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A ti, que odias las etiquetas

19 julio, 2013 a las 11:00/ por
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¿Cuántas etiquetas te parecen razonables? Para hablar de identidad sexual…¿te llegan las categorías de hombre y mujer?. ¿No te gustan las categorías de transgénero, genderqueer, sin género, de género fluido, intersexual, andrógina, butch, femme, boi…? ¿Aceptas por lo menos ser transgénero?¿Te resultan excesivas las subcategorías FtM, MtF (female to male, male to female, de chica a chico y viceversa)? ¿Consideras que la identidad de género distinta de la biológica es una chorrada? Hay quien está de acuerdo contigo… ¿Dónde marcas la línea de lo aceptable? ¿Cuántas categorías de género aceptas?.

¿Cuántas categorías de orientación sexual te parecen suficientes? ¿Heterosexual, homosexual y punto?. ¿La bisexualidad te parece bien que exista? ¿Alguna posibilidad de tener en cuenta a heteroflexibles y homoflexibles? ¿La asexualidad también tiene un hueco?. Supongo que la pansexualidad, o ser queer, ya es pedir demasiado… Dentro de homosexual, gays y lesbianas ¿te vale?. Y dentro de gays ¿los osos sí, o ya es difícil de aguantar tanta categoría?. ¿Butch y femme es inaceptable? ¿Camioneras, dentro de las lesbianas, sí?. Quizá ahorraríamos tiempo, y tú esos enfados, si nos dijeras cuántas categorías son suficientes para hablar de estos temas. Quizá te parecen modas… Bueno, la heteroflexibilidad lleva 60 años ahí.

Esto lo escribo con la esperanza de llegar a saber en qué consiste la etiquetofobia. Un tema que aparece muy muy a menudo. Lo escribo porque, por el momento, no entiendo dónde está el problema de usar etiquetas. Por ejemplo, cuando a alguien le explico que soy “queer” entiendo que es una etiqueta algo complicada, así que busco un equivalente más sencillo para poder contarle a la otra persona lo que le quiero contar. “Bisexual” suele valer, aunque yo no comparta la idea del binarismo, de que sólo hay dos géneros. Me resulta más razonable usar esas etiquetas en lugar de contar mi vida sexual y que la otra persona saque sus conclusiones. Nos llevaría mucho tiempo. ¿Tienes tanto tiempo libre como para no usar etiquetas y explicar las vivencias de cada persona?. Admirable.

En lugar de decirle que soy bisexual le podía decir que no me gustan los géneros sino las personas. Es la salida de emergencia más utilizada por las personas bisexuales. Lo que pasa es que es una salida de emergencia que no es tan fácil de justificar si eres gay, lesbiana o heterosexual. ¿O tú dices “A mí me atraen las personas, lo que pasa es que el 100% son mujeres”?.

Etiquetas. Clasificarlo todo. No son lo mismo. Las etiquetas (bisexual, pansexual, heterosexual, queer, gay, lesbiana, butch, femme, transgénero, facha, rojo, trepa, buitre, rácano, canalla, valiente, inteligente, optimista, pesimista, gafe, leal…) sirven para explicar con una palabra una característica de alguien. Así te ahorras explicar la personalidad de esa persona, dar detalles, contar anécdotas… “Es una persona muy pesimista”. ¿Es mejor esa etiqueta o explicar las particularidades personales de su punto de vista que le hacen prever un desenlace de los hechos contrario a sus expectativas?.

Clasificarlo todo, como una aspiración a organizar la realidad, puede llegar a ser obsesivo. Sin duda. Querer poner etiquetas a todo también. Y es ahí donde encuentro la línea roja, el argumento que repito mil veces para aclarar, de nuevo, qué pienso de las etiquetas.

Si entendemos las etiquetas como una identidad, es decir, si entendemos que por llamarnos bisexuales tenemos que comportarnos de una determinada manera, entonces tenemos un problema. Si la etiqueta es más grande que nuestros deseos, si no podemos salirnos de ahí, entonces esas etiquetas no ayudan. Puede parecer raro que una etiqueta sea un “corsé” para tu vida, pero hay quienes se etiquetan poliamor y entonces creen que no pueden sentir celos. O que todas sus relaciones tienen que ser a largo plazo. O que no pueden ser swingers a la vez. Hay personas dentro del BDSM que dejan que esa etiqueta les haga evitar comportamientos que les haría aparecer como vainillas. O el SM les hace repetir unas prácticas que eviten que les califiquen de D/s (relaciones de dominación/sumisión), que para algunas personas “cotizan” menos que el SM, son menos “reales”, menos profundas. Yo entiendo las etiquetas no como un “molde” al principio del recorrido donde debo encajar, sino como una manera rápida de explicarle algo a otra persona. Prefiero decirle que soy tal o cual cosa, aunque esa etiqueta no se adapte exactamente a mi identidad, porque así la otra persona sabe de qué estoy hablando sin que tenga que darle mil detalles sobre mis particularidades en lo swinger, lo poliamor, bdsm o lo que sea…

