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Nos faltan palabras para hablar de pareja

6 March, 2018 at 12:12/ por
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A menudo, al hablar de pareja, no queda claro de qué estamos hablando: ¿De una relación de dos personas?¿qué queremos decir con relación?¿Es una relación a largo plazo con toda una serie de expectativas e hitos previsibles?¿Es una relación que no va más allá de “relacionarse”? Al hablar de pareja ¿estamos hablando de dos personas que no están casadas pero tienen una relación a largo plazo?¿es relación de pareja lo mismo que relación de cónyuges? No es extraño que pensemos así tras siglos en que se ha forzado a que las relaciones sean (al menos en teoría) entre dos, y nadie más que dos, y determinados pares de dos, y con persecución legal en casos de más de dos, habiéndose creado toda una cultura omnipresente sobre ese par determinado.

Con todo ese lío, al final, parece que estamos hablando de lo mismo cuando decimos pareja, matrimonio o relación. Y ahí falta un concepto, falta lo que describa esa relación a dos, esa atracción a dos, que no tiene nada que ver con que las relaciones sean exclusivas o no. Esas ganas de estar con la otra persona. Porque esas ganas son a dos. Se va construyendo cada relación (del tipo que sea) entre dos, aunque en las relaciones no exclusivas existan muchas más interacciones que conviven con las que se dan de dos en dos.

Por eso, para esa relación de dos, Bruno, Juncal y yo utilizamos el concepto de “relación diádica” (propio de psicología y sociología), que permite olvidarse de todos los malentendidos derivados de usar palabras usadas para relaciones a largo plazo, relaciones de pareja o relaciones de cónyuges. El análisis de todos los tipos de relaciones que se dan entre dos es lo que permite saber de qué está compuesta cada relación, lo que la psicología llamaría “vínculo”.

Es el lío de las palabras, el lío de que se nos hayan ido confundiendo el coito con la cópula, la pareja con la diada, el sexo con los genitales, el sexo con las relaciones sexuales, el coito con la conducta en las relaciones sexuales… El problema de las palabras es que es complicado, en redes sociales, hacer ver esos desplazamientos de los conceptos. Por eso damos un curso de un año entero.

De momento será suficiente decir que a menudo no utilizo “de pareja” para decir “de una pareja que tiene una relación a largo plazo con toda una serie de ideas y expectativas en torno a esa relación” sino como equivalente de “algo de dos”. Y ese extraño fenómeno de la atracción o ganas de estar con otra persona se sigue dando entre dos, aunque luego nuestras “relaciones de pareja”, o “afectivo y/o sexuales”, o redes no sean exclusivas y se den entre más de dos personas simultáneamente.

La imagen del puzzle puede ser una buena metáfora: Sería algo muy excepcional encajar tres piezas a la vez. Lo común (no lo que debería ser, no lo que hay que hacer, sino lo que suele suceder) es que van encajando de dos en dos, teniendo que encajar con otras que van junto a ellas, hasta formar la foto completa, hasta completar el puzzle, el tetris, el sudoku de las relaciones no exclusivas.

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