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NUEVAS IDENTIDADES GSD:
Género fluido y personas agénero (y 3)

29 May, 2014 at 11:30/ por
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Esta es la tercera y última parte de mi traducción de “The Shadow Sex”, de Rachele Kanigel. Las dos partes anteriores se pueden encontrar aquí la parte primera y aquí  la segunda

“De hecho, quienes lo han investigado han encontrado que las personas que no se identifican como hombres ni mujeres sufren discriminación y violencia a niveles aún mayores que las personas transgénero. Uno de los primeros estudios serios de personas de género variable (gender-variant), la encuesta National Transgender Discrimination Survey, mostró que quienes se identificaban “otra cosa” —usando términos como “genderqueer”, “tercer género” e “híbrido”— tenían más probabilidad de sufrir agresiones físicas, agresiones sexuales, de enfrentarse a acoso policial o de no tener trabajo.

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Mark

 Mark Snyder, que se identifica como genderqueer, dice que la gente como él son atacadas no necesariamente por su orientación sexual sino porque cuestionan las convenciones sociales sobre qué significa ser hombre o mujer. “Cuando hablo com mis amigos gays sobre esto, les pregunto oír qué les llamaban maricones [faggot]. ¿Era porque esa persona conocía su orientación sexual o porque estaban rompiendo las normas sociales sobre género?. Seas gay o transgénero o genderqueer, la gente te ataca cuando rompes las normas de género”.

Snyder salió del armario como gay a los 15, pero después de ir a la universidad y unirse a la Boston Alliance of LGBT Youth, encontró un término que se le adaptaba mejor. “Ese fue el momento en que aprendí la palabra ‘genderqueer’. Tan pronto como la oí, fue un click instantáneo. Pensé, “!Oh, dios mío, yo soy eso¡”. Al revés que otras personas genderqueer que sienten que no tienen género, Synder acepta el masculino y el femenino. Disfruta usando joyería y ropa femenina, pero cuando lo hace, dice “no me siento disfrazándome de mujer. No me estoy vistiendo como una mujer, estoy siendo yo. Algunos días vengo al trabajo vestido como el típico hombre gay con una camisa blanca. Otras veces uso unos pendientes largos y un jersey de mujer”. Rematando cada modelo está un tatuaje en negrita en su brazo izquierdo: Nenaza [Sissy]  “Me apodero de la palabra ‘nenaza”. Teniéndola tatuada en mi brazo reclamo una palabra que era usada contra mí como algo que me pertenece y de lo que estar orgulloso”.

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Snyder tiene una pareja masculina desde hace tiempo, aunque muchas personas genderqueer salen y se acuestan con personas de varios géneros, Como Jennie Steinberg, una psicoterapeuta de Beverly Hills que trabaja con personas que no están de acuerdo con su género asignado, que dice “Cuando no te identificas como hombre o mujer, términos como “gay” o “heterosexual” son complicados”. Y mientras que Snyder adora lo que él llama “el arcoiris del género”, para Micah ser genderqueer significa no tener género. Micah, que declinó dar su apellido, se identifica como de género neutro: Una identidad marcada por la ausencia de género. En un blog llamado Neutrois Nonsense, “aventuras de una persona trans no binaria en un mundo binario”, Micah, 27 años, escribe con elocuencia y todo lujo de detalles el haber pasado por una mastectomía y una histerectomía. A pesar de esas cirugías, Micah no se identifica como hombre. “No soy un chico femme o una chica butch”, como explica un post de 2011. “No es aceptar los dos lados, o uno de ellos. Es no aceptar ninguno”. No es la ausencia de género, y no es no preocuparme por mi género. Todo lo contrario: Me importa mucho mi género, mi expresión de género y la percepción de mi género. Tengo un género y es un género neutro”.

Micah

Micah

El post de Micah toca un tema crucial para el movimiento agénero como lo ven sus miembros: No es una simple parada en el camino entre un género y el otro: Es aceptar los dos/y/o/ninguno. Nadie se siente completamente a gusto en su propia piel todo el tiempo, especialmente la gente joven, pero para Sasha, Micah, Mark y Sarah, rechazar el binarismo de los géneros es algo más serio y, presumiblemente, más permanente: Una identidad personal y política.

Llegue el día o no en que la A de agénero llegue a ser parte del acrónimo-paragüas LGBTQ, por el momento la comunidad se define, irónicamente, por su resitencia a ser definida. Especialmente para Fleischman, que a sus 18 años valora seriamente si dar un paso adelante como la cara pública de la campaña genderqueer o si aceptar la oscuridad a la que podría volver gradualmente mientras la historia va desapareciendo de las noticias. Incluso antes de aquella fatídica chispa de un mechero, Fleischman había dado pasos titubeantes hacia el activismo, pidiendo al presidente Barack Obama el instaurar la opción del tercer género para los documentos oficiales. La petición por internet recogió 27.000 firmas, no suficientes para conseguir la atención del presidente, pero un número considerable para una persona sola luchando por una causa que la mayoría de la gente no es capaz de entender.

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Pero por ahora Fleischman se centra en algo un poco más inmediato y prosaico: Las solicitudes a la universidad. La mayoría de ellas tienen casillas para “hombre” y “mujer” pero en su segundo año de instituto sueña con el día en que la gente tenga otra opcion. “Ninguno” o “otro” sería suficiente, pero más que ningún otro, a Fleischman le gustaría un espacio en blanco en la que la gente pudiera escribir cualquier término que cada cual escogiese”.

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He utilizado el acrónimo GSD (gender and sexual diversities) que proponen Pink Therapy, en lugar de LGBT, en su versión corta, o LGBTQIA en su versión completa. Ya veremos si el tiempo hace que se acabe usando uno u otro. Ya pasó con poliamor. Yo siempre usaba polyamor, porque poli-amor me recuerda a esto, pero al final se ha extendido por todas partes y a fuerza de usarlo todo el mundo ya no se asocia con policía. 

  • Artículo original: “The Shadow Sex, de Rachele Kanigel, profesora asociada de periodismo en San Francisco State University
  • Artículo publicado originalmente en el número de febrero de 2014 de San Francisco.
  • Para ponerse en contacto con la revista se puede hacer en letterssf@sanfranmag.com  
  • Puedes seguirla en twitter en @sanfranmag

Imágenes de la fotógrafa Chloe Aftel
Traducción y adaptación, miguel vagalume

 

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