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La energía de la nueva relación, según More Than Two (Más allá de la pareja)

13 noviembre, 2018 a las 12:09/ por
https://www.flickr.com/photos/jetske/5824378086/

Una nueva aproximación a la Energía de la Nueva Relación, esta vez por Eve Rickert y Franklin Veaux en More Than Two (Más Allá de la Pareja). Hay quien cree que la ENR no es más que “enamorarse” y punto. La cuestión es que es algo muy diferente a lo que conocemos. Lo común cuando se está en ese estado de subidón es descuidar otras relaciones, no siempre de forma intencionada. Se le llama ENR, se le da un nombre diferente, se le llama “nueva relación” porque lo fundamental es que YA EXISTE(N) una o más relaciones anteriores. Y la clave precisamente, en la NMC (no monogamia consensuada) es que se quiere nadar y guardar la ropa: Se quiere disfrutar del cóctel de emociones de una nueva relación y AL MISMO TIEMPO seguir cuidando y desarrollando las relaciones preexistentes. Al menos esa es la teoría… Estos son los consejos de More Than Two. Los destacados en negrita son míos.

 

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LA ENERGÍA DE LA NUEVA RELACIÓN

“Pocas cosas provocan más inquietud en los corazones de las personas poliamorosas que la energía de la nueva relación. La ENR, tal como se le llama de forma (poco) cariñosa, es esa sensación de enajenación, de vértigo, de no-puedo-dejar-de-pensar-en-ti, de todo-lo-tuyo-es-maravilloso que sientes cuando comienzas una nueva relación.

La bioquímica de la ENR cada día se conoce mejor. En las primeras fases de una relación romántica, nuestros cerebros se vuelven un poco locos. Varios neurotransmisores, especialmente la dopamina, la serotonina y la norepinefrina* o noradrenalina, se producen en cantidades mayores de lo habitual, generalmente produciendo efectos emocionales que son parte atracción y parte devoción, parte un desorden obsesivo-compulsivo, parte experiencia mística y parte deseo físico. Sentimos un enamoramiento profundo cuando estamos cerca de esa persona. En ese estado, tenemos una predisposición bioquímica a pasar por alto sus defectos y fallos, sólo vemos lo bueno en todo lo que hacen, nos convencemos de que debemos tener una relación y estamos deseando tener su atención.

Cuando la gente distingue entre “amar” y “enamorarse”, lo que describen cómo “enamorarse” es generalmente algo similar a la energía de la nueva relación.

La psicóloga Dorothy Tennov acuñó el término limerencia en 1979 para describir el estado de atracción romántica caracterizado por pensamientos intrusivos sobre una persona, miedo abrumador al rechazo de esa persona y una poderosa y obsesiva necesidad de reciprocidad. La limerencia, en otras palabras, es lo que sentimos cuando nos enamoramos de alguien independientemente de si le gustamos o no a esa persona; la energía de la nueva relación es la limerencia con una nueva relación.

Para la pareja de una persona que está comenzando una nueva relación, la ENR es algo que da miedo. Los sentimientos arrolladores pueden hacer que las relaciones ya existentes parezcan anodinas en comparación. O peor, la tendencia a idealizar las nuevas relaciones puede engañarnos fácilmente haciéndonos asumir demasiados compromisos demasiado rápido, lo que puede provocar el caos en las relaciones ya existentes.

No estamos diciendo que la ENR sea algo malo. Al revés, es algo extraordinario. La ENR nos permite comenzar una relación nadando en felicidad. Hay una razón por la que existe esa respuesta bioquímica: Esa excitación y vértigo inicial pueden ayudar a crear la base emocional sobre la que construir una relación cariñosa y satisfactoria. Pero para conseguir atravesar la ENR al mismo tiempo que cuidas tus otras relaciones, necesitamos admitir lo que es, apoyar a las otras personas con quienes tenemos una relación cuando la sentimos y no confundirlo con el amor.

Hemos visto un montón de normas en relaciones poliamorosas diseñadas para mitigar los efectos de la energía de la nueva relación, pero ninguna de ellas parecer ser demasiado eficaz. Cuando estamos hablando de la química cerebral humana, las reglas y los acuerdos se quedan a medio camino para conseguirlo.

Una manera más eficaz de manejar la ENR de alguien con quien ya tenemos una relación requiere comunicación y paciencia. La buena noticia es que la locura bioquímica no dura para siempre; la mala es que puede durar tanto como dos o tres años. La paciencia es importante, porque la persona experimentando la ENR, literalmente, no está del todo en su sano juicio. La comunicación es importante también: Cuando observas a tu pareja comportándose de una manera que te hace sentir inseguridad, o como algo amenazante, o porque te ha descuidado o no te ha valorado, debes decirlo. La paciencia en la comunicación también es fundamental, porque una pareja que está en medio de la ENR puede no oírte la primera vez que le dices algo.

Cuando eres tú quien está experimentando la ENR, la conciencia plena es la única estrategia sistemáticamente eficaz que hemos visto. Sé consciente de que no estás en tu sano juicio, que las percepciones están distorsionadas y que tu capacidad de juicio puede estar comprometida. No tomes decisiones que puedan cambiar radicalmente tu vida cuando estás en ese estado alterado de conciencia. No comprometas tu vida a esa persona maravillosa que conociste la semana pasada. Sé consciente de que tenderás a descuidar tus relaciones preexistentes, por lo que intenta que eso no suceda. Ten la voluntad de verlo todo desde un punto de vista realista.

Se puede establecer un patrón particularmente malévolo cuando el cóctel hormonal comienza a perder sus efectos. La persona que no comprende qué le está sucediendo puede convencerse de que la relación ya no le interesa y que probablemente fue un error desde el primer momento, y empieza a buscar a su alrededor una nueva relación, que persigue con empeño hasta que esa nueva ENR también se desvanece. En la cultura monógama esto adopta la forma de cortas relaciones en serie. En el poliamor, ese patrón se puede presentar como una serie de relaciones simultáneas que comienzan de forma explosiva y que poco a poco se marchitan por falta de cuidados. En cualquier de los dos casos, el subidón químico de la ENR se confunde con el amor, y la persona que lo sufre busca el siguiente subidón como si fuera una adicción.

* Algunas personas también consideran que participa otro neurotransmisor, la feniletilamina (FEA), en la atracción y la formación del vínculo de pareja, aunque esta aseveración todavía es controvertida. Algunos estudios han sugerido que juega un papel, mientras que otros estudios no han avalado esa conclusión.

 


 

Fragmento de Más Allá de la Pareja (More Than Two), que Contintametienes pone a la venta en España y Latinoamérica dentro de unas semanas y que aparecerá a la venta aquí. Las ventas por Amazon (por si no lo sabíais) hacen más complicada la supervivencia de la editorial de Contintametienes y hace más difícil que sigan encargando, traduciendo y publicando libros como este…
Fragmento publicado con autorización de Thorntree Press y Contintametienes.

 

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