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Consejos para periodistas escribiendo sobre poliamor (Editado: 10.10.2016)

10 octubre, 2016 a las 11:00/ por
https://www.flickr.com/photos/esthervargasc/9680416795/

Cada mes, a veces cada semana, me llegan avisos, emails y mensajes de periodistas que quieren escribir sobre poliamor. No es raro: Semejante nombre, poli-AMOR, lo ha convertido en algo muy vendible en una sociedad que cada día se va retirando más del sexo y se va acercando al amor, que cada día necesita separarse más de los vínculos (no nos queda tiempo, no queremos heridas, necesitamos la felicidad permanente) para quedarnos en la afectividad como un sustituto suficiente. Pasada la burbuja de 50 sombras de Grey, el poliamor se ha convertido para la prensa en la nueva carne fresca de clicbait, la nueva manera de conseguir más y más audiencia/likes/followers, con la ventaja de que el poliamor —esa es mi idea— no es una burbuja, sino algo en lo que hay cada día más interés, algo que les dará titulares durante mucho tiempo. Mi hipótesis es que estamos en el equivalente de los primeros años del divorcio en EEUU, unos años en los que es de suponer que se produjeron divorcios que llevaban esperando décadas para producirse (el gráfico más abajo lo resume bien). Y como en otras tantas cosas, seguimos el rebufo del poliamor en EEUU.

 

 

 

La razón para escribir esto es que me veo muy a menudo dando las mismas explicaciones a cada periodista que me escribe así que voy a reunir aquí lo que suelo comentar, para evitar que la situación se repita una y otra vez.

 

1. Quiero escribir un artículo sobre poliamor.

A veces el mismo enfoque de inicio condiciona el resultado que se va a encontrar. Probablemente por poliamor se está buscando la versión más “rosa”: “Más de dos personas enamoradas entre sí”. Poner el foco en “el amor” tiene varios inconvenientes. Por un lado hace visibles sólo las relaciones basadas en los vínculos amorosos, y eso hace que se olviden o no se le preste atención a otras propuestas sobre las relaciones, como la anarquía relacional, que algún medio ha retratado bien, como Miguel Ayuso para El Confidencial. Esa propuesta, por ejemplo, saca los vínculos amorosos del centro. Son otro tipo de vínculo, pero en lugar de hablar de “mi pareja” o “mis relaciones”, se habla por ejemplo de “personas de referencia”.

Eso también le quita valor a otras relaciones y vínculos, sea el sexo con amistades, rollos de una noche, prácticas no convencionales como el BDSM… dejando la sensación de que si una gran carga sexual, pierde valor. Cosas de nuestro tiempo.

También tiene el inconveniente de proponer alternativas a la monogamia sólo fijándose en que hay más de dos personas, en lugar de indagar sobre otros cambios más profundos que ocurren —no siempre— en ese tipo de relaciones, como salirse del pensamiento de pareja monógama. “Si mi pareja ha quedado con “su otra pareja” mañana, lo que hago es que hoy la agoto follando para que mañana no tenga tantas ganas”, o “le corto el rollo para que mañana esté de bajón”, y otras opciones en competición con otros miembros de la relación, se haga conscientemente o no. Idealmente, el cambio que se produce es que las decisiones se toman para que gane la red, el grupo (sea de tres o más) en lugar de jugar a ver quién se lleva “más parte del pastel”.

Conviene también desterrar la idea de que el poliamor es muy diferente de otros tipos de relación. Se parece más al mapa de relaciones abiertas que hizo Tacit hace años.

Consejo
Plantéate que poliamor sea un término-paraguas que se refiera a relaciones más allá de la monogamia y no un tipo concreto de relación que se practica de una determinada manera. Hay una idea básica: No existen modelos, cada relación es diferente. Va a ser imposible crear un estereotipo sobre el que basar un artículo. No todo son parejas que se abren, no todo son jóvenes experimentando, no todo son orgías, no todas las relaciones de este tipo son pozos inagotables de amor.

 

 

2. Quisiera entrevistar a familias poliamorosas.

Ver ejemplos de familias poliamorosas es algo que nos viene muy bien a quienes tenemos relaciones de este tipo. Ver esos ejemplos es similar a cuando alguien trans muy joven ve a alguien trans muy mayor: Ve que no es cosa de la edad, que no habrá un momento en que deberá volver al armario. Ver familias poliamorosas —de todos los tipos posibles— ayuda a verlo como otra opción vital más.

El gran “pero” de esto es que “familias poliamorosas” son un porcentaje MUY pequeño, lógicamente. La comunidad poliamorosa es ya de por sí pequeña: se estima en un 5% en la práctica, aunque entre millennials se dice que llega a un 50% quienes no se ven en la monogamia. Y si se buscan familias poliamorosas, en realidad se busca un pequeñísimo porcentaje de esa población. Y una vez que se ha encontrado a la familia poliamorosa (que las hay, por todo el país) resulta que hay que encontrar a la que le dé igual hacerse visible en medios de comunicación. ¿Resultado? Un reportaje que busca encontrar a un 0,0000001% de una comunidad tiene pocas probabilidades de éxito…

Cuando esa búsqueda no tiene éxito, lo que se busca son relaciones de tres o más personas que convivan. Se busca que haya “pruebas visibles” de que conviven esas tres personas. Y de nuevo, el porcentaje se reduce cuando se busca cuáles de esas relaciones aceptarían hacer visible su cara y su vida privada en medios de comunicación.

