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¿Este blog es feminista?

25 marzo, 2019 a las 9:08/ por
https://www.flickr.com/photos/24062765@N03/3748636097/

Si se considera feminismo como “doctrina y movimiento social que pide para la mujer el reconocimiento de unas capacidades y unos derechos que tradicionalmente han estado reservados para los hombres”, obviamente lo sería. Parece imposible no serlo hoy día. Es algo tan de sentido común como estar en contra de la pena de muerte. Tras siglos y siglos creando las condiciones en que se vive y se entiende la vida a la medida de la mitad de la población del planeta, no parece mala idea cambiarlo de una vez y para siempre.

Pero lo que nunca he escrito en ninguna parte es que me considere feminista o aliado feminista. Como decía Funmilola Fagbamila en el documental Retratos del feminismo, hoy día casi sólo los chicos salen ganando socialmente al ponerse esa etiqueta, porque se les ve “más cool”. O para las camisetas de moda. En el resto de casos siempre resulta algo más conflictivo o problemático en el día a día, en el trabajo, en la familia… Me ahorro el mansplaning. Quien quiera ver más sobre esa idea, ahí está el documental y cientos de miles de textos feministas. 

Es muy debatido y debatible que una persona criada como hombre pueda ser sujeto del feminismo. Hay infinidad de artículos que lo cuestionan, incluso a las mujeres trans. Para quien acabe de aterrizar en estos temas, es el tema del sujeto del feminismo. Por ejemplo, ahí está Brigitte Vasallo para saber más del tema. O Angela Davis, por ejemplo. Fuentes hay de sobra, desde perspectivas opuestas, y google puede ser de gran ayuda para encontrar información. Si es la primera vez que te pones en contacto con estos temas, el primer paso suele ser leerse “Feminismo para principiantes” de Nuria Varela. La otra alternativa, exprés, puede ser leerse el resumen de la historia de los feminismos hecho por Lucía Glez-Mendiondo, cruzando los dedos para que no le parezca mal a Incisex, ya que es parte del material del máster y que yo he digitalizado…

Mi objetivo, socialmente, como activista, es reunir las herramientas que nos permitan “construir a nuestro alrededor el mundo en el que queremos vivir”, como dicen Dossie y Janet en Ética Promiscua. Y como añadiría Concepción Castrillo, por ejemplo, esa construcción depende de la situación social de cada cual, de cómo se conforma la identidad y las relaciones en su entorno. Y entre esas herramientas –¡sorpresa!– hay muchas que vienen del feminismo. Pero también hay herramientas que llegan de otras muchas luchas, como la LGTB, la queer, la feminista sex-positive en concreto, antiracista, antineoliberal, la despatologizadora, la sexológica* que hereda la visión ACTUALIZADA (eugenesia, no, gracias) de la Liga de la Reforma Sexual y el primer movimiento homosexualde 1897. Una herencia poco conocida que desde aquí es reivindicada e intenta aportar su grano de arena para actualizarla.
*(La sexología no trata sólo de genitales, tus genitales no van solos por el mundo, sino que van junto con tus emociones, ideas, relaciones…)

¿En qué momento leo pensamiento explícitamente feminista como tal? Comienza en los años 2000, con el activismo altermundista y antiglobalización, de donde he ido recibiendo todas esas influencias desde muchos colectivos diferentes.  Muchas lecturas de muchos tipos y en muchas direcciones, mucho activismo, muchas asambleas, muchos movimientos sociales distintos, muchas ganas de cambiar el mundo…Desde el mismo punto de partida de colaboración entre movimientos sociales, sí entiendo que yo puedo aportar mi grano de arena y que sea cada grupo, colectivo, corriente la que decida en cada momento que colabore en sus objetivos políticos en determinados momentos. Por eso he escrito en Pikara Magazine una serie de artículos cuando me han invitado, he participado en series de charlas junto a mujeres a las que admiro mucho como en Traficantes hace cuatro años, acudido a hacer alguna charla o taller a espacios feministas donde se me ha invitado, o participar en libros como al que me invita ahora Ménades Editorial, “Disidencia en el cuerpo”, donde como siempre hablo desde esa perspectiva sexológica antibiologicista, no patologizadora ni esencialista. Una perspectiva que no olvida otras muchas, y sin querer ponerme en el lugar de alguien que no soy.

Este blog lucha todo lo posible por la despatologización de las prácticas, identidades y relaciones no normativas, aunque yo obviamente no pueda ser de todas a la vez, ni realizar todas las prácticas. E intenta colaborar con quienes luchan en el activismo de la diversidad funcional (a pesar de no tener ninguna grave de momento), con quienes luchan en el antiracismo (aunque no se me racialice), con quienes luchan en los colectivos LGTBIQ (aunque obviamente no pertenezca a las 6 letras), con quienes luchan contra la patologización (aunque no se patologice todo lo que hago, aunque no haga todo lo que se patologice), con quienes luchan por una sociedad más justa (aunque siga siendo parte de este sistema injusto), con quienes luchan por encontrar una fuente de ingresos y un estatus en la sociedad cuestionado constantemente (aunque no me dedique al trabajo sexual ni haya recurrido a él), con quienes luchan por los derechos de quienes menos tienes, aunque no me encuentre en esa situación, con quienes luchan contra la violencia de género (aunque no pueda sufrirla). Y la intención siempre ha sido que quienes luchan en esos y otros frentes hablen con su propia voz, enlazar sus propios proyectos, poner sus propias palabras, sin reinterpretar ni apropiarme de su discurso. Que se les oiga en primera persona. Como compatir materiales sobre el 8M sin tener que añadir una frase más, un post, llamar la atención, no hace ninguna falta. Nos apoyamos mutuamente, toda la red nos sostenemos recíprocamente.

Y no, no lo cuento como alguien que tiene un papel heróico, ni como el rebelde, ya lo conté hace años. Imposible que lo pudiese contar así porque este proyecto sólo ha sido posible por mujeres anónimas (online, y mientras ellas lo deseen) mujeres a quienes pongo nombre en los eventos, una vez en persona. Y también de todo un círculo de amistades que nos hemos estado encontrando, relacionando, queriendo, cuidando, colaborando, compartiendo experiencias, disgustos y alegrías desde hace más de diez años. Además de todos los colectivos con los que nos relacionamos.

Lo cuento sólo como alguien que forma parte de una lucha compuesta (afortunadamente) por millones de personas en el mundo. Y en mi pequeña parcela de poder (visibilidad en medios, atención, repercusión, etc), intento utilizarlo para que también salgan adelante los proyectos de otras personas con quien comparto lucha, sea dando visibilidad a sus proyectos o participando en los suyos cada vez que me lo piden. Porque siempre ha sido bajo demanda. Nunca se me ha ocurrido pedir participar en uno de esos eventos, ofrecerme para que me incluyan en un libro, pedir un hueco, llamar a la puerta por si acaso. Creo que funciona al revés: Si te invitan, participas. Si no, es que no hace falta que participes, sea por la razón que sea. Y siento orgullo y agradecimiento por participar en las luchas donde puedo aportar algo. Gracias infinitas, de verdad.

 

https://www.flickr.com/photos/24062765@N03/3748636097/

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