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Las 19 mujeres dominantes desaparecidas (1)

16 agosto, 2012 a las 9:00/ por

«Una vez pasé toda una mañana llevando a mi mejor amigo con una correa al cuello por la universidad. Nada espectacular: Una cinta de satén barata, cosida a mano alrededor de su cuello con una larga cola colgando. Lo llevé por los pasillos y clases, donde saltaba al asiento que estuviese a mi lado (a cuatro patas si el espacio lo permitía) y esperaba ahí sentado en silencio hasta que había que moverse. El resto de estudiantes nos miraban, de reojo o directamente con desprecio. Nos empapamos en la experiencia. A la hora de comer le pasé la correa a su novia, y ella lo mantuvo así el resto del día. Fue una broma entre nosotrxs, un juego en que él era nuestro juguete.

¿Qué hizo falta para que hiciese falta una década hasta que pude considerar el llamarme «dominante»?

En 2007, un año antes de conocer a la persona que me enseñó el término D/s, me preguntaban en mi web:

Si  hay veinte hombres sumisos por cada mujer dominante ¿dónde están las otras 19 mujeres?.

19 de cada 20 mujeres dominantes no están contentas o a gusto con el femdom [dominación femenina] como identidad o manera de vivir. Eso es mucho. 

Eso es el 95%.   

El 95% de las mujeres no están a gusto en el femdom.

Yo era una de las 19. No tenía otra imagen de la dominación que las dominatrix enfundadas en PVC, que, mientras que estaba bien verlas, no tenían nada que ver conmigo. Las dominantes se suponía que eran altas, delgadas y con mucho pecho, proyectando deseo femenino mientras desprecian a sus prostrados sumisos. Desde la primera vez que vi esa imagen, pude sentir el dolor de ansiar algo de lo que había ahí, pero se hundía bajo el peso de mi idea de que nunca podría ser esa mujer. No soy flaca. No tengo mucho pecho. No soy femenina. Tampoco soy especialmente alta. Soy una persona gorda sin género que mantiene unos pechos medianos bajo camisetas flojas y cómodas, y si digo la verdad, soy una blanda con las personas a las que quiero. «Kink» [conductas sexuales no tradicionales], tal como lo entendía entonces, era sólo para personas guapas, sexy, con confianza en sí mismas: Para nada yo. El BDSM era una fantasía abstracta, algo que tenía que ver con la dureza y el enfado más que algo que las personas reales a mi alrededor hicieran a sus seres queridos cada día. En ese modelo deformado del mundo, el no corresponder a la imagen clásica del femdom no sólo no me hacía dominante. Sin entender la profundidad de las posibilidades que había, mucho menos siendo consciente de las confusiones con la terminología, realmente creía que no era kinky (¿pervertida?)

Me llegó un mensaje hace poco de una amiga que no había visto durante años. Me preguntó que tal estaba y le dije que estaba explorando el ambiente BDSM. Me hizo preguntas comprometidas, confesando que la idea de dominar le intrigaba, así que le conté algunas de las cosas que había aprendido. Ella no tenía ni idea que el BDSM no tiene que tener dolor obligatoriamente, o que puedes ser dominante mientras que eres la persona que está recibiendo placer. Ella se sentía culpable por excitarse con la idea de insultar de manera degradante a un hombre… y se sorprendió cuando le dije que algunos hombres se excitaban con eso también. Esta era una persona con la que había pasado muchas madrugadas hablando sobre sexo y relaciones, pero el BDSM nunca había surgido antes. No sabía que ella estaba interesada en la dominación o la humillación. Por cómo sonaba, parecía que ella tampoco. Mi amiga, todo ese tiempo, había sido una de las 19 dominantes desaparecidas también.

Fuente: Lab Coats and Lingerie, que es la web de Professor Chaos y Fizz, quien escribió este texto.

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«Professor Chaos es una estudiante de ciencias durante el día, científica loca por las noches. Sintiéndose kinky durante años, finalmente dio el salto a la esfera pública en abril de 2010. Se identifica como pansexual, dominante, discapacitada y femenina. Nada la pone más cachonda que pontificar sobre estos temas; por eso este blog.

Fizz dejó la universidad, sus estudios de lingüística, y es una nerd de la comunicación. Ha tenido pensamientos pervertidos desde que ha tenido pensamientos sexuales, pero no empezó a explorar la comunidad BDSM pública hasta marzo de 2011; fue leer y pensar sobre el tema lo que puso en marcha el asunto de la identidad y política. Fizz se identifica como queer, gordx, poly, dominante, switch y sin género.

2 Comentarios a “Las 19 mujeres dominantes desaparecidas (1)”

  1. Charlotte dice:

    Genial el texto, muchísimas gracias por compartirlo :D

    Sospecho que dentro de esas 19 mujeres dominantes también nos escondemos unas cuantas switch que solo sacamos a nuestra dómina a pasear de vez en cuando, cuando surge la persona adecuada. Qué complicado es esto de explicar que la gente no tiene por qué regirse por una sola definición o preferencia, ni atenerse a los prototipos (tampoco ayuda a que la mayoría de la gente no distinga entre el sadomasoquismo puro y duro, el tema D/s o el bondage, creyéndose que es todo una especie a aglomeración única encarnada en esa mujer femdom tópica).

  2. Pues sí, yo creo que también sois esas switch, que conozco unas cuantas que, eso mismo, sólo salen como —maravillosas— dominantes una vez están con la persona con quien quieren sacar esa faceta :-)

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