Y un detalle delicado y creo que muy importante. Cuando hay mil etiquetas como gay, lesbiana, bisexual, pansexual, etc esas etiquetas no están pensadas para ti. No son herramientas para ti, que ves el mundo en blanco y negro, que quieres hablar del mundo con dos o tres etiquetas. Están inventadas para que quienes tienen (tenemos) que buscarse otra identidad que las que nos ofrecen, las tengamos. Para que nos sintamos más a gusto. Para sentirnos mejor. Hay a quienes nos hacen falta para encontrar nuestra identidad. Nos hace falta nombrarnos.

Quienes odian las etiquetas dicen a veces “¿Para qué tanta etiqueta?, deberíamos decir que somos sexuales y ya está”. Quien sabe. Quizá precisamente gracias a que existen tantas posibilidades para etiquetarse (puedes encontrar a un chico con barba que sea genderqueer, le guste el genderfucking, de género fluido, que se ha travestido y no sabes muy bien qué genero es en ese momento por lo que no puedes dar nada por supuesto) que quizá al final usemos sólo una etiqueta: GSD (gé ese dé), dejando de lado la cada vez más larga LGBTQIA que deja tanta gente fuera. 

GSD: Gender and Sexual Diversities (variaciones de género y sexuales; ¿Géneros y Sexualidades Diversas y así usamos las mismas iniciales?), tres letras que incluyan todas las minorías, no solo lesbiana, gay, bisexual, transexual, questioning, queer, intersexual, aliadxs, sino también bdsm, kinksters, poliamor, asexuales, etc etc etc… algo que nos permite identificarnos como diferentes de la norma sin tener que identificarse con algo en concreto. No suena mal ¿verdad?. Y como dicen en el artículo que enlazo, si se abarcan todas las variedades, todas las posibilidades, desde genderqueer a pansexuales, bisexuales, heteroflexibles… ¡al final es la heterosexualidad la que es una minoría!

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la imagen, de aquí

4 Comentarios a “A ti, que odias las etiquetas”

  1. Roma dice:

    Genial la entrada y me gusta mucho GSD, como Géneros y Sexualidades Diversas (a mí me sirve divergentes, desde una ubicación política muy concreta). ¡Gracias por el texto!

  2. Esther70 dice:

    Como siempre, muy interesante, denso y didáctico. Todo el tiempo que una pueda emplear entre socializar, descansar, leer temas interesantes, ver documentales interesantes, dedicar un tiempo de ocio fríbolo… Acabo de ver una película digna de recomendar como ejemplo de cómo puede comenzar a mover la conciencia de los poblados musulmanes sin llegar a agresiones ni provocaciones. Y mientras escribo esto, echan en la 1 un programa en el que ahora mismo hablan de que los pigmeos es la “raza” con mayor diversidad genética, el eslabón perdido y casi extinto que dio lugar a la raza humana… Falta tiempo y muchas veces neuronas.

    Todo es aceptable mientras no se agreda al prójimo de un modo violento o desproporcionado. Abrir conciencias está bien (debería ser así) hacerlo a la fuerza no…

    Que poco tiempo, cuánto a que dedicar las fuerzas…

    En este tema, personalmente, acepto a todo aquel que quiera etiquetarse como considere (en su derecho y experiencia vital está, sin conocerla y estudiarla ni puedo ni debo juzgar e incluso opinar es algo delicado) En cuanto a mi, con 43 (44) años, veo que según pasa el tiempo, depende de con quien me relaciono, cuánto me relaciono, y lo que me inspira la persona o personas con las que me relaciono, mi “etiqueta” varía, por lo que, a primera vista, como primera pregunta, si no quiero aburrir al que me pregunta (como aburro ahora, sorry) es decir heterosexual y ver qué me va inspirando el tiempo, la persona, mi estado de ánimo… hasta ahora nunca ha habido 2 situaciones iguales, dos emociones iguales.

    Espero poder frivolizar esta tarde un poco ;) tengo 39 de fiebre y el calor no ayuda.

    Besos y saludos, siempre desde el respeto y el amor

    • moscacojonera dice:

      Desde luego lo de tener varias identidades, varias etiquetas, según el entorno, según la persona que tenemos enfrente, a mí parece lo más razonable.

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