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La técnica de Janet Hardy: Aprender de los celos. (El libro de los celos, Kathy Labriola)

27 abril, 2017 a las 20:41/ por
celos labriola

Es de sobra conocido que soy ultrafan de la perspectiva respecto a prácticas sexuales y relaciones que tiene Janet Hardy, la coautora de The Ehical Slut (Ética Promiscua) y muchos libros de BDSM junto a Dossie Easton. Ella aportó su granito de arena en el libro dedicado a los celos escrito por Kathy Labriola que al fin he terminado de traducir ¡Bien, ole, yupi!

Así que allá va la técnica que usa Janet para los celos y que me parece muy muy muy valiosa

 

celos labriola

 

Paso 1: Recuerda que los celos no son mortales

Hay muchos mitos en torno al poliamor y algunos de los más generalizados y destructivos tienen que ver con los celos.

El primero, por supuesto, es que no se puede sobrevivir a los celos. (Si me dieran un euro por cada artículo que he leído en el que comienzan diciendo “las relaciones abiertas no pueden funcionar; la gente siente celos”, probablemente ya podría retirarme). El segundo es que las personas en relaciones poliamorosas exitosas nunca tienen celos.

Bueno, yo creo ser una poliamorosa a quien le ha salido bastante bien y aquí estoy para contároslo: Sí, me pongo celosa. Quizá soy menos susceptible a los celos que la mayoría de la gente, pero me he subido unas cuantas veces en esa montaña rusa y he sobrevivido para contarlo.

De hecho, he aprendido a valorar mis celos cuando aparecen. Sé que eso suena un poco masoquista -y sin duda tengo esas tendencias- pero va más allá que eso. Es que cada episodio de celos que atravieso me enseña tanto, si se lo permito, como una docena de sesiones en la consulta de mi terapeuta.

https://www.flickr.com/photos/69er/464292727/

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Paso 2: Observa tus miedos e inseguridades.

¿Quieres saber a qué tienes miedo?¿Qué no te gusta de ti?¿Qué traumas te han marcado, de qué cualidades sientes más orgullo? Empieza por hacer un inventario de tus celos.

Comencé a darme cuenta de esta posibilidad durante una relación previa a largo plazo que tenía con un hombre heterosexual. Descubrí, con un poco de vergüenza, que tendía a sentirme más celosa cuando él se acostaba con una mujer más joven y delgada que yo. ¡Alto ahí: Adivina qué no me gusta de mi misma! Puesto que no veo ninguna manera posible de hacerme más joven, y que adelgazar es más trabajo del que me apetece hacer, puedo o sufrir con mis celos o aprender a querer más esos aspectos de mí misma. Ojalá pudiera decirte que he conseguido con éxito las dos cosas, pero puedo contar que mi habilidades para querer a mi yo gordo y viejo ha mejorado considerablemente.

Autor Dallas: https://www.flickr.com/photos/begnaud/

Autor Dallas

 

Paso 3: Los celos son una emoción negativa proyectada hacia el exterior.

En mi experiencia, una buena definición de celos es “emoción negativa proyectada hacia el exterior”. El ataque de celos comienza en el terreno que es la mayor debilidad de quien los sufre: Para algunas personas puede ser la posesión o territorialidad, para otras puede ser el deseo de ser todo lo que necesite su pareja, para otras puede ser que sientan que no merecen ser queridas. (Estas tres son las más comunes, pero no es en absoluto una lista exhaustiva). Cuando estos sentimientos se proyectan en quienes amamos, se convierten, en: “Ella no puede hacer eso con otra persona, ella es mía”; “¿Por qué no le soy suficiente?”; “Me aterroriza que se enamore de su novia y me deje”.

Sospecho que los celos han llegado a parecer algo a lo que no se puede sobrevivir simplemente porque proyectar emociones negativas hacia el exterior no funciona. Si tu amante deja de ver a su novia o novio, eso puede que calme temporalmente el caos interno que estás sintiendo… pero no puede resolver tu problema de territorialidad, tu codependencia o tus sentimientos de inferioridad. Nadie puede hacer eso desde fuera.

https://www.flickr.com/photos/23am/236464145/

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Paso 4: Deja que los celos señalen dónde está la herida.

En lugar de proyectar esas emociones negativas hacia tu pareja o sus otras relaciones, te propongo dar el paso radical de dejar que tus celos te señalen el camino hasta la herida. Cuando los celos atacan, puedes tomártelos como una señal que te indica un aspecto tuyo que necesita curarse y que te pongas a trabajar –por tu cuenta o con la ayuda de alguna amistad en quien confíes o de terapeutas– para solucionarlo.

No quiero que esto suene como que este proceso te llevará a convertirte en un parangón de la seguridad y el amor propio que nunca más experimentará ni un asomo de celos. No lo hará. Esa no es la naturaleza de la curación, quizá porque los seres humanos no vivimos lo suficiente para hacer todo ese trabajo o quizá porque una herida siempre deja una cicatriz. Siempre habrá momentos en que ese viejo sentimiento querrá volver por la puerta de atrás y puede que siempre sigas experimentando algunos sentimientos de celos.

Pero he visto que, cuanto más practicas este hábito de mirar hacia dentro para buscar una solución a tus celos en lugar de hacia fuera, más fácil se vuelve. Con tiempo, motivación y amor propio, puedes aprender a sobrevivir a los celos y convertirte en alguien más fuerte y feliz en el proceso.

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El Libro de los Celos, de Kathy Labriola, (Original: “The Jealousy Workbook”) que he traducido para Melusina y que se publicará dentro de poco.

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