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El trastero sexual

18 mayo, 2022 a las 17:48/ por
trastero

No es raro que se nos hayan complicado tantísimas cosas relacionadas con el sexo. Fue un tema del que no se habló durante siglos, del que solo aparecieron destellos que no tuvieron continuidad. Y uno de los mayores problemas es que se empieza a hablar del sexo desde la medicina y la psiquiatría. Y que esa medicina y psiquiatría no piensan sobre el sexo desde cero, sino que heredan una inmensa cantidad de ideas que no se cuestionaron entonces y que, solo ahora, en el primer cuarto del siglo veintiuno, comienzan a abandonarse, como que las relaciones sexuales sean una necesidad fisiológica. Ha hecho falta que llegara un bestseller estadounidense, Tal como eres, para recoger muchas de las últimas investigaciones sobre sexo y dejar de lado muchas creencias.

De todos modos, con la aparición de cada libro, cada estudio académico, cada lucha activista, cada cuestionamiento, cada testimonio que contradice las teorías “oficiales” vamos saliendo poco a poco de ese sexo parecido al monstruo de Frankenstein: una idea del sexo construida durante décadas que es el resultado de partes heredadas de siglos pasados que pueden tener sentido hoy día, pero con otras no revisadas, con otras que son mentira. Y el problema es que todas esas teorías e hipótesis se han mezclado con creencias, leyendas urbanas, mitos que vivimos en nuestro propio cuerpo todos los días. Convivimos diariamente con una idea, el sexo, que se nos complica a la mínima. Lógicamente. Porque hay ideas que no encajan entre sí con las que se nos obliga a convivir, a comprendernos. Como que el sexo sea una necesidad fisiológica (explicado como un impulso incontrolable, un instinto), algo que no encaja con otras cosas que decimos sobre el sexo.

Y así vivimos con lo que veo como “el trastero sexual”: ese almacén en el que hemos ido amontonando las ideas sobre el sexo en todos sus aspectos: sobre nuestros cuerpos, nuestra identidad, nuestros gustos, nuestros deseos, nuestras ganas, nuestra falta de ganas, nuestras atracciones, nuestras sensaciones… Una maraña que se nos complica y enreda cada vez que intentamos poner un poco de orden, que intentamos entender nuestra idea de sexo.

Ese trabajo de poner un poco de orden es lo que hizo Amezua, discretamente, sin hacer mucho ruido, después de haber sido alumno de Foucault en Lovaina. Un mapa en el que fue trabajando pieza a pieza, poco a poco, desde los años 70 hasta 2001, cuando publicó, terminado, su mapa de la sexualidad humana. Un mapa que permite ver toda la sexualidad humana desde UN ÚNICO punto de vista, en lugar del lío que teníamos en el “trastero sexual”, donde unas cosas las aportó la medicina, otras la psicología, otras las hipótesis falsas, del androcentrismo y la misoginia, de leyendas urbanas… Ese mapa, además, permite comprender la sexualidad humana POR ÁREAS, en lugar de mezclarlo todo, tal como lo teníamos mezclado en el trastero. Y con la flexibilidad de que, siendo un mapa, y pareciendo tan rígido para algo tan difícil de concretar como la sexualidad humana, permite adaptar todas esas ideas a CADA CASO, a la infinita variedad de biografías sexuales.

De momento el mapa tiene un aspecto visual poco atractivo (para mi gusto). que nos hace pensar más en tablas excel que en vivencias humanas. Por eso estoy trabajando en la visualización de ese mapa de otra manera, aunque de momento no tengo nada que mostrar. Quizá la tenga ya preparada el año que viene, cuando se lo tenga que explicar en primer curso a quienes estudien el máster de sexología, ahora que estoy en el equipo docente

Salir de ese “trastero sexual” para pasar a comprender la sexualidad humana TODO EL MUNDO con un mismo punto de vista nos hace más fácil desproblematizar cosas que se siguen enredando, que nos siguen dando problemas y que a menudo nos hacen dejar de lado todo lo sexual porque nos parece un terreno, precisamente, muy problemático. Crucemos los dedos para que el curso que viene pueda tener preparada esa visualización de mapa que haga más fácil verlo, comprenderlo en una sola mirada, en lugar de los tres años que yo necesité para verlo completo.

Creo que, al menos, ser conscientes que la forma en la que se suele explicar la sexualidad humana tiene su origen en ese “trastero sexual” donde se han ido amontonando cosas durante siglos, cosas que no tienen sentido, que no encajan con otras, que problematizan nuestra vida ayuda a vivir de una forma menos probemática nuestra sexualidad (que va mucho más allá que nuestros genitales). Un primer paso interesante, aunque con mucho foco en los genitales, es el libro que he comentado, Tal como eres. Aunque parezca centrado en las vulvas, en realidad habla de genitales…a partir de las vulvas y aclarando que los penes son algo muy parecido, que son las mismas piezas, pero colocadas de otra manera. El segundo paso, que requiere su tiempo, calma y a lo que me gusta dedicar años y años es la comprensión de ese mapa ordenado de Amezua… e irlo contando siempre que puedo para quién le pueda interesar.

 

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