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Prejuicios contra la bisexualidad

7 May, 2014 at 11:00/ por
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Es normal que tengáis los prejuicios que tenéis, que muchísima gente tiene contra la bisexualidad. Lo más común es tener esos prejuicios. Lo que no quiere decir que, como no veis la bisexualidad, sea lógico deducir que no existe. Por mucho que lo neguéis no va a desaparecer.

Es normal que no veáis mucha bisexualidad alrededor porque, como dice Ochs al final del post, la bisexualidad es invisible: Prácticamente nadie va por la calle con sus dos parejas, cada una de un sexo, por la calle. Y aún así tendríais vuestras dudas de si es para llamar la atención y querrías ver cómo follan y como se relacionan en el tiempo. ¿Verdad que es imposible que veáis todo eso?. Por eso os tenéis que fiar de lo que os decimos quienes somos bisexuales: Que sí existimos.

De vez en cuando aparecen buenos textos sobre el tema. Este me lo pareció y por eso lo he traducido. Este es uno de esos textos que en no mucho espacio resume muy bien los estereotipos más comunes respecto a contra la bisexualidad. Este viene del tumblr de Sambuka (la de la foto más abajo), vía leather_rebel, que me avisó después de que yo tuiteé sobre el blog/instagram de Sambuka.

 IMG_7099Y este es el texto traducido. El original en inglés está en el tumblr de Sambuka, como he dicho. Su blog tiene bastante puntos en común con este, coincidimos en algunas cosas. La fuente original del texto es un fragmento de Handbook of Gender Research in Psychology, Volumen 2. Editado por Joan C. Chrisler,Donald R. McCreary .

 

“Los estereotipos y la falta de información hace que tanto heterosexuales, como lesbianas y gays, vean a las personas bisexuales como si estuviesen confundidas, o simplemente experimentando con su sexualidad. Mucha gente cree que la bisexualidad auténtica no existe porque nadie puede sentir atracción hacia los dos sexos. En su lugar, a menudo se ve a las personas bisexuales como fundamentalmente atraídas hacia su mismo sexo pero se mintiéndose a sí mismas y al resto porque son incapaces de de aceptar sus atracciones estigmatizadas, incapaces de enfrentarse a los retos sociales que se derivan de aceptar una identidad gay/lésbica o una relación con compromiso, o reacias a renunciar a los privilegios reservados a heterosexuales.

Y por el contrario, algunas personas creen que especialmente las mujeres bisexuales son en realidad heterosexuales que se identifican o actúan como bisexuales para parecer “cool” entre sus amistades que ven la bisexualidad femenina como algo atractivo (especialmente para los hombres heterosexuales) o para experimentar la conexión y apoyo de las comunidades lésbicas, especialmente después de relaciones heterosexuales fallidas o abusivas (Hutchins & Kaahumanu, 1991; Ochs, 1996). La bisexualidad de adolescentes y  jóvenes es considerada especialmente sospechosa y a menudo se interpreta como experimentación o dudas (es decir, una fase del desarrollo sexual que finalmente se resolverá con individuos que resultan ser gays/lesbianas o que vuelven a la heterosexualidad.

8077576633_f692fbbb9e_zLos prejuicios también están presentes en los estereotipos de las personas bisexuales como desviadas sexuales con una obsesión sexual, intrínsecamente no-monógamas, portadoras irresponsables del VIH y otras infecciones de transmisión sexual que propagan sin preocuparse entre mujeres heterosexuales desprevenidas (a través de hombres bisexuales) y en la comunidad lésbica (a través de las mujeres bisexuales). Como tales, las personas bisexuales a veces son consideradas como no aceptables como amistad o amantes porque engañan, abandonan o infectan a quienes están a su alrededor (Israel & Mohr, 2004; Rust, 1995; Spalding & Peplau, 1997). Uno de los pocos estereotipos positivos, al menos entre heterosexuales, es la creencia de que las personas bisexuales tienen más capacidad para satisfacer sexualmente a sus amantes (Spalding & Peplau, 1997).

 

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A los mitos y estereotipos anteriores, el prejuicio hacia bisexuales se alimenta de otros factores no tan obvios. A veces se ha argumentado que el único prejuicio hacia bisexuales podría deberse al monosexismo, una ideología cultural que favorece la monosexualidad (Ochs, 1996; Weiss, 2004). El monosexismo mantiene que los individuos deben tener acceso a amantes de sólo un sexo —sean hombre o mujer, pero no ambos; esta creencia es una consecuencia probable de la tendencia humana a crear categorías binarias (Ochs, 1996). El monosexismo es alimentado además por los puntos de vista occidentales de los sexos como perpendiculares, incluso mutuamente opuestos, lo que lo convierte en aparentemente imposible, cuando no altamente cuestionable, que alguien sienta atracción simultáneamente hacia polos opuestos. Rust (2000, pag 206) lo captó muy gráficamente cuando escribió lo siguiente: “Si alguien siente atracción hacia un hombre, ¿cómo puede simultáneamente sentir atracción hacia una mujer, que es todo lo que no es un hombre y nada de lo que él es?”. Las personas bisexuales de ese modo suponen un dilema puesto que difuminan los que de otro modo serían límites bien claros entre las categorías binarias. Además de esto, debido a que entre heterosexuales se ve a las personas bisexuales como  más cercanas de lo que sienten gays y lesbianas (Galupo, Sailer & St John, 2004), aceptar la bisexualidad puede significar de que la “otra” sexualidad no es tan diferente de la suya. En un mundo en el que la no-heterosexualidad es normativamente estigmatizada, esto probablemente cause disonancia afectiva y cognitiva.

 

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Otro origen de los prejuicios es fruto de valores culturales que rechazan todo lo que no sea heterosexualidad y consecuentemente ven la bisexualidad como inmoral, e incluso dañina. Estas actitudes son el resultado de una ignorancia profunda de la naturaleza de las vidas e identidades de las personas bisexuales (Eliason, 2001) y de los estereotipos sobre sexualidades desviadas. Respecto al primero, se asume normalmente que la bisexualidad necesariamente supone igual atracción en fuerza y cualidades hacia ambos sexos. Dado que esto rara vez ocurre (Rust, 2000, 2001; Weinrich & Klein, 2002), quien lo observa puede llegar a la conclusión errónea la bisexualidad apenas existe.  Ochs (1996) argumentó que dicha desinformación aumenta por la invisibilidad de bisexuales y la bisexualidad en la vida cotidiana. Por ejemplo, una fuente esencial de información sobre la orientación sexual de una persona, su pareja/s emocional/es o sexual/es, es a menudo engañosa respecto a personas bisexuales porque a menos que sean poliamor con una pareja de cada sexo (algo improbable; ver Rust, 2002), la mayoría de quienes lo ven deducirán automáticamente que o es heterosexual o es gay/lesbiana, dependiendo del sexo de su actual pareja. Aunque la visibilidad podría ayudar a solucionarlo, muchas personas bisexuales tienen miedo de hablar abiertamente de su sexualidad por miedo al rechazo de ambas comunidades, la heterosexual y la gay/lésbica. Las representaciones poco frecuentes y negativas en los medios de comunicación perpetúa el estigma y desinformación y por lo tanto mina las representaciones acertadas de bisexuales (Alexander, 2007; Bryant, 2001; Miller, 2002; White, 2002).”

 

 

 

 

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1 Comment to “Prejuicios contra la bisexualidad”

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