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Meg-John Barker: Resumen de su conferencia en el 1er Congreso de No Monogamia #NMCI2015 #MaterialesNMCI2015

6 octubre, 2015 a las 11:00/ por
https://www.youtube.com/watch?t=1501&v=lDS7JO8AR3Q

Otra de las ponencias principales —reunidas aquí— del Congreso de No Monogamia e Intimidades Contemporáneas fue la de Meg-John Barker (MJB), especialista de fama mundial en no-monogamia, sexo y relaciones, terapeuta especialista en diversidad, activista, da clases en Open University y es terapeuta en Gran Bretaña, como cuenta su biografía en Rewriting the Rules. Con 10 años de experiencia en la investigación de estos temas incluyendo el conocido libro “Rewriting the Rules”. Su web es rewriting-the-rules.com y su cuenta de twitter es @megjohnbarker.

 Rewriting the rules: Libro escrito hace años al que llama de anti-autoautoayuda: Examina las normas a nuestro alrededor y las expone con la intención de que, en lugar de que cambie la persona que lo lee, cambie todo lo demás. [también una web con una cantidad interminable de materiales]. Actualmente está trabajando en el proyecto “Enduring Love?” (relaciones a largo plazo en Gran Bretaña) y una introducción a la teoría queer en cómic.

La charla —que se puede ver en inglés más abajo— MJB la acompaña de una presentación que se puede ver aquí.

 

 

 

EN 2015 LA DIFERENCIA ES CADA VEZ MÁS BORROSA ENTRE MONOGAMIA Y NO-MONOGAMIA

La diferencia entre monogamia y nomonogamia cada vez se va volviendo más borrosa. El primer congreso europeo sobre el tema se celebró en Hamburgo* en 2005. Desde entonces hasta ahora ha cambiado de que se hablase de monogamia vs no-monogamia (entendiendo por no monogamia tres grupos principales: swingers+relaciones abiertas —1 relación amorosa y aventuras extra—+poliamor —entendido como tener varias relaciones amorosas—, que estaba empezando a volverse muy activo entonces) a que ahora la cuestión sea pensar qué preguntas nos debemos hacer sobre todas las relaciones.

En esa época se manejaba la idea de monogamia (una mayoría) y no-monogamia (una minoría), algo que no reflejaba lo que hacía la gente en realidad, según las estadísticas que se publicaron en esas fechas, porque las relaciones fuera de la pareja —aquí llamadas “no-monogamia secreta”— se daban en la mitad e incluso dos tercios de las parejas supuestamente monógamas. Y la idea occidental de la no-monogamia como algo nuevo tampoco coincidía con una realidad en la que una mayoría de países globalmente eran abiertamente no-monógamos.

 

 

En ese entonces los medios reflejaban la monogamia como amenazadora/peligrosa o friki/extraña. Hoy ha cambiado la manera en que los medios lo comentan.

En 2015 la monogamia y no-monogamia se han expandido, de manera similar a lo que ha pasado con el género (muchas más identidades posibles) y la sexualidad. Han aparecido muchos términos, como la casimonogamia (monogamish, de Dan Savage), la nueva monogamia, amistades con derecho a roce, follamistades, gente que vive en dos casas separadas, diferentes tipos de swingers, poliamor, anarquía relacional, el movimiento de la polisoltería…

Ha habido intentos de describirlo visualmente, como hizo Frankling Veaux, donde se puede ver que la parte central no es tan clara para diferenciar monogamia y no-monogamia, donde por ejemplo te puedes encontrar formas de no-monogamia más restrictivas que otras formas de monogamia.

Mapa de las relaciones monógamas y nomonógamas de Fraklin Veaux (uso y traducción autorizadas)

Mapa de las relaciones monógamas y nomonógamas de Fraklin Veaux (uso y traducción autorizadas) CLIC PARA AMPLIAR

 

Kate Frank, antropóloga, que participó en el libro de MJB y Darren Langdridge “Understanging Non Monogamies”, encontró en sus estudios antropológicos que las relaciones monógamas y no-monógamas hablaban de temas muy parecidos sobre sus relaciones. En ambas se daba la tensión entre querer ser libre e independiente al mismo tiempo que estar en una relación con un compromiso.

