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La “incorrección política” de las humillaciones en BDSM

3 septiembre, 2015 a las 11:00/ por
https://www.flickr.com/photos/infodump/60240378/

Resulta curioso, casi divertido ponerse a analizar qué ideas, situaciones, insultos se suelen utilizar para humillar a alguien en BDSM. Como el BDSM utiliza como material nuestros estereotipos culturales… pues nos encontramos con que las humillaciones consisten en reforzar esos estereotipos de la peor manera posible, normalmente con los topicazos más heterosexuales y machistas. Normatividad en estado puro, haciendo visible la norma, por no ser como el resto de personas respecto a su físico, edad, capacidad, etnia…

Ahí la censura no sirve de nada, porque nos excita lo que nos excita, sea lo que sea. Y como partimos de la base de que se está jugando a partir del consenso, a partir de un acuerdo de las personas involucradas en la sesión, son esas personas las únicas que pueden en última instancia decidir si eso es aceptable que se lo llamen o no.

Es llamativo que además se suelen limitar a una serie de ideas que se repiten una y otra vez. Nunca se oye insultar y humillar a alguien por haber enfocado mal su carrera profesional, por no tener un empleo, por defraudar con sus impuestos, por ser de un determinado equipo de fútbol o ser de determinado partido político.

En su lugar se recurre a ideas básicas que rápidamente tocan la fibra sensible, que producen dolor o vergüenza instantáneamente… si la persona dominada ha explicado qué es lo que quiere.

Es una tendencia común la de no querer decirlo, la de tener que superar la vergüenza a admitir qué le gusta que le llamen, que la persona dominada diga de qué manera le gusta ser humillada, porque es hacerse vulnerable, mostrar qué cosas le hacen daño…y le excitan. Salir de dos armarios a la vez.

Esos insultos “políticamente incorrectos” son sobre todo los relacionados con características físicas o con los roles de género.

 

 

Características físicas

En realidad consiste en criticar el cuerpo de la persona humillada, bien por no coincidir con la norma o bien porque esa persona tiene complejo con alguna parte de su cuerpo (por no coincidir con la idea de lo que considera que debería tener). Y ahí se reproduce lo que se da en el resto de la cultura: A ellas por no tener el cuerpo que desean/quieren-que-deseen, porque sus tetas, culo, coño, loquesea no es “como debería de ser” y a ellos, normalmente, por el peso, la edad y el número uno: El tamaño de la polla.

Aparte de esos temas, hay algunos en los que choca encontrarnos con un tabú, como en los casos en que lees sobre personas negras a quienes les gusta ser dominadas 24/7, es decir, de manera permanente por su/s pareja/s, reproduciendo una situación de esclavitud simulada… Si se googlea “racial slur femdom” salen unas cuantas webs y videos (ininglis / web porno) con humillación centrada en ese tema. El otro tabú, el de las mujeres dominadas por hombres, ya levantaba ampollas en los 70.

 

“No me da vergüenza vestirme “como una mujer” porque no pienso que sea vergonzoso ser una mujer”
https://www.reddit.com/r/QuotesPorn/comments/2il2rp/im_not_ashamed_to_dress_like_a_woman_iggy_pop/

 

Comportamiento y roles de género

Otro clásico: Lo criticable es separarse del ideal de mujer recatada y macho alfa. Y  por eso la humillación se centra en viciosas, guarras, perras, etc o en maricones, maricas, es decir que tienen sexo con hombres.

En el mismo pack están otros similares, pero que no son exactamente lo mismo: La crítica a lo que no es masculino, lo que no es “ser hombre”: Ser nenaza o mariquita por quejarse, llorar, impotente, preferir masturbarse en lugar de “follar”, etc Ahí también está la feminización (¡qué ridículo, vestirse de mujer!), o el “forced bi” o bisexualidad forzada. ¿Forzada? Ya, ya.

Dentro de esas está la fantasía de los cuernos interraciales, de la infidelidad de la mujer blanca con un hombre negro, normalmente muy dotado, muy sexual… pero que siempre da impresión de que no podría ser su marido.

 

 

Ideología

Son las sesiones/relaciones en que una persona quiere recrear situaciones en que se ve dominada por alguien que representa algo contradictorio con sus creencias, sea una mujer feminista dominada por un hombre, la persona que defiende activamente los derechos humanos o antisistema que fantasea con ser dominada por policías, pacifistas que fantasean con militares, la víctima de tortura y fantasea con volver con quien la torturó

En estos temas que tantos quebraderos de cabeza provoca conviene recordar que la realidad y la fantasía son dos terrenos independientes, donde las reglas son diferentes, dos espacios que a veces se pueden unir, pero no necesariamente, no siempre.

 

 

Fuera de esos temas, la humillación se centra en temas ya no tan “incorrectos” sino los que esperamos como más típicos del BDSM,  bien sea degradando con todos los insultos posibles más relacionados con capacidades, valía como persona, es decir, directamente dirigidos a minar la autoestima o despersonalizando, tratando a la persona dominada como un animal o mascota, o bien como un mueble.

[Fuente imagen principal: https://www.flickr.com/photos/infodump/60240378/]

 

 

3 Comentarios a “La “incorrección política” de las humillaciones en BDSM”

  1. lolita dice:

    Genial el artículo. Me considero una mujer feminista, y sin embargo siempre me ha excitado muchísimo que me humillen (sólo cuanto tenemos sexo) llamándome puta, zorra, chupapollas…
    Lo curioso es que últimamente estamos practicando la feminización de mi chico y cuando lo visto de nena también se excita muchísimo con esas mismas humillaciones. Y, sin embargo, no se excita nada si le llamo maricón, afeminado…. Ni estando de chica ni estando de chico.

  2. Joseph Martel dice:

    humillar tiene la raíz “humus”, que es tierra.Por lo que humillar es hacer pisar tierra, nivelar …. en pocas palabras humillar es corregir. Continuamente he visto palabras muy mal usadas, y usadas en frases sin sentidos, como la mal llamada “humillación erótica”. Visto de esa forma, lo que describe el artículo es degradación o rebajo.

    No estoy en contra de estas prácticas de ninguna forma. Las disfruto mucho, al igual que mis sumisas. Lo que no comparto es el mal uso de las palabras.

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