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Poliafectividad

18 abril, 2018 a las 16:27/ por
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Hay una experiencia común, que se repite una y otra vez, entre quienes están en una relación poliamorosa pero que no mantienen una relación romántica ni sexual. Algo que a menudo se define como “algo más” que amistad, mucho más intenso, pero que cuesta definir, porque tampoco es algo que identifiques como una “relación de pareja”. Si hablamos en torno al concepto de pareja, para entendernos (aunque no siempre se da en esa situación), digamos que sería la relación que puedes llegar a tener o que a veces tienes (no siempre) con la otra pareja de tu pareja, lo que se suele llamar “metamor” en las relaciones poliamorsas, tu “cuñada” relacional. La otra relación de la persona con quien tú tienes una relación.

Obviamente habrá quién no quiera usar la palabra, habrá quien quiera inventarse una propia, quien no quiera ponerle nombre a esa relación… Para quien quiera saber más sobre el tema, como siempre, en inglés ya llevan escribiendo unos años sobre la “polyaffectivity”. En el libro “The Polyamorists Next Door” de Elisabeth Sheff, en un apartado llamado precisamente “Polyaffectivity”, comenta:

“La poliafectividad se diferencia de la amistad “normal” en que las personas involucradas lo ven como algo mucho más importante que la manera en que la sociedad normalmente ve las relaciones que no son biológicas, legales ni sexuales. Las personas que se quieren mutuamente de esa manera dudan en llamarlo una “simple amistad” porque su amistad está entre las relaciones más importantes de su vida: El hecho de que no tengan sexo entre sí no significa que sea “sólo” una amistad. Las relaciones poliafectivas pueden evolucionar a un grado de apego y seriedad que la mayoría de la gente sólo asocia con el matrimonio (o al menos a una relación con contenido sexual). No todas las relaciones sin sexo en relaciones poliamososas son poliafectivas: Sus participantes tienen que considerarse mutuamente relaciones significativas para considerarse poliafectivas. Es decir, las personas que se han relacionado en relaciones poliamorosas que son conocidas o amistades informales no tienen la intimidad emocioal o las expectativas de un apoyo mutuo que tiene una relación poliafectiva.”

Cuidado con las afirmaciones de Elisabeth Sheff, porque lo mismo pasó con Kinsey, Masters y Johnson, Maslow y tantos otros casos: Sheff no está diciendo cómo deben de ser las relaciones, no está proponiendo un modelo moral que se deba alcanzar. Sólo está describiendo lo que se ha encontrado, lo que sucede en las relaciones que ha estudiado y que podemos avalar otras muchas personas que lo hemos vivido