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La salsa y el sexo no convencional

21 julio, 2015 a las 11:00/ por
https://www.flickr.com/photos/perki2000/106266493/

¿Tienen relación las dos cosas? Pues quizá más de lo que parece…

Cuando se va de manera habitual a bailar salsa en lugares —hetero, no queer o gay— donde hay una fauna muy variada, te das cuenta de quienes son habituales y quienes no, de las estrategias de cada cual, qué días hay más movimiento, cuándo no va nadie, de qué parece que sucede y qué sucede realmente.

Hay quien baila salsa sólo por el baile. ¿Son mayoría?¿Minoría?… Algo que sucede a menudo —y de lo que no se habla abiertamente lo suficiente— es el calentón inmediato y poco racional que se produce al bailar con alguien con quien consigues sincronizarte, con quien conectas, algo no tan sencillo con tantas variedades de niveles, estilos, práctica…Ese estado de trance —también a solas— al sincronizar cuerpo y ritmo que se da en casi todos los bailes. Ese final de la canción que te dan ganas unas ganas repentinas —y a veces inexplicables— de besar, de abrazar mucho y fuerte, de engancharte de su cuello, de firmar una hipoteca con quien sea que tienes delante, un subidón similar al de haber echado un polvo fantástico con esa persona, con una sonrisa en la cara. A fin de cuentas, hay algunas canciones de salsa más “jazzera” que duran más que un polvo rapidito… Da impresión de que bastante gente va a disfrutar de ese subidón momentáneo, sea más o menos consciente de lo que sucede.

 

 

Pero hay algunos que van a bailar salsa y juegan a otra cosa… aprovechando ese subidón. Dicho en plata, van a arrimar la cebolleta. A tocar lo que pueden. A pegarse todo lo posible. No son muchos. En realidad, en un local céntrico de Madrid completamente lleno, puede haber cinco habituales. Si es el primer día que vas es complicado distinguir, ahí o en cualquier otro lugar, quien va también por primera vez y quien ha ido toda la vida.

Esa es la razón de que en ese ambiente el objetivo principal sean las novatas. Quienes van por primera vez y no saben si estás ahí todas las noches al acecho repitiendo estrategia o no. Si tienes buena fama o no. Otra ventaja de las novatas: Que te vean como alguien experto, como gurú, como guía. Y creyendo eso, se dejen hacer de todo, pensando que es lo habitual. Y fiarse más de la media, dejando que las cosas vayan más allá de lo que pensaba probar en un principio.

 

 

No es algo exclusivo de la salsa. Lo he visto en muchos ambientes, tanto no sexuales como sexuales (como el ambiente swinger, en el BDSM, en el bondage…) y quizá en los ambientes de sexo no convencional sea un poco más complicado, porque quien se acerca por primera vez a ese ambiente, o cada uno de esos “gremios”, puede asumir que, ya que ha entrado en ese ambiente, tiene que “abrirse más” sexualmente, a lo mejor más de lo que le gustaría. A lo mejor no dándose cuenta hasta tiempo después, que podía haberlo parado en el momento que hubiese querido.

No conozco el camino que lleva a autoconvencerse de que lo mejor es conseguir arrimarse, tocar, frotar sin que la otra persona lo haya permitido explícitamente. Lo que sí sé es que, quien lo hace, ha llegado a racionalizar que esa es la mejor manera de hacerlo.

 Aparte del “carterismo sexual”, obviamente, hay otros especímenes más problemáticos, que usan la salsa, o el ambiente que sea, para conseguir ese primer acercamiento y manipular a quien tienen delante para conseguir lo que quieren. Pero de ese tema ya he hablado

 

 

 Imagen principal: https://www.flickr.com/photos/perki2000/106266493/

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