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Aves de paso: parejas que prueban las relaciones poliamorosas y terminan en desastre

26 octubre, 2020 a las 9:00/ por
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Hay un concepto en inglés para las parejas duraderas, que ya llevan mucho tiempo de relación y que prueban a tener una relación poliamorosa con resultados desastrosos, lo que les hace rechazarlo para siempre: “fly-through”. Podríamos traducir ese concepto como “aves de paso”.

Ese desastre hace que se alejen de los grupos poliamor, vuelvan a cerrar la relación y decidan que no quieren volver a ponerlo en práctica nunca jamás. El resultado tras el desastre es el habitual: las nuevas relaciones recién iniciadas son dejadas en el camino de un día para otro sin mucha explicación o ninguna.

Como comenta Eli Sheff, al citarlo en su libro “The Polyamorists Next Door”, esa forma de desaparecer está conectado con el “privilegio de pareja” y la caza de unicornios (chicas bisexuales que quieran tener relaciones como ambos miembros de la pareja). Sin entrar en cuestiones más profundas, el “privilegio de pareja” significa, por ejemplo, que no se trate con el mismo cuidado a quiénes no son parte de la “pareja inicial” que a los miembros de esa pareja entre sí. Significa que se vean esas terceras personas como si fueran un ficus que se compra para decorar su casa, una planta a la que se le deja una parcela muy limitada esperando que no demande mucha agua, mucha luz, mucho espacio, muchos cuidados.

Y, como cuenta “Más allá de la pareja” (More than two) esa es la cuestión: que cuando una relación es nueva, parece que puede convivir con una relación anterior con mucha más historia compartida, con muchas más implicaciones en crianza, o vida compartida, o responsabilidades económicas. Pero esa relación nueva será “nueva” durante un tiempo. Años más tarde resulta raro seguir considerándola “nueva” y a veces, si no está claro desde el principio cuál es el modelo de relación, es lógico que esa “nueva persona” espere que esa relación vaya haciéndose más relevante.

Pero el resultado desastroso puede venir por muchas vías, no sólo por esa demanda de cuidados que va aumentando. A veces es porque se descubre que el poliamor y similares no son lo que habían pensado. O su custodia compartida corre peligro si se sabe en un hipotético juicio. O se ve amenazado su trabajo. O por el estigma en la familia o con el vecindario. O por las críticas de las amistades más cercanas. O porque hay una discrepancia entre los miembros de la pareja sobre la manera de gestionar los gastos que se hacen en la nueva relación o la gestión del tiempo, o el descuido de tareas. O porque las mil discrepancias que va a haber mientras se busca la mejor manera para todo el mundo (ese proceso entre seis meses y dos años) se maneja regular, porque su forma de discutir, porque su pésimo manejo de las discrepancias, porque la intensidad emocional en que se encuentran constantemente resulta agotadora, o por las mil causas que pueden llevar a considerar que la experiencia ha sido desastrosa. Sea por lo que sea, esas parejas reniegan para siempre de las relaciones poliamorosas o no monógamas.

 


 

 

*Nota sobre la traducción: Me gusta traducir “aproximadamente”, más bien el sentido y no tanto de forma literal. En fly-through entiendo ese guión entre las palabras como forma de hacer sustantivo el verbo. Podría traducirse como vuelo simulado, simuladores de vuelo o vuelo de prueba pero no me parece justo porque esa simulación, ese hacerlo como una prueba tiene consecuencias reales en otra gente. Por eso no usaría la idea de simulador, que tiene más ese sentido de vuelo “casi real”, sin consecuencias reales, hasta que se tiene práctica. Esa negativa a volver a intentar tener relaciones poliamorosas es lo que hace que suene más apropiado llamar a esas parejas, “aves de paso”.

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