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#EducacionSexual : La lógica de la sospecha

8 enero, 2019 a las 14:42/ por
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A menudo no somos conscientes del giro tan fundamental que dieron las miradas sobre la sexualidad a comienzos del siglo XX. En ese momento, simplificando mucho, podemos decir que teníamos una escuela de sexólogos abriendo una nueva visión de la sexualidad (que será con el tiempo la que retoma Amezua y la que retomamos quienes la consideramos la más adecuada a los tiempos que vivimos, la que mejor los explica) frente a otra escuela, la que estudiaba la sexualidad humana desde la psiquiatría. Los descubrimientos de Freud supusieron semejante cambio que, desde entonces, toda visión sobre la sexualidad está teñida de la lógica de la sospecha.

Desde entonces, la mirada psiquiátrica (y sobre todo, la psicológica, que se ha hecho más popular) son las que siempre parecen guiarnos para saber por qué hacemos una cosa u otra. Se indaga “qué hay detrás” de que te guste el sadomasoquismo, qué te ha llevado a que hayas erotizado los pies, las axilas o los ombligos, a averiguar si tu orientación o identidad tienen relación con algún trauma infantil. La profecía autocumplida de indagar el traumático origen de los deseos que tienen quienes no siguen la norma.

Esa mirada, como era de esperar, no se pone en marcha para “comprender” por qué eres heterosexual, por qué te gusta la penetración pene-vagina, por qué erotizas lo que la mayoría de gente erotiza. La lógica de la sospecha sólo se pone en marcha cuándo algo no le encaja. Por eso había que averiguar hace décadas el origen de la ninfomanía, pero no de su equivalente en hombres… Por eso había que “curar” de su homosexualidad a quien sufría con ello, pero no “curar” de su heterosexualidad a quien es igualmente infeliz.

Cada vez que aparece un comportamiento poco común, se indaga, desde esa mirada psicológica/psiquiátrica para saber qué hay detrás, cual es el motivo oculto… y, obviamente, siempre aparece algo. Es imposible que no exista algo relevante en tu biografía hasta ese momento. Y puesto que tu atención está puesta en intentar encontrar un motivo, cualquier estereotipo te valdrá, y si no, siempre puedes echar la culpa a su padre o a su madre. Aplicando esa mirada se seguirán encontrando orígenes traumáticos de cualquier deseo poco común, y nadie indagará el origen de los deseos comunes, que así parecerán estar libres de todo trauma. Por esa razón se patologizó el origen de la homosexualidad, de la transexualidad, del sadomasoquismo, hasta que, poco a poco, muy lentamente, se van abandonando esos puntos de vista. Aunque haya quien los quiera revivir. Siempre habrá quien preferiría vivir en las categorías del pasado, y más, en estos tiempos reaccionarios.

 


 

imagen de pxhere.com, como todas las que no indican el origen

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