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El mito de la igualdad, según Opening Up

4 febrero, 2015 a las 11:00/ por
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“El movimiento de liberación de la mujer ha tenido un impacto tremendo en la manera en que las personas se comportan en sus relaciones, especialmente respecto al género. Durante demasiado tiempo, se asumía y esperaba que las personas tomarían ciertas responsabilidades —soporte de la familia, quién se encargaba de las tareas de la casa, quién de la crianza, quién de los cuidados— basándose en unos roles de “marido” y “esposa” rígidamente definidos. El pensamiento feminista inicial cuestionó esa idea y argumentó que debemos luchar por relaciones más igualitarias. La idea de igualdad ha calado sutilmente en nuestra consciencia colectiva y producido algunos cambios importantes respecto a las expectativas y oportunidades para las personas de cualquier género.

Pero también ha pasado a formar parte de un guión no hablado para las relaciones modernas. La gente asume que todo el mundo debe tener igualdad en sus relaciones; si no es así, alguien está en desventaja. Cada miembro en una relación debe tener absolutamente el mismo derecho al consentimiento, a negociar y a que se le escuche. Pero alguna gente ha confundido igualdad con simetría, asumiendo que todo el mundo debe tener lo mismo.

https://www.flickr.com/photos/ananzeevy/4378519314

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Morgan, un crossdresseer de Nueva York, comenta que “en mi opinión lo más complicado es establecer un cierto sentido de simetría o reciprocidad en la no monogamia. Con eso quiero decir: Va a funcionar mejor si ambos miembros de la pareja juegan con otras personas, en lugar de que lo haga uno mientras que el otro tolera la situación. Por eso la única tensión potencial en mi relación con Dahlia es el hecho de que alguna vez he quedado a solas con otras personas mientras que ella (casi) nunca lo ha hecho”.

Cuando llegue el momento de diseñar tu relación, no dejes que el ideal de la igualdad te confunda. Al negociar los detalles de tu relación, debes reconocer que tu pareja y tú sois dos personas diferentes, con estilos y necesidades diferentes, alguna de las cuales —pero no todas— pueden coincidir. A veces, aplicar las mismas reglas a ambos miembros de la pareja no tiene sentido, porque sois personas diferentes que queréis cosas diferentes. Por ejemplo, tener una regla por la que sólo puedes acostarte con hombres fuera de la relación no funcionaría si uno de los miembros es una mujer bisexual y el otro un hombre heterosexual. Puede que seas una persona a quien le gusta el sexo anónimo y seguro o alguien a quien no se le ocurriría. Puede que te guste tomarte tu tiempo para conocer a tu potencial amante, o puede que te excite el sexo en público. Quizá quieres tener una relación antes de tener sexo o estás buscando una dinámica Dominación/sumisión a largo plazo.

https://www.flickr.com/photos/techthis/8594821409

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En una pareja que conozco, a la esposa le encanta ir a clubs swingers, orgías y fiestas sexuales, tener sexo en público, mientras que al marido le gusta tener amigas para una relación romántica: mujeres con las que puede tener una cita, viajar con ellas y adularlas. Diferentes necesidades requieren de diferentes pautas para cada persona. Pat, una coordinadora de una clínica para mujeres de Ohio, cuenta como ella y su novia discrepan: “Yo tiendo a enamorarme de repente o a tener contactos sexuales infrecuentes pero recurrentes con algunas de mis amistades. Ellen tiende hacia algo más informal, un sexo de “acabo de conocerte pero me gustas”. No habría manera de mantener esos tipos de relación igualados, sería una tontería. Ellen está mucho más interesada en las relaciones sexuales con personas con quien no tiene una relación de ningún tipo de lo que yo pudiera imaginarme estar”.

Cada miembro de una relación merece igual respeto, por supuesto, pero igualdad, en el sentido de quién hace qué con quién, puede ser poco razonable y poco realista para alguna gente ¿Cuántas parejas conoces en las que ambas personas aportan la misma cantidad de tiempo, dinero, tareas caseras, jardinería, cocina, crianza, organización de los viajes, energía emocional, romanticismo e inspiración erótica? Si esto se aplica a los términos en que has acordado tu relación abierta, una regla como “si tengo dos novias, tú debes tener dos novias” puede sonar como una idea atractiva, pero en la realidad la vida rara vez funciona así. Al intentar dar a cada miembro una cuota igual de libertad, podéis perder de vista qué es lo que cada persona quiere realmente.

En su lugar, mirad qué podéis hacer para que se adapte a los diferentes gustos y deseos de cada persona. El objetivo es conseguir equilibrio, no igualdad. Esto no es una simple cuestión de semántica; hay una diferencia. El equilibrio significa que cada persona está en general cubriendo sus necesidades; nadie siente que se esté comprometiendo demasiado o sintiendo demasiadas limitaciones. Todos los miembros han llegado a un acuerdo a partir de sus prioridades respecto a la relación sobre cuánto tiempo y energía le dedican, y las acciones de cada miembro reflejan sus prioridades. Ningún miembro de la relación siente que se han aprovechado de él”.

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Este texto es la traducción de Opening Up, de Tristan Taormino, que Melusina publicará en 2015. En este blog se van publicando con autorización extractos de Opening Up desde hace tiempo.

2 Comentarios a “El mito de la igualdad, según Opening Up”

  1. Lo más peliagudo son los derechos de las terceras personas (o cuartas, etc). Decías en tu artículo anterior que hay que entender “pareja” como cualquier persona dentro de la relación. Vale, pero aún así este fragmento me resulta un poco “perejo-céntrico”. La desigualdad en las relaciones de poliamor se suele dar entre la pareja de “primarios” y el o la “secundario/a”, cuyas necesidades se supeditan a los intereses de la pareja. Se establece una desigualdad de poder que es, en principio, injusta. Lo peor de todo es que los valores de la monogamia se introducen en la relación de poliamor, dando por supuesto que la relación de pareja tiene más valor y debe ser protegida frente a la relación con la tercera persona. Es un problema sumamente complejo que no tiene solución a medida de todos, pero creo que hay que estar alerta a los frecuentes abusos de las terceras personas.

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