Meg-John, en su trabajo de terapia de pareja, utiliza a menudo la ilustración de Kirstin Rohwer para mostrar la manera en que van proliferando diferentes términos para cada tipo de relación, cuando esa pareja asume que, si van a “practicar no-monogamia”, van a hacer algo en concreto, que ya existe de una manera prefijada y las dos personas por razones similares. Con ese cómic es interesante ver el poliamor jerárquico y no jerárquico, sobre si es un poliamor igualitario y qué significa igualitario, si lo es en términos de tiempo, de proximidad emocional… así como la polisoltería y la anarquía relacional.

 

 

Las investigaciones han mostrado que en la gente más joven se parte de la creencia de que monogamia es algo similar para ambas personas hasta que más adelante se encuentran con algún obstáculo que les hace dejar la relación, como seguir teniendo amistad con sus ex, o ver porno online, y que una de las personas lo considere una “infidelidad” mientras que la otra no.

Y se encuentra algo similar en poliamor, que por ser poliamorosas las personas que están en esa relación, asumen que están haciendo lo mismo y por las mismas razones, cuando en realidad para una era una manera de tener mucho sexo y para la otra la manera de tener varias relaciones emocionales, con lo que aparece tensión en la relación, al ver que eso no era lo que habían hablado y lo ven un serio peligro.

Así mucho del trabajo de Meg-John en terapia de pareja se centra en hablar sobre qué quieren esas personas y por qué, y que hablen mutuamente sobre eso.

 

 

DE LA MONOGAMIA/NOMONOGAMIA A LAS PREGUNTAS QUE SE PUEDEN HACER A CUALQUIER RELACIÓN

De lo normativo vs lo no-normativo a “¿qué puede aprender cada persona aquí que sea útil para todo el mundo?”.

Meg John, al tratar con relaciones, en lugar de plantearlas en términos de monogamia/nomonogamia se los plantea como un continuo en dos aspectos (como se puede ver en el gráfico superior): Por un lado un continuo entre tener una sola relación emocional o varias, y por otro un continuo entre no tener relaciones sexuales fuera de la relación a tener muchas relaciones. Es útil como punto partida para que una persona pueda situarse en esos dos continuos para describir su situación actual, o para definir qué le gustaria llegar a hacer o también para describir dónde considera que está su/s pareja/s, así como para poder representar situaciones en que alguien considere las relaciones sexuales como algo inseparable de la cercanía emocional frente a otra persona que puede verlo como dos cosas completamente diferentes. 
No es un gráfico que pretenda recoger todas las posibilidades que puede haber en las relaciones, sino como una herramienta útil para empezar a hacerse preguntas a partir de ahí, como punto de partida de la conversación.

Otras preguntas que puede ser interesante preguntar son respecto a los contratos que regulan esa relación o la inexistencia de ellos, hay quien siente más seguridad cuando hay contratos, hay quien siente más inseguridad si los hay. Así como la tensión entre libertad e independencia frente a la seguridad, y como hay quien se siente más libre con los contratos o sin ellos.

 

 

La otra faceta importante es la información que se comparte, algo que varía según las personas y que puede varias muchos en las relaciones jerárquicas, donde una parte puede tener asegurada esa discreción frente que otras personas no tendrían ese tipo de acuerdo. Sobre este tema habla Franklin Veaux en More Than Two y en sus recientes memorias, The Game Changer, donde habla sobre quien tiene los privilegios en estas relaciones jerárquicas.  MJB también escribió recientemente un artículo sobre Simone de Beauvoir y Jean Paul Sartre, y esa “fascinante cita” en la que ella dice «teníamos una relación maravillosa pero algo sobre lo que no pensábamos era en como estábamos deshumanizando a esas “personas secundarias”».

Otras dos ideas interesantes para explorar son la de “implicación” [entwinedness] y la escalera de las relaciones. Sobre todo desde la polisoltería (personas poliamorosas sin una relación principal) se han empezado a hacer esas preguntas… ¿cuánto quieres implicarte?¿cuanto de “yo”?¿cuánto de “nosotrxs”? Y esa implicación es tanto emocional como física, cuánto permites que haya implicación de los sentimientos y cuánto respecto a espacios, dinero, etc.

La escalera de relaciones es la idea de que las relaciones solo pueden ir “hacia arriba”, a más, y que no está bien que se mantenga en el mismo nivel, o vaya hacia abajo, cuando en realidad el modelo de sólo ir a más hace muy complicadas las opciones de decidir vivir cada cual por su cuenta manteniendo la relación, o la crianza compartida, o tener que romper todo contacto después de una ruptura.

 

 

MONO-NORMATIVIDAD Y POLI-NORMATIVIDAD

Un asunto complicado para todo el mundo es la mononormatividad, el hecho de que la norma sea la monogamia, que se considere lo “normal y natural”, con lo que haya que enfrentarse a si salir del armario o no, de enfrentarse al rechazo, de acabar convirtiéndose en el bicho raro, el no tener ninguna protección legal. Esto se nota también en las recomendaciones sobre la vida sexual, que suelen dar por hecho de que existe para relaciones sexuales a largo plazo y se anuncia como tal, cuando en realidad lo que están haciendo es dar por hecho que toda relación tiene que incluir sexo y tiene que ser monógama. A menudo se suele quedar también en la penetración, penes y vaginas. Pocos manuales tienen en cuenta relaciones que no sean monógamas, más allá del apartado de fantasías con tríos, por ejemplo.

Pero también existe la polinormatividad (parte 1 y parte 2, en el blog), puesto que cuando estás fuera del modelo monógamo te encuentras en una situación muy precaria y es fácil caer en otra norma. La imagen que utiliza MJB para explicarlo es la de Terry Pratchett cuando habla de un cubo de cangrejos como metáfora de la manera en que las normas sociales nos atrapan: Cuando un cangrejo intenta salir, otro cangrejo le sujetará de la pata para que no salga. Pero además es que preferirá estar en el cubo porque si imaginamos que un cangrejo consigue salir del cubo de la mononormatividad estará en la playa, una gaviota puede atraparlo, da miedo estar ahí con lo que lo que haces es irte hasta el siguiente cubo, el de la polinormatividad. Y puede que no te des cuenta y estés desde tu cubo mirando el otro cubo diciendo “Ja, estás en el cubo la monormatividad”, sin darte cuenta que tu cubo es el de “todo el mundo tiene que ser libre, nadie puede sentir celos, etc…” Es fácil verse en esa tensión entre una cosa y la otra.

Otros efectos de la polinormatividad es el haber abandonado la búsqueda de “la pareja perfecta” para empezar la búsqueda de “la relación perfecta que hará que todo sea seguro”, el Santo Grial de las relaciones (juego de palabras con el Poly Grail), cuando en realidad las relaciones no funcionan de esa manera, siempre será algo complicado.

 

 

 

EL LENGUAJE

Algo nuevo ha traido un montón de términos para identidades, como poliamoroso, ethical slut, etc, pero también para las relaciones, como polícula, triada, quad, metamor, y también para otras cosas como unos “mini-celos” [wibble] o lo opuesto de celos (compersión), polisaturación (tener demasiadas relaciones).

 

APERTURA ¿A QUÉ?

Si nos centramos en la palabra “abierto”/”abierta”, podemos reflexionar más sobre el cómo de las relaciones, en lugar de el qué.

Apertura puede ser apertura a la vulnerabilidad, frente a actuar basándose en el miedo, lo que hace que nos comportemos en los conflictos bien cerrándonos, bien expulsando/culpando a la otra persona. El budismo aporta una tercera opción que sería quedarse donde se está, convivir con esa incertidumbre, abrirse a la vulnerabilidad, gestionar esas emociones complicadas en lugar de cerrarse por completo.

 

 

La apertura puede ser como abrir ventanas en la relación. En la literatura sobre abusos y violencia en la pareja, muchos de los problemas se derivan de la privacidad y el secreto, de que no debemos decir nada cuando tenemos problemas en nuestra relación, ni que sepan de nuestra vida sexual (como Christian Grey en “50 sombras”, que nadie se entere). Así que podríamos pensar en la apertura como dejar que entre aire fresco en nuestra relación, que pueda renovarse el aire.

La apertura puede ser a las posibilidades de las relaciones. A relaciones donde no se deshumanice a la otra persona, a relaciones en las que las personas se sientan que puedan desarrollarse o no.

Y lo bueno de la anarquía relacional es que situa todo esto más allá de las relaciones amorosas, para que nos planteemos nuestras relaciones con nuestras amistades, con colegas de trabajo, pero también yendo más allá, como nuestra relación con otros seres con los animales o el medio ambiente.

 

*International Conference on Polyamory & Mono-Normativity Research Centre for Feminist, Gender & Queer Studies University of Hamburg, November 5th/6th 2005

 

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