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Fantasías ilegales: Lo que veo como normal ¿acaba siendo normal?

10 febrero, 2013 a las 11:00/ por
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 Y al final todo el lío comentado estos días (que si la censura de incluso determinadas palabras en Fetlife, que si PayPal amenazando a sus clientes si no retiran determinados contenidos…) se reduce a una idea que, hasta donde yo sé, no tiene una prueba clara: Que fantasear con determinadas cosas hace más probable que se cometan. ¿Lee mucho la clase política sobre corrupción?¿Leen mucho sobre violaciones en Sudáfrica?¿Los que matan a su mujer fantasean con eso alguna vez?.

Yo soy capaz de dividir todo esto en tres partes.

  • La influencia en nuestra conducta, o no, de lo que leemos.
  • La moral de otra gente.
  • La influencia de lo que pasa a nuestro alrededor.

Sobre la influencia de los libros, o si lo ponemos todavía peor, de los videojuegos o la televisión, por ejemplo, en la violencia real he encontrado cosas variadas. Pero nada definitivo. Teorías, hipótesis… Si alguien sabe de algún estudio que sea utilizado normalmente para valorar estos casos, lo agradecería. El de la televisión es un debate de hace tiempo y se han limitado los horarios a infantiles o no, pero… creo que tampoco es muy útil al hablar de algo que es controlado-editado-emitido por unas pocas empresas. La diferencia con internet es que todo el mundo aporta su “granito de arena” y hay quien pone unos granitos mayores que otros. Pero no nos vayamos en debates interminables. Centrándome en Fetlife estamos hablando de TEXTO. RELATOS. PALABRAS. Personalmente: Me cuesta imaginar un poder tan ilimitado de las palabras. Lo que habría cambiado el mundo si cada libro que se escribe llamando a la revolución hubiese tenido efecto, si cada libro de auto-ayuda arreglase todos los problemas.

Yo personalmente considero ese debate una racionalización de algo que molesta mucho más adentro: El de la moral personal. Es el hecho de que a alguna gente le escandaliza que se pueda escribir ficción sobre algún tema en concreto lo que hace que se acabe considerando posible prohibirlo. Pero anda que no se escribe sobre cosas ilegales todos los días… Es quizá la mezcla de dos tabúes: Un tema prohibido sumado a que sea erótico. Y ya se sabe qué pasa cuando algo le parece mal a alguien fundamentalista: Que les parece razonable llegar al punto que sea con tal de que nadie haga nada que le moleste, que sea contrario a sus ideas.

Y por último está la influencia de lo que tenemos a nuestro alrededor en lo que finalmente hacemos. Lo que aprendemos del entorno. Y para ese tema hay dos ejemplos que dan para la polémica: El sexo y la depilación.  

Sobre el sexo parto de un artículo de la BBC: “El riesgo de creer que el porno es sexo normal”. Ha habido mil debates sobre cómo la pornografía modifica nuestro comportamiento. Extracto unas pocas frases del artículo que me gustaron especialmente para ilustrar esto:

  • Rebecca, de 17 años, dice que la pornografía le cambia las expectativas a los chicos de cómo deben lucir las chicas. “Pelo largo, grandes tetas, culo grande. Si yo tuviera el pelo corto, los chicos preguntarían ¿por qué el pelo corto? Deberías dejarlo crecer”.”
  • “Una experiencia similar fue la de Karen, de 20 años. Ella cuenta que a los 16 años, su novio y sus amigos veían pornografía en internet “como si fuera un pasatiempo”. Ella dice que su novio solía verlo delante de ella, copiando lo que veía. “Pensé que había algo malo en mí por no disfrutarlo”, dice ella.”
  • “Una encuesta de personas entre 16-24 años de edad, llevada a cabo por la Universidad de Plymouth y el Centro por un Internet más Seguro en el Reino Unido encontró que uno de cada tres admitió que la pornografía había afectado sus relaciones. Pero encontrar una prueba concluyente sobre el cambio que produce en el comportamiento sexual entre los adolescentes es difícil de conseguir.

Yo soy de la opinión de Gallop, a quien se cita en el artículo por una conferencia TED que dio en 2009, se refirió a que la “omnipresencia, la libertad de acceso a la pornografía online, combinado con la renuencia de la sociedad de hablar de sexo”, ha derivado en que “el porno se ha convertido en la educación sexual por defecto”. La educación que ha hecho que se crea que a todos los hombres les gusta correrse en la cara de las chicas, que a las chicas les gusta que los chicos lo hagan. A alguna gente si, a alguna no, no es “la norma”. Es esa presencia del sexo por todas partes pero que NO SE HABLE de él lo que es una mala mezcla. Resumiendo… sí, algunas cosas que vemos afectan a nuestra conducta. Pero que si nuestro entorno nos “matiza” eso que vemos y pensamos, nos da la opinión de nuestra comunidad, la sociedad en la que vamos a vivir, sobre eso. Como con matar, por ejemplo. Imaginad que ves películas y películas donde se mata y cuando tu familia habla del tema… prefiere no hablarlo, prefiere que preguntes por ahí, que busques en internet. “¿Matar? Bueno, hijo, depende, mejor que te lo explique tu padre”.
Gallop por cierto tiene la web “make-love-not-porn” que está muy bien para separar esos mundos del porno y la realidad.

 Y por otro está el entretenido artículo de Emer en su blog “Hair! (Not the musical)” hablando de qué le pasó cuando dejó de depilarse. La decisión la tomó el día que leyó sobre niñas de 11 y 12 años depilándose para hacer que tuvieran menos vello de mayores. Y la cantidad de dinero que veía gastar a su alrededor para conseguir eliminar cualquier rastro de vello. Le llevó a preguntarse por qué empezó a depilarse. Le daba impresión de haber elegido depilarse en algún momento de su vida pero no era capaz de saber cuándo tomó esa decisión. Y terminó dándose cuenta que lo que era una opción unas décadas atrás se había convertido en “lo normal”. Y que ahora se pregunta que otras cosas acabará haciendo por elección (¿depilarse el pubis completamente como hacen ahora mayoritariamente las más jóvenes?¿depilarse con laser todo el cuerpo?) que serán “lo normal” dentro de unas décadas, esas cosas normales que otras mujeres no podrán decidir no hacer porque recibirán una presión inmensa alrededor. Como la que recibe la que decide no depilarse nada.

O sea que sí tengo claro que cosas que SUCEDEN a nuestro alrededor obviamente nos afectan. Lo que sigo sin tener tan claro es que leer y fantasear por escrito pueda tener esos efectos. 
¿Quizá es que no deberían NI TENER esas fantasías?¿Luchar contra ellas? Norma Ramos considera que sí. La misma Norma que luchando contra el trabajo sexual hizo que se cerraran los anuncios de contactos de Craiglist. La policía del pensamiento averiguando con qué fantaseas realmente.

la imagen, de aquí

4 Comentarios a “Fantasías ilegales: Lo que veo como normal ¿acaba siendo normal?”

  1. CoaX dice:

    Un libro que trata sobre la relación entre fantasía y realidad es “Matando Monstruos” de Gerard Jones (http://books.google.es/books/about/Matando_monstruos.html?id=4txIU-PSakUC&redir_esc=y
    http://www.amazon.com/Killing-Monsters-Children-Make-Believe-Violence/dp/0465036961)
    Aunque está enfocado a la influencia de los mass media en la conducta niños, no a las fantasías sexuales, pero vamos, la tesis subyacente es la misma. ¿Nos influye lo que leemos? Tiene bibliografía al final.

  2. Carpeamorem dice:

    Yo pienso que es mas bien al revés, la pornografía no induce los comportamientos ni los gustos, sino al revés, son los gustos y los comportamientos los que fuerzan los ” temas ” en los que se centra la pornografía, cualquiera de mi edad ha visto como el porno ha ido cambiando según las demandas del publico que compra porno ; a diferencia de los líderes políticos y religiosos, no busca forzar o te conducir el gusto del publico, simplemente se asota a el

    • moscacojonera dice:

      Tienes razón que es, como digo con porno y machismo, que el porno no te hace machista sino que es una sociedad machista la que produce porno (y publicidad, y cultura, y comportamientos, y espacios, etc) machistas.

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