Consejo
Si lo que se busca son familias con criaturas a quienes no les importe aparecer en prensa, de momento las más visibles (¿las únicas?), son Roland/Juliette/Laurel/Maya en el norte de Europa y Gabriela Wiener en Madrid. Si no es imprescindible encontrar familias con descendencia,  será más fácil hablar con quienes tienen relaciones de ese tipo, aunque no se vea nada más que un grupo de personas que dicen tener ese tipo de relación. Hay otros muchos ejemplos de testimonios sobre otros temas que se aceptan sin necesitar ninguna prueba…

 

 

3. Busco personas que quieran contar su caso.

Eso sí, debes saber una cosa: Cuando contactas con alguno de esos grupos preguntando si alguien quiere contar su caso, en realidad eres la vigésimacuarta persona que pregunta eso este año. Y las personas con ese tipo de relación igual ya se han cansado de contar su vida.

O temen hacer daño a alguien. Un día puedes contar algo sobre tu relación poliamorosa, la prensa te elige como ejemplo de un tipo de relaciones, … y te encuentras que esa relación se termina dos meses después. Pasa lo mismo en todas las relaciones, pero es más complicado cuando a ti te han mostrado en cierta medida como una especie de referente.

Y este tipo de entrevistas tienen un efecto secundario: El cansancio.  Sucede lo mismo que cuando rechazamos todo correo comercial, igual que ya no le dedicamos ni un segundo a la llamada de una operadora que nos quiere hacer una oferta inmejorable. La enésima vez que te preguntan ya no le prestas atención.

Consejo
La manera más rápida de hacerlo es contactar con los grupo poliamor que hay por todo el país.

 

 

4. La idea es visibilizarlo para que la sociedad lo vea como otra opción más.

Entre periodistas habrá diversos grados de experiencia en el activismo. Pero quizá no son conscientes de que no sirve de nada ser mártir de una causa. Seguramente a quienes tienen relaciones no monógamas en Extremadura les vendría muy bien que alguien de su comunidad se hiciese muy visible. Pero no, de momento es más fácil hacerse visible en Madrid y Barcelona, donde hay comunidades de apoyo, recursos y menos consecuencias sociales.

Lo que vale es la lucha colectiva, y por eso sí se agradecerá la visibilidad de proyectos, propuestas, asociaciones , etc. algo que sí acabará beneficiando a la comunidad. Eso será mucho más útil que el recurso a la entrevista-confesión, buscando el drama una pregunta tras otra: “Cuéntame tu caso”, “¿qué dijeron tus padres?””¿te da muchos problemas en el trabajo?””¿tus amistades lo entienden?”.

Consejo
Dejar de usar ese argumento de “si lo haces tu visible, la causa avanzará”, porque no es cierto. Depende del enfoque, de cómo resulte la entrevista, de las preguntas, de la soltura para hablar delante de una cámara… Quienes son activistas ya decidirán hacerse visibles si quieren, y quien está dudando tendrá sus razones para hacerlo. A lo mejor, una vez hayan salido en prensa/televisión/radio quizá se arrepienten. Y eso hará mucho menos probable que digan que sí cuando lleguen las siguientes peticiones para participar en programas y reportajes.

 

 

5. Tengo que escribirlo ya mismo, la prensa tiene los tiempos que tiene.

Las prisas a la hora de hacer un estudio, y mucho peor un reportaje, es que hace que se hable siempre con la misma gente, la más visible. Y eso hace que no se tenga la paciencia para que, una vez gestionen todos sus mensajes, emails y marrones, les contesten Brigitte Vasallo (como ha pasado este fin de semana), Giazú Enciso, Gabriela Wiener, Coral Herrera, entrevistar como se debe a Roma o, mucho mejor, tomarse el tiempo de ir preguntando caso por caso e ir encontrando historias personales que vale la pena contar.

Consejo
La diversidad de tipos de relación no monógama es mucha, así que no se van a encontrar muchas relaciones respondiendo a un solo modelo. Se encontrarán relaciones que son unas diferentes de otras. Y hará falta entender el recorrido que ha tenido cada persona y cada relación, encontrar lo valioso de cada una de esas biografías e historias compartidas.

 

 

 

6. Le voy a poner una foto de chicos y chicas abrazándose.

Y para terminar, ese es el error habitual cuando hace falta una imagen para ilustrar el poliamor (y similares): Más de dos personas abrazándose, dando siempre la impresión de que la nomonogamia y las orgías son algo muy cercano, cuando no. Aunque eso mejor que cuando se opta por la versión “harén”, con un hombre rodeado de mujeres. Sí, es complicado ilustrar este tipo de reportajes, grabar una entrevista y que se vea algo que “represente” la no-monogamia. Tenemos nuestra mente educada para ver a dos (sobre todo si son hombre y mujer de una edad similar) como pareja. Pero si se entrevista a tres, parecerán tres personas a las que sólo les une la amistad o el sexo ocasional, pero costará ver ahí una relación duradera. Es lo complicado de vivir este tipo de relaciones sin referentes. Y ahí podéis ayudar, quienes sois periodistas, a crear nuevas imágenes, a hacer visibles otras opciones, a aumentar el imaginario que se tiene en torno a las relaciones. Es vuestro trabajo, y no el nuestro, el que debe cambiar la manera en que se percibe la no-monogamia.

Consejo: Para salirse de los topicazos sería mejor poner imágenes más abstractas, que ilustren conceptos… aunque quienes dirigen las redacciones suelen ilustrar y titular los artículos sobre poliamor con todos los topicazos del mundo: Ahí tenéis el ejemplo de que ser mártir no vale para nada ¿A que no arriesgaréis vuestro trabajo para que ponga otra imagen? Lógico. Es más razonable no ser mártir. Ni en tu causa ni en la nuestra ;-)

 

Nota
Este artículo lo iré actualizando con el tiempo si hace falta y editando la fecha del título para saber en qué fecha se ha cambiado.

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