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(H)amor – Parte 1

18 junio, 2015 a las 11:00/ por
(h)amor

La editorial Contintametienes acaba de publicar (h)amor1, un libro que reúne varios textos sobre los amores en el siglo XXI y en el que agradezco muchísimo me invitasen a poner mi grano de arena junto a Brigitte Vasallo, Coral Herrera, Alicia Murillo… Como lo describe la editorial,

“este volumen colaborativo reúne artículos breves acerca de modos de relacionarse en lo sexoafectivo. Se trata de una lectura plural, que se presenta como una aproximación al concepto del amor, sus usos, maneras, grietas y  posibilidades y que aborda temas como el poliamor, la anarquía relacional o el amor romántico. Este título, con h, paréntesis y minúscula, pretende ser solo una muestra del inabarcable y siempre cambiante abanico de formas que pueden adoptar el amor y los afectos.”

Si alguien tiene interés en el libro, se puede comprar en Traficantes de Sueños (Tirso de Molina, en Madrid) o también online (si sabéis más sitios, avisad, plis y lo voy agregando aquí…). Obviamente aquí no puedo pegar el libro entero, pero sí el texto que envié, “Un traje a medida” así que lo iré publicando por partes, enlazando a las anteriores y posteriores.

Quien ha ido leyendo este blog se irá encontrando cosas que ya se han ido diciendo aquí. El texto ha sido un intento de ir recogiendo esas ideas y  aportar algunas más.

 

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UN TRAJE A MEDIDA

“El amor está en todas partes, y en ninguna. La pareja como espacio del amor es cada vez más cuestionado, ya no se considera necesaria una vez que dejó de ser imprescindible para el sexo y la crianza, como se creía en los años 50. Pero aún así el símbolo por excelencia del amor romántico, el corazón, no se ha ido, no ha cambiado. Es más: cuanto más se habla de poliamor, de relaciones abiertas, de follamistades, de negar las relaciones, más se multiplican los corazones por todas partes. En decoración, anuncios, ropa… La nueva publicidad de Roca, las nuevas etiquetas de aceite Carbonell, el logo de los yogures Vitalínea, la publicidad de Apple Watch… Da igual qué se anuncie, da igual que haya poca o mucha relación con el amor o con la salud (que ahora se van confundiendo). Quizá ya no es un corazón que signifique tú y yo, sino que es MI corazón. Feliz. Me cuido, me quiero. Viviré 100 años. Y me compartiré con quien quiera en cada momento. Estar contigo ahora no significa que lo vaya estar mañana. O esta tarde. Siempre puede haber alguien mejor. Mañana por la mañana te renuevo el contrato, como cada día. Cientos de posibilidades en la palma de la mano: Tinder, Grindr, Wapa, Bakala, TuAmo, Badoo, OkCupid, Fetlife, SDC, Onswingers, Okswingers y tantas otras redes sociales para contactar.

Mientras se va desmoronando el ideal del amor —la relación amorosa idealizada llamada más a menudo “mito del amor romántico*”—, mientras se va cuestionando cada vez más que tengamos que organizar nuestra vida en parejas, cuando ya sabemos que ni son para toda la vida, ni únicamente para tener descendencia, ni tampoco nuestra única fuente de placer, van apareciendo soluciones, nuevos nombres, etiquetas que ayuden a entender nuestra situación actual e intentar adivinar hacia donde se dirigen las nuevas relaciones, sean con un vínculo mayor, menor o ninguno en absoluto: La anarquía relacional, el poliamor, las parejas abiertas, el swinging o “ambiente liberal”, la agamia, el amor informal o promiscuidad amorosa de Carsie Blanton… Cada tipo de relación no monógama con sus ventajas e inconvenientes, y a veces anunciados como la solución mágica que aliviará definitivamente todos nuestros problemas.

En una charla sobre poliamor en Entredós, una asociación de mujeres, una chica comentó: “Os oigo ahí hablando de cómo descubristeis que era posible amar a dos personas a la vez y me pregunto qué le veis de maravilloso… Eso es muy sencillo, sucede muy a menudo, por eso se ha inventado todo lo que se ha inventado en torno al matrimonio y a la monogamia, para evitar que suceda algo que le pasa a mucha gente”.

Oímos hablar del poliamor continuamente en la prensa, de la anarquía relacional como la nueva revolución que va a cambiar el amor para siempre y quien lo lea puede llevarse la impresión de que hemos alcanzado un paraíso terrenal, el nirvana, que estamos haciendo historia… Se puede pensar que ha llegado una nueva generación de seres humanos que son capaces de tener varias parejas simultáneamente, que tienen una experiencia ampliada del amor y las relaciones. Relatos de unas relaciones idílicas que, por ser todo tan perfecto, despiertan la desconfianza, como le sucedió a Tristan Taormino y le llevó a escribir Opening Up, un manual para crear relaciones abiertas: “El poliamor es descrito como una manera idealista de relacionarse en la que todo el mundo está de acuerdo y tienen una relación estupenda. Eso me hacía desconfiar”

No hemos inventado nada. Querer a dos o más personas a la vez, tener dos o más relaciones emocionales simultáneas, es algo que sucede desde hace siglos. No eran tan raro que por ejemplo, un hombre tuviese dos familias. Dos familias completas, dos mujeres, descendencia con ambas… O la figura tradicional de la amante, la “otra”. Ahí está el clásico “Corazón loco” de Antonio Machín “Cómo querer a dos mujeres a la vez y no estar loco”. Pero es que desde tiempos tan tempranos como la Edad Media se ha heredado la idea de que el matrimonio es una losa para el amor, que el amor es algo que se debe vivir libremente… sobre todo si eres hombre.”

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