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¿Cómo controlar la energía sexual que provoca las agresiones y abusos?

25 noviembre, 2022 a las 17:08/ por
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Esa parece ser la pregunta que flota en el aire, de forma implícita o explícita, cuando se habla de agresiones, abusos y violaciones.

De momento, se sigue proponiendo una nueva cultura que ayude a “controlar” esos impulsos, esa energía, ese instinto. El problema de esa aproximación es que legitima la existencia de ese supuesto “impulso sexual”. Esa es una de las consecuencias de seguir sin cuestionar de forma mayoritaria el paradigma en el que basamos la sexualidad humana.

De momento, se explica la sexualidad humana desde lo que yo llamo el “paradigma Frankenstein”. Le llamo así a esa collage de dos paradigmas que hemos heredado durante milenios: esa mezcla del paradigma de los genitales ( nuestros impulsos animales y las funciones reproductoras) y del paradigma amoroso/placentero (y la búsqueda de medias naranjas para disfrutar del placer genital).

Desde ese paradigma Frankenstein, cuando algo no funciona cómo esperábamos, ese comportamiento dañino o delictivo se explica como una falta de control de esos impulsos, de no haber querido buscar pareja o de buscar un placer no consensuado.  En ese paradigma tienen sentido las ideas de energía, de control, de provocación y tiene sentido juntarlas todas como si fueran verdad.

Como decía, el problema de esa argumentación es que da por hecho que tenemos unos impulsos que cuesta muchísimo controlar, que tenemos una tendencia al placer genital que nos cuesta mucho frenar.

Hace tantos siglos que repetimos las mismas historias que ya nos las hemos llegado a creer… aunque no encajen con la realidad que vemos a nuestro alrededor. Porque la realidad que vemos es que nadie se muere por no follar… mientras que tenemos pruebas suficientes desde los años 40 de que nos morimos o sufrimos daños cognitivos muy serios si en nuestra infancia nos falta cariño, interacción. Pensamos en la “energía sexual” como una especie de vapor contenido a presión, como se imaginaba en el siglo XIX, que tiene que explotar, que debe buscar siempre una salida… cuando la realidad es que, cuanta menos atención prestas a esas ganas, menos ganas tienes, hasta perderlas por completo, desvaneciéndose sin más problema.

Frente a eso, hace un siglo que se empezó a dibujar una propuesta mucho más humana de la sexualidad. Es la que proponía la primera sexología (que arrasó el nazismo primero y el macartismo después) y que se ha ido articulando desde los años 70 en lo que actualmente se conoce como el paradigma del “hecho sexual humano”, que vendría a ser, para quien quiera indagar más, algo así como el fenómeno que se da en los humanos en lo relacionado a su sexualidad en todos los sentidos.

Desde muchos espacios se intenta explicar, con calma y paciencia, ese otro paradigma. Lo intentamos desde la escuela sexológica, con la intención de hacer lo más accesible la formación que se da desde el master de sexología de incisex (univ de alcalá de henares). Un paradigma que, a menudo, se cree que viene a completar o ampliar el paradigma frankenstein… y claro: a menudo, no se le ve ninguna utilidad a ese paradigma del hecho sexual humano. Porque se cree que tiene que ampliar lo que ya sabíamos… cuando reemplaza POR COMPLETO la forma que teníamos de entender la sexualidad y de la que creemos que no existe otra forma de explicarla.

Para quién tenga curiosidad sobre esto, y no tiene el tiempo, dinero, interés o ganas de estudiar todo un master o nuestro curso, puede buscar en internet dos libros: “Sexo. Historia de una idea” y “La teoria de los sexos“. Los dos tienen cosas cuestionables pero eso no invalida el trabajo, durante décadas, de estudiar y ordenar la sexualidad humana por completo.

Obviamente, esto no es una crítica cortoplacista, creyendo que todo esto tiene una solución fácil y rápida. Pero sí espero que ayude a ampliar la perspectiva y vaya ayudando cada día a más gente a cuestionar ese paradigma Frankenstein que se asume como real constantemente y que no nos trae más que problemas en muchos (MUCHOS) terrenos de la sexualidad humana.

Nuestra relación con otros seres humanos es un arte. Es algo que se aprende, cultiva, mejora, enriquece. Y para eso siempre estamos a tiempo. Siendo un arte, siendo algo que se aprende, de repente, es muy fácil ver las agresiones y abusos como lo que son: una forma INHUMANA de tratar a otros seres humanos y que no tiene NINGUNA justificación.

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