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Si enseñas la cara, no enseñes el culo. Y si enseñas el culo, no enseñes la cara.

7 diciembre, 2012 a las 11:00/ por
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Te vas a la playa, te pones en topless, te hacen una foto y la suben a internet. Ahí las hay que no parecen reales, pero otras… Si tienes suerte y no le interesa tu foto a demasiada gente, te salvarás de terminar en el disco duro de cientos, miles de personas. ¿Te parece mal que hagan esa foto? ¡¡NO HABERTE PUESTO EN TOPLESS EN LA PLAYA!!

Sales de compras, es primavera, te apetece ponerte una falda. Una vez terminadas las compras te vas de picnic a un parque con unas amigas y, sin darte cuenta, alguien te acaba grabando por debajo de la falda. ¿Te parece mal que te graben? ¡¡NO HABERTE PUESTO FALDA!!

Te vas con una amiga a una discoteca. Os subís las dos a un podio y os ponéis a bailar. Como estáis bailando, sin daros cuenta, al fotógrafo de la discoteca que pasa por allí le parece buena idea hacer la foto desde abajo, que se vea bien por debajo de vuestra falda. Y resulta que da impresión de que no llevas bragas. Siendo menor, la cosa se complica. Y al empezar a circular tu foto de whatsapp en whatsapp de la gente que suele ir a esa discoteca, la cosa se va complicando cada vez más. Todo un culebrón que es cierto. Que no llegó a contarse en las noticias relacionadas con el tema (sí, es un caso real) pero sí hizo que esa menor lo pasase mal, muy muy mal. Hay quien se suicida por algo así.

Todo versiones del robo de imágenes en el resbaladizo terreno del derecho a la imagen en espacios públicos. ¿Cuál es la solución?¿Llevar burka?. Porque se puede grabar desde muy lejos, con cámaras muy pequeñas, o camufladas… Parece lo de los años 50: Niña, tápate, que te van a ver. Tienes que comportarte, ser modosa, a ver qué van a pensar.

Hay otros casos en que no es un “hurto”  de imágenes  (así lo entiendo yo, es como si te hurtan la cartera y echas la culpa a quien ha dejado abierto el bolso) sino que mientras sales con alguien envías fotos y vídeos a través de wifi abierto y acaban interceptando esas fotos (antes whatsapp no iba cifrado, empezó a hacerlo en agosto de 2012) y las reparten por todo internet. O te calientas, te masturbas, hablas con whatsapp con quien te estés enrollando, la conversación se calienta, envíame una foto tuya, a cambio de una tuya, espera, un vídeo… Y un día dejáis de salir (cuando se termina, no siempre es de mutuo acuerdo y buen rollo…) y esa persona tiene un archivo estupendo con todos tus vídeos donde se te ve perfectamente haciendo vetetúasaberqué.

Hay algo que suelen compartir todos estos casos en mayor o menor medida: Tienen muchas probabilidades de acabar en internet y, una vez subidos, es imposible controlar dónde acabará. Sabes dónde pones la foto o vídeo, pero nunca dónde va a terminar. En esos casos la regla que suelo usar, y recomiendo, es: Si se te ve el culo que no se te vea la cara. Y si se te ve la cara, que no se te vea el culo. 

Yo creo que la época digital aún nos sigue viniendo grande… Aún se sigue pensando cómo seguir rentabilizando negocios que han cambiado radicalmente con internet (música, cine…), no es un terreno ya asentado donde todo esté claro. Aún sigue yéndose de las manos lo que acaba pasando con noticias con acusaciones falsas y se toman decisiones que no parecen tener mucho sentido (pedir indemnización a 10.000 tuiteros no lo parece). Y con las fotos, la propia imagen, el chantaje, el acoso…ya no vale aquello de “destruir los negativos fotográficos”. Internet es una descomunal máquina de copiar, cuando descargas fotos, documentos, páginas, música, series, películas… en realidad descargas copias, copias y copias de esas cosas.

Cuando tus fotos empiezan a circular por internet, se multiplican por cientos, miles o millones, depende de lo que gusten tus fotos. En eso veo yo una diferencia de grados… Para mí no es lo mismo quien retuitea o vuelve a postear una foto robada a alguien, sino la primera persona que SABE que está poniendo esa imagen en la “centrifugadora”, que es consciente de que no sabe dónde terminará esa foto. Y creo que esa persona sí debería tener la amenaza de una pena considerable, que haga pensárselo dos veces, como supongo que pasará ahora con pornografía de menores, por ejemplo. Esa es la postura que defendí en la entrevista que me hizo el otro día Andrea Momoitio para Pikara sobre este tema.

Y lo curioso (previsible, la verdad) es que en realidad lo que acaban circulando son sólo fotos de chicas. ¿Por qué no salen chicos?¿No se desnudan?¿No se hacen fotos con ella dura? JA. Por supuesto… Pero creo que lo que se comparte en esos casos, a medio camino entre el bullying, el coleccionismo de cromos y el “mira-tío-qué-he-encontrado”, es lo que se sale de la norma, y se considera que una chica “guarra” se sale de la norma. ¿Alguien se imagina a tododiós compartiendo frenéticamente un vídeo de un chico masturbándose? ¿A que no? Pero si aparece cualquier otro comportamiento que no se considera “normal” (¿follar una muñeca hinchable?¿hacerlo vestido de chica?¿penetrándose analmente con algo?) de repente la cotización de ese vídeo sube mucho más. ¿No suena a lo de toda la vida, esa manía por perseguir a putas y maricones? A mí se me parece mucho. ¿Tienen algo malo las imágenes digitales, las redes sociales?. Yo creo que no, simplemente es la mentalidad que está detrás de ellas.

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