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A esto también se le llama poliamor a veces…

10 noviembre, 2017 a las 15:28/ por
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“Esto se fue poniendo raro. Yo quería algo relajado, sin nombre, y nos empezamos a ver mucho y te empecé a llamar seguido y a presentarte a mis amigos, pero esa no era la idea y no quiero que te hagas ilusiones porque te pedí conocer a tu familia… a mí me gusta ser libre y no pienses que si te tomo la mano mientras caminamos quiere decir algo más allá del cariño que te tengo… y si me fui quedando en tu casa es sólo cómo amigo, yo no busco exclusividad pero si vas a estar con otros yo prefiero que esto que no existe y no significa nada termine para que no te sigas ilusionando con la idea de estar conmigo”.

Me encanta el detalle de la exclusividad colada en medio del parrafazo con tantas ideas habituales juntas. Que si tú vas a estar con alguien más entonces no seguimos, pero que si yo estoy con alguien más, perfecto, eso era el acuerdo que teníamos. Aparte de “no malinterpretes” que quisiera conocer a tu familia, que conocieses a mis amigos, que me quedase en tu casa… Esto lo publico por la comprobación de que es algo que se da una y otra vez. Y sí, cuanto más común se hace la idea del “poliamor” y alternativas similares, más se dan este tipo de situaciones: Primero dar todas las señales de “eres el amor de mi vida” y, una vez se ha creado el vínculo que habitualmente se acaba creando con el contacto continuado en el tiempo, parece que ya es posible distanciarse. Me lo han comentado una y otra vez y no dudo que se seguirá comentando al ver la viñeta quien no la conociese…

La viñeta es de la ilustradora chilena Bruta, que en Facebook tiene más de medio millón de followers. Ella y Flavita Banana (con un número similar de followers en Facebook) dedican sus viñetas a muchas historias que se dan en las relaciones heterosexuales (aunque algunas son trasladables a otras formas de relación), un terreno que tiene y tendrá siempre mucho que contar, cuando son un porcentaje tan inmenso de las relaciones afectivo/romántico/sexuales entre dos polos que se suelen construir tan a menudo como opuestos. Ese camino por el que se optó a comienzos del siglo XX, cuando gente incluso tan conservadora como Gregorio Marañón estaban viendo las cosas de otra manera más interesante y cercana a la realidad en lugar de sólo ver hombres o mujeres.

Como dijo otro sexólogo, Hirschfeld en 1903: “El hombre completo y la mujer completa son en realidad sólo formas imaginarias que tenemos que llamar en nuestra ayuda para poseer un punto de partida para los estadios intermedios”( y no, intermedios no se refiere a intersexualidad como se entiende hoy día). O Amezúa hace menos años: ““Los dos sexos están potencialmente en cada uno y cada uno contiene elementos de los dos”. Ahí estaba también Hildegart (no la monja del clítoris, sino “la virgen roja”), parte de la Liga por la Reforma Sexual, todo esto en los años 20 y 30 en nuestro país… : “La Liga por la Reforma Sexual pedía “iguales privilegios y deberes para hombres y mujeres en cuanto a su vida sexual”, la “liberación de las relaciones maritales de la dominación de la iglesia” o “la comprensión científica de las variaciones en la constitución sexual (intersexualidad) y una correspondiente actitud racional, por ejemplo, hacia hombres y mujeres homosexuales”. Hildegart defendió el divorcio, la anticoncepción y la liberación femenina de toda clase de tabúes y prohibiciones sexuales y consideraba que este conflicto superaba en importancia a todas las revoluciones que había conocido la humanidad. Publicó múltiplos textos, entre ellos el manual La rebeldía sexual de la juventud, que vendió 8.000 ejemplares sólo en Madrid en la semana de su publicación.”

Ay, ese camino desperdiciado de la educación sexual más allá de los genitales y lo sanitario… 

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