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¿Te dedicas al trabajo sexual?

14 April, 2015 at 11:00/ por
https://www.flickr.com/photos/evarinaldiphotography/6846526848/

Habitualmente se oye “trabajadoras sexuales” como la manera más eufemística de decir “prostitutas”. Si se va más allá de eso, si se sugiere que no sólo se refiere a ellas, es para incluir en el trabajo sexual a cualquier otra persona que tenga prácticas genitales con otra persona a cambio de dinero. “Trabajo sexual” es probablemente otro de esos desafortunados casos de palabras mal importadas del inglés al castellano, entendiendo por “sexual”, todo trabajo donde nuestro cliente eyacule. Y no: Trabajo sexual incluye un campo mucho más amplio en el que nos incluimos muchísima más gente.

Lo cierto es que el término en inglés se usa para toda persona que trabaja en la “sex industry”, en la industria del sexo, el negocio, el sector del sexo. En sentido estricto —recurriendo a las fuentes de la expresión— eso significaría no sólo facilitar servicios sexuales directamente, sino las personas relacionadas con el porno (películas, revistas, webs…), juguetes sexuales, fetish (látex, cuero, máscaras…), complementos y mobiliario BDSM, como floggers, látigos, potros, cruces, las sex-shops, los clubs de striptease. 

Captura de la web de Pink&White Productions, la productora de Crash Pad Series

Captura de la web de Pink&White Productions, la productora de Crash Pad Series

Ahí estaría mucha, mucha gente más… líneas telefónicas eróticas, organización de eventos swinger-BDSM-fetish-etc, webs de contactos, modelos de desnudo, y fotógrafxs, performers, riggers, pole dancers, gente con shows webcam, amateurs que hacen shows y vídeos por su cuenta. Pero también está toda la producción que está detrás de esas cosas: Quienes dirigen cada una de esas cosas (películas, revistas, productoras), el equipo de rodaje, quienes desarrollan esas webs, las gestionan y mantienen. Quienes organizan eventos, quienes tienen locales con “follódromo”… Periodistas, relaciones públicas, servicios de pago, entradas, publicitan, dan servicios legales, fiscales, psicológicos, psiquiátricos, terapéuticos, clínicas… Asociaciones y fundaciones LGTB, cientos de activistas sex-positive, buscando el reconocimientos de otras muchas identidades que ahora exigen su propio espacio en la sexualidad.

¿Hay algunas cosas horribles dentro de la industria del sexo? Sí, pero confundimos el tabú del sexo con esas cosas horribles… También hay una explotación horrible en el mercado textil pero mola mucho el diseño de modas, irse de compras, encontrar ropa muy barata… El coltán de los móviles, la mitad del cacao mundial producido por personas en esclavitud, pero ¡qué rico está!. Eso sí, cuando tiene que ver con sexo, se convierte en algo indigno, cualquier excusa vale para que no se hable del tema, para que se consideren derechos laborales de segunda clase, trabajos de segunda clase, algo de lo que hay que avergonzarse, para que se tenga pena de quien se dedica al trabajo sexual. Esperemos que tengan una segunda oportunidad y puedan abandonar esas industrias de la cloaca, el pecado de la carne y el vicio.

Captura de la web de BSatelier

Captura de la web de BSatelier

En realidad, al trabajo sexual nos dedicamos mucha gente.Y lo bueno es que con los años más gente nos vamos dedicando a él de manera definitiva, para toda la vida, como cualquier otro trabajo, pero centrado en el placer. Que parece menos digno por ser placer… Y ahí estaremos durante muchos años B y S con sus dildos y juguetes. Victoria Rosa con su coaching, talleres y actividades. Nicole y su selfulness. Amarna Miller y su visión ética del porno vocacional . Leyre y su Tantra. Open House con su atención a las ITS. Juncal como la sexóloga BDSM. Federico en la Fundación 26D. Celia Blanco en la radio dando lo suyo una vez a la semana. Dani y su tienda MFetiche. Dafni Cocó y su maquillaje transformista. Además, por supuesto, de mis amistades meretrices, putas y profesionales (no todas usan el mismo nombre para su curro más corporal…) Decenas de nombres que tendría que poner ahí y que seguiremos compartiendo espacios, recursos, servicios esperemos que durante décadas.

Dentro de eso habrá de todo, quien sea más de fiar y quien lo sea menos, quien respete más una cierta ética, y a quien todo le valga. O quien esa ética la quiera llevar al máximo, pasando una auditoría de su balance social, en lugar de comercial. Entre las muchas luchas que se pueden librar, una de ellas podría ser la de aumentar la profesionalidad y dignidad de unos trabajos en los que estamos para quedarnos todo el tiempo posible, disfrutarlos y poder vivir dignamente, sin la condena a mantenerse en lo marginal.

 

 

 

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