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Manifestación por los derechos LGTBI: Madrid / 15 de diciembre / 19.30 / Puerta del Sol

15 diciembre, 2021 a las 8:33/ por
manifestacion lgtbi

Como hemos visto en Hungría, Polonia y otros países con los derechos LGTBI o el mismo empeño en nuestro país contra la interrupción voluntaria del embarazo, las libertades no son algo permanente, sino algo por lo que hay que luchar constantemente. Y ahí estaremos una y otra vez, las veces que haga falta.

Ahora bien, lo que está sucediendo es lo mismo que sucedió a finales del siglo XIX y en los años 50 en EEUU. En mi caso, me gusta leer textos como el que incluyo a continuación (“Thinking sex”, de Gayle Rubin, escrito en 1984)* para ver que los conflictos por los que estamos pasando ahora son LOS MISMOS que los que se daban en los años 80. En mi caso, me ayuda a tener más perspectiva, a comprender mejor que está sucediendo actualmente, en 2021.

 

¿Qué está sucediendo, realmente?

Para mí, el mejor resumen es este párrafo (del que incluyo más abajo otros fragmentos y el contexto de esos años):

“La oposición de derechas a la educación sexual, a la homosexualidad, a la  pornografía, al aborto y al sexo prematrimonial pasó de los márgenes al centro de la  escena política después de 1977, cuando los estrategas derechistas y los cruzados del  fundamentalismo religioso descubrieron que estos temas resultaban ser de interés masivo.  La reacción al tema sexual jugó un papel muy importante en el éxito electoral de la derecha en 1980″.

Es decir, atacar cualquier tema que tenga que ver con sexo es la estrategia de marketing de los partidos más conservadores para conseguir titulares en los medios de comunicación, para que compartamos sus noticias en las redes sociales, para que hablemos de sus iniciativas…y se quite el foco de su objetivo real: lo económico, el reparto de la riqueza.Que cada día tengas que trabajar más para un sueldo que cada día te da para menos.

Se ataca todo lo que tenga que ver con el sexo de alguna manera para que no se hable de temas mucho más aburridos, de lo que ya están haciendo desde hace años: Que las condiciones de trabajo se desequilibren a favor de las empresas, cobrar menos impuestos para tener menos presupuesto para la educación pública y la atención primaria, las complicadas estrategias para ir dejando de dar servicios relacionados con la salud sexual, desmontar los proyectos colaborativos y las redes de apoyo vecinales…  Mil cosas que no enlazo porque no las vas a leer. Pero que siguen desmontando, poco a poco, pieza a pieza, sin parar, los servicios públicos, las condiciones de trabajo en ellos y un largo etcétera.

Por eso, no es una casualidad que en este blog y todas mis redes sociales nunca hable de la extrema derecha, que siempre ha existido en nuestro país y que, a veces, nos ha puesto en su diana, pero no hemos hecho publicidad de sus ataques. Porque su agenda siempre ha sido la misma, aunque ahora con un marketing mejorado, pero imitando al de EEUU. Y eso permite saber cuál es su estrategia.

 

Mi estrategia

Por eso, en lugar de publicitar las idioteces que periódicamente usan desde la derecha para llamar la atención y aparecer en los medios de comunicación y las redes sociales, prefiero centrarme en los derechos que vamos consiguiendo, no para tener más, sino para CONSEGUIR TENER LOS MISMOS QUE TODO EL MUNDO. En EEUU, en el primer estado que reconoció el matrimonio homosexual (Massachussets, 2004) ya ha reconocido las familias por autodeterminación: es cada unidad familiar la que determina quiénes son sus miembros, por primera vez en la historia, sin que haga falta que haya modelo matrimonial ni parentesco. Tan sencillo como descargar este documento en la web del ayuntamiento y registrar tu unidad familiar -que puede tener más de dos adultos- para tener los mismos derechos, como atención sanitaria (en EEUU en una pandemia!!!) que cualquier otra familia convencional.

Me da igual la nostalgia del siglo XIX que siempre tiene el pensamiento conservador. Sé muy bien dónde están nuestros derechos. Y cuándo esos grupos conservadores quieren dar un paso atrás, sé que en el mundo hay millones de personas de mis mismos colectivos dando veinte pasos adelante.

 

manifestacion lgtbi

 

Por si tienes interés en el texto completo de Gayle Rubin, pego aquí los párrafos relacionados. Si quieres el texto completo de “Thinking sex”, traducido como “Reflexionando sobre el sexo:  notas para una teoría radical de la sexualidad”, puedes encontrarlo como PDF fácilmente con google.

Al leerlo es necesario tener en cuenta el contexto, y las ideas que se defendían en esos años tanto Gayle Rubin como Foucault, Simone de Beauvoir y más intelectuales, comprender la historia europea (la edad de consentimiento en españa eran los 13 años hasta 2015, nuestras madres y abuelas tuvieron criaturas con 18 años, que hoy nos parece prontísimo…) y leerlo con calma.

Todos esos debates fruto del contexto de los años 70 en Europa (e insisto, de nuestras propias familias en esa época) no cambian el hecho de que la estrategia de marketing de la derecha y el fundamentalismo en los años 80 del siglo XX es la misma que estamos viviendo en los años 20 del siglo XXI.

Me gusta pegar el texto completo para ver los parecidos entre las dos épocas:

“El  éxito de la campaña anti-gay encendió muchas de las pasiones ocultas de la derecha norteamericana e inició un amplio movimiento cuyo objetivo era estrechar las fronteras de la conducta sexual aceptable. 

La vinculación que la ideología de derechas establece entre el sexo fuera de la familia, el comunismo y la debilidad política no es nada nuevo. Durante el período  McCarthy, Alfred Kinsey y su Institute for Sex Research (Instituto de Investigaciones sobre  el Sexo) fueron atacados por debilitar la fibra moral de los norteamericanos, haciéndoles  así más vulnerables a la influencia comunista. Tras una investigación del Congreso y  publicidad contraria, la ayuda financiera de Rockefeller al Instituto Kinsey terminó en 1954.

(…) La ideología neoconservadora y la Nueva Derecha han puesto al día todos estos  temas y utiliza intensamente la vinculación de la conducta sexual “inmoral” con el presunto  declive del poder norteamericano. (…)

La oposición de derechas a la educación sexual, a la homosexualidad, a la  pornografía, al aborto y al sexo prematrimonial pasó de los márgenes al centro de la  escena política después de 1977, cuando los estrategas derechistas y los cruzados del  fundamentalismo religioso descubrieron que estos temas resultaban ser de interés masivo.  La reacción al tema sexual jugó un papel muy importante en el éxito electoral de la derecha en 1980. Organizaciones tales como la Mayoría Moral (Moral Majority) y los Ciudadanos  en pro de la Decencia (Citizens for Decency) han adquirido números muy elevados de  seguidores, inmensos recursos financieros y una influencia inesperada. La Enmienda por la  Igualdad de Derechos (Equal Rights Amendment) ha sido derrotada, se ha aprobado una  legislación que establece nuevas restricciones al aborto y la financiación de programas, tales como el Planned Parenthood (Paternidad Planificada) y la educación sexual ha sufrido  reducciones drásticas. Se han promulgado leyes y disposiciones administrativas que  hacen más difícil a las adolescentes conseguir anticonceptivos o abortar. Los fructíferos  ataques al Programa de Estudios sobre la Mujer de la Universidad Estatal de California de  Long Beach estuvieron inspirados por el retroceso sexual.  

La iniciativa legisladora derechista más ambiciosa ha sido la Family Protection Act,  FPA (Ley de Protección de la Familia), introducida en el Congreso en 1979. Esta ley es un  asalto muy amplio contra el feminismo, los homosexuales, las familias no tradicionales y la  intimidad sexual de los adolescentes26. La FPA no ha sido -ni probablemente lo sea- aprobada, pero los miembros conservadores del Congreso continúan trabajando en favor  de su programa con una estrategia más fragmentada. Quizá el signo más manifiesto de  los tiempos que corren sea el Adolescent Family Life Program (Programa para la Vida Familiar de los Adolescentes). También conocido como Teen Chastity Program (Programa para la Castidad Adolescente), recibe unos 15 millones de dólares del Gobierno Federal para su tarea de alentar a la gente joven a que se abstengan de mantener  relaciones sexuales, o de utilizar anticonceptivos si las tienen, o de abortar si quedan  embarazadas. En los últimos años se han sucedido innumerables disputas en distintos  lugares del país sobre los derechos de los homosexuales, la educación sexual, el derecho al aborto, las librerías para adultos y los programas de las escuelas públicas. No  es probable que la reacción anti-sexo haya finalizado, ni incluso que haya llegado a su  máximo. A menos que algo cambie radicalmente, es probable que los próximos años nos  traigan más de lo mismo.

En períodos tales como la década de 1880 en Inglaterra y los años 50 en Estados  Unidos se da, de hecho, una reorganización de las relaciones sexuales. Las batallas  libradas dejan un residuo en forma de leyes, prácticas sociales e ideologías de la  sexualidad que a su vez afectarán a las maneras en que se perciba a la sexualidad  durante mucho tiempo después. Todos los indicios apuntan a que la era actual es otra de  este tipo en política sexual. Los resultados de las luchas en los años 80 dejarán sus  huellas durante mucho tiempo. Por lo tanto, es imperativo comprender qué es lo que está  pasando y qué es lo que está en juego para poder decidir adecuadamente qué políticas  debe apoyarse y a qué políticas hay que oponerse.  

Es difícil adoptar estas decisiones si se carece de un pensamiento radical completo, coherente e inteligente sobre el sexo. Desgraciadamente, el análisis progresista  sobre la sexualidad está relativamente subdesarrollado. Gran parte de la aportación del movimiento feminista no es sino un añadido a la mistificación que rodea al tema. Existe  una urgente necesidad de desarrollar unas perspectivas radicales sobre la sexualidad.  

Paradójicamente, durante estos tristes años se ha producido una explosión de  estimulantes escritos políticos y ensayos sobre el sexo. En los años cincuenta, el entonces  joven movimiento por los derechos de los homosexuales iniciaba su andadura y  prosperaba a la vez que la policía hacía redadas en los bares y se aprobaban leyes anti homosexuales. En los últimos seis años se han desarrollado nuevas comunidades  eróticas, nuevas alianzas políticas y análisis; todo ello en medio de la represión”.

 

 

 

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