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La auténtica nueva normalidad de la que (creo) nadie quiere oir hablar

22 agosto, 2020 a las 9:30/ por
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En este momento se escuchan por toda partes propuestas sobre cómo volver a la normalidad en medio de la pandemia. En estas fechas, sobre todo, la educación. Pero también en la sanidad y otros servicios esenciales. Y todo pasa por evitar el virus. Medicalización de los problemas sociales en los servicios públicos.

 

PROBLEMAS SANITARIOS

El problema que veo es que las propuestas a menudo parten de la ingenuidad: se quiere volver a “lo de antes” pero “sin peligro de contagiarse”. Algo absolutamente imposible cuando, de momento, se sigue aprendiendo sobre la marcha cómo se contagia, qué efectos tiene a largo plazo el coronavirus, lo que duran los anticuerpos, lo importante o no de tenerlos o si lo único relevante son las células T. A eso, hay que sumar que sigue sin comprenderse desde hace décadas cómo se contagian los virus. He escrito mil veces sobre las creencias (erróneas) en torno a otros virus como el herpes o el del papiloma humano. Se cree que si una prueba nos dice que “no tenemos el virus” ya estamos a salvo, cuando en realidad, sólo significa que en ese momento no lo tenemos…pero podemos contagiarnos 1 minuto más tarde al salir, al tocar el pomo de la puerta y tocarnos la nariz, o de cualquier otra forma. Las formas de transmisión del herpes y el VPH no necesitan que siempre participen los genitales…

En este momento se está intentando volver a “lo de antes” convirtiendo en quirófanos los colegios, los hoteles, los restaurantes… Ya hemos comprobado muchas veces lo raro que se hace todo, lo incómodo que es quedar con quienes tienes relaciones importantes y no tocarte, no acercarte, que alguien tenga la angustia de si va a contagiarse y morir, si va a contagiar y ser responsable de lo que pase….

Igual de imposible que es follar en un quirófano (porque el resultado es diferente), es imposible educar, cuidar, sanar comportándonos todo el mundo como si estuviéramos en un quirófano, con equipos de aislamiento de cabeza a los pies. Esa protección es esencial en este momento (borraré los comentarios que lo cuestionen) pero es inviable a largo plazo.

 

“El virus obliga a pensar en relaciones e interdependencias en las que el capitalismo nos enseña a no pensar”
(Naomi Klein)

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¿CUÁL ES LA SOLUCIÓN A LARGO PLAZO?

Voy a resumir todo lo posible la que me parece más razonable, la de Naomi Klein y otras que he oido: Ir hacia un mundo más razonable. Eso significa, en educación, aumentar muchísimo la inversión en educación pública, para hacer grupos pequeños, dar clase al aire libre o en otros espacios…

“En vez de (…) tratar de resolver los problemas de un modo que disminuya nuestra calidad de vida, ¿por qué no nos ponemos a contratar profesores a todo trapo? ¿Por qué no tenemos el doble de profesores en clases con la mitad de alumnos y empezamos a pensar en la educación al aire libre?

Hay tantas formas en las que podemos pensar para dar respuesta a esta crisis que no aceptamos esa idea de que tengamos que regresar al statu quo previo a la COVID-19, solo que en una versión peor, más vigilados, con más pantallas y menos contacto humano.”

 Se debería hacer lo mismo en sanidad, asegurarnos que muere la menor gente posible en las próximas pandemias. Ya contaba un documental con varios capítulos, Pandemia, hecho antes de la pandemia, que esto ha estado pasado una y otra vez, que era una ola que iba creciendo, que iba a venir y que se repetirá en el futuro.

Eso también debería ampliarse a nivel global, ya que una de las fuentes de esas pandemias es que cada vez se exprime más el planeta, cada vez se presionan más habitats para cultivarlos o extraer lo que sea, haciendo que especies de esas zonas interactúen con otros animales y seres humanos, tal como lo cuenta esa panda de perroflautas comunistas de la ONU. Suma eso a la explotación intensiva de miles y miles de animales en una sola granja (que es la dirección en la que está yendo actualmente la industria, en todo el mundo y en españa también) y los viajes que hacen posible que un virus se transmita en horas de un continente a otro… y ahí tienes el caldo perfecto para todos los virus que hemos tenido, y los que tendremos.

Pero esto, hablando de la situación pre-covid19, y aplicado a las infecciones de transmisión sexual, sería igual que aspirar a que haya educación sexual, a que no se centre solo en las infecciones (y embarazos), a que haya pruebas gratuitas cuando tienes conductas de riesgo (y no como ahora en madrid, que sólo las hacen si tienes síntomas) ¿Estamos yendo en esa dirección? En absoluto.

 

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¿QUÉ SE ESTÁ HACIENDO HOY DÍA?

Del mismo modo que con las ITS se barre la educación sexual bajo la alfombra, que se desmonta la sanidad pública, se van creando servicios como los que hay en madrid dados por empresas privadas. No lo enlazo para no darles publicidad pero, en los hospitales públicos, se hace publicidad de esos centros “público-privados” al mismo tiempo que se hace cada día más incómodo, lento, inútil y engorroso el servicio en los centros 100% públicos.

Con el covid19 se está haciendo lo mismo que han hecho las grandes empresas desde los años 70: aplicar la doctrina del shock (hay documental online gratis en youtube, lo enlazo siempre). Es decir, aprovechar cada crisis para aplicar medidas a la fuerza que vayan reduciendo el control público de los servicios y seguir entregando, poco a poco, esos servicios a las empresas privadas. Es lo que se hace con soluciones de emergencia en madrid con el “hospital IFEMA” (con facturas astronómicas que se descubren una vez se desmonta el “hospital”) y otras tantas soluciones (y seguramente, con muchas que se van a aplicar en los colegios): contratar “de urgencia” a empresas privadas para solucionar los problemas, estafando impuestos de dos maneras a la ciudadanía. La primera estafa es la privatización: coger dinero público y transferirlo en cantidades inmensas a empresas privadas “cercanas ideológicamente” (194.000 euros por 22 rastreadores dados a la empresa que, casualmente, es la misma que va creando los servicios de atención a ITS que comentaba antes)*. Dinero que nunca más volverá al sistema público. La segunda estafa es dejar de ser un gobierno que tiene servicios públicos para convertirse en una agencia que hace contratas. Y las contratas tienen muchísimas ventajas (frente a un cuerpo de profesionales públicos): no pueden unirse y protestar para mejorar sus condiciones de trabajo, la gestión y administración de cada contrata no puede controlarse tan fácilmente como en un único organismo público y las responsabilidades (como sucedió con las muertes en las residencias de mayores) se diluyen en una red de cargos, empresas, subcontratas y demás que, en el mejor de los casos, se podrá resolver en tribunales, pero dentro de demasiado tiempo y gracias al esfuerzo continuado de quienes asuman esa lucha… en lugar de que alguien, a quien se le está pagando mucho por su cargo en una institución, asuma responsabilidades por lo que sucede con los servicios públicos.

 


 

*Para quién no conozca a QuironSalud, son quienes compraron el Hospital Fundación Jiménez Díaz para venderlo poco después a una multinacional, Fresenius Helios. Es la misma empresa con la que contratan 22 rastreadores por esa cantidad de dinero. Y que, casualmente, son la empresa que ofrece servicios de detección de ITS, anunciados en los centros de salud nominalmente públicos, a los que tiene que ir todo el mundo, casualmente los mismos servicios que han dejado de ofrecer en los centros de la Comunidad de Madrid. Un trabajo de demolición lenta de la sanidad pública, como la carcoma. Y que hace que todo se derrumbe de golpe cuando sucede algo imprevisto como la pandemia por covid19.

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