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Dedos cruzados

19 agosto, 2021 a las 17:01/ por
dedos cruzados

Quiero creer que esta pandemia permanente (mientras no se vacune al planeta entero) hará que haya un cambio de mentalidad en occidente que haga parecer inaceptable, o al menos inmoral, de nuevo, la explotación del resto del planeta de la forma que se ha estado haciendo desde los 80 y que se ve, no tiene futuro.

Quiero creer que la pandemia, a fuerza de no irse, va a ser lo que cambie la mentalidad de occidente, como cambió la mentalidad con el pánico nuclear en los 60 (aunque con la mayor renta del siglo) o como cambió con la miseria y explotación  del siglo XIX y principios del siglo XX

Quiero creer que, cuando resulte obvio que o se vacuna a todo el planeta o la pandemia no se irá nunca, acabe apareciendo una corriente mayoritaria que nos vea a toda la humanidad como una misma familia, o tribu, o clan o lo que usted prefiera, como pasó en esos dos momentos.

Creo que esa corriente ¿hippie?¿ecologista?¿internacionalista? (ni idea cómo será la nueva) es imprescindible para frenar la corriente neoliberal que empezó en los 80 siendo conservadora y que convirtió toda la economía (desde el banco donde ahorras tu dinero, a los fondos de inversión, la Bolsa, los mercados de futuros…) en especulación en los 2000.

Una corriente conservadora que empezó, como dice Naomi Klein, con el golpe de Pinochet en Chile (como ella contaba en 2009, después de la crisis económica que empezó con las hipotecas subprime y lo que vino) , una venganza muy bien planificada a los años que llegaron a ser ¡pacifistas! ¡ecologistas!, que cambiaron muchas costumbres sociales, que trajeron los derechos de las mujeres, los derechos de la población afroamericana, que convirtieron en inaceptables las persecuciones de comunistas, de activistas, de asesinar a activistas… Casi parece que hubiéramos vuelto al mismo punto…

En los 70 se terminaron las formas legales de explotar a la mitad de la humanidad (en los 70 las mujeres consiguen, sobre el papel, poder ser iguales), y poco antes, a la población racializada (derechos civiles en EEUU) que se seguían aplicando a gran parte de la población considerada “menos válida” (lo dicho: mujeres, población racializada…) a pesar de la declaración universal de los derechos humanos que se había firmado en 1948

Del mismo modo que la Declaración de derechos del hombre y el ciudadano de la Revolución francesa en realidad se pensó para hombres https://cadenaser.com/programa/2018/07/26/las_chicas/1532605084_791903.html, la Declaración universal de derechos humanos (1945) no se aplicó legalmente ni a población racializada ni a mujeres.

Puede parecer muy reciente los años 70, pero, por ejemplo, unos pocos años antes (los 60) seguía habiendo “zoos” de personas racializadas (zoológicos humanos) y las mujeres seguían sin muchos derechos para cosas cotidianas. En España hasta 1963 un marido podía asesinar a su mujer si era adúltera. El permiso del marido no desaparece hasta 1975.

Se permitió explotar legalmente a la mayoría de la humanidad hasta los 70. Y una vez hecho inaceptable por las luchas feministas y las de derechos civiles para población afroamericana… hizo falta hacer “menos idealista”, más pragmática la mentalidad de occidente desde los 80

Y en los 80 se comienza a privatizar el estado de bienestar, en los 90 se da por muertas las alternativas al capitalismo (cae el muro de Berlín, se ignoran los proyectos que tuvieron éxito, como la Revolución española, de la que se populariza el relato franquista) y en los 2000 se abre la veda para que inmensos “fondos de inversión” poder especular con todo y subir los precios de cosas básicas… dejando en la miseria a más de la mitad de la humanidad y forzando cambios legales. Cambios como los que intentan Uber, Amazon, Google…sin pagar impuestos y contratando a la mayoría de su mano de obra cada día con tareas más simples (raiders, chóferes, llenar cajas en Amazon) con los derechos cada día más recortados.  Y, cuánto mayores sean esas empresas, más pueden presionar con el argumento de que son demasiado grandes para dejarlas caer, frase popular en la crisis de 2009 con grandes bancos.

Quiero creer que la suma de la pandemia, los cambios climáticos, las inundaciones, olas de calor, incendios, muertes en el Mediterráneo, discursos de salvación de Afganistán mientras no se hace nada en Hungría o Polonia, que se discutan tantos derechos, que haya que defender ser quién eres y todos los cambios que se puedan dar nos acaben llevando a un cambio de mentalidad. Que se vayan sumando las luchas de BLM, que ahí siguen y volverán a ir a más en cuanto se pueda, las luchas en Latinoamérica como la nueva constitución de Chile en un proceso presidido por una mapuche, o los equivalentes del BLM en otros países, las propuestas de Extiction Rebellion (XR), ecologistas, etc, de tantas mareas por la educación pública, por la sanidad pública tan maltratada durante la peor crisis sanitaria de sus vidas… Son muchos movimientos de protesta con muchas razones acumuladas durante mucho tiempo hasta puntos inaceptables (como que haya habido el primer presidente de EEUU animando a asaltar sus instituciones democráticas o negociar con la extrema derecha)

Los cambios de mentalidad van creciendo poco a poco, del mismo modo que se tuvieron que sumar muchas corrientes y casualidades en los años 60 o a principios del siglo XX y quiero creer que llegaremos a ver ese cambio. Que sea imposible seguir aparentando que es posible sostener el efecto de la pandemia, la precariedad, la injusticia y la pérdida de derechos en nuestras vidas.

Prefiero vivir con la esperanza de que se vayan uniendo pequeñas luchas para volver a intentar lo que se llegó a sentir en algunos momentos como la posibilidad de otro mundo. Como dicen las economistas feministas que tengo la suerte de conocer, como dice Amaia Perez Orozco en “Subversión feminista de la economía” (PDF gratuito), “Es tiempo de bajarnos de la noria, discutir qué vida queremos componer juntxs y pelear poniendo la sostenibilidad de la vida en el centro”.

De nuevo, ojalá se vuelva a plantear en la Historia, la idea de que la única alternativa que tenemos es pensar maneras de salvarnos todo el mundo a la vez.

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