fuente: Why won’t you apologize? Harriet Lerner, 2017
Web de la autora: HarrietLerner.com

Como aviso siempre, traduzco y comparto estos contenidos porque me han ayudado en mi trabajo en consulta con parejas y, en general, porque es una autora que suelo recomendar. Pero siempre lo publico con la idea de promocionar a quienes han escrito esos libros al mismo tiempo que todo el mundo nos beneficiamos de poder disponer de herramientas que no he encontrado en otras autoras o libros. Por eso, si si recibo cualquier queja de la autora, porque prefiere que no se compartan contenidos traducidos, no tendré problema en borrar estos posts, como he hecho con todos los libros de los que he ido publicando fragmentos aquí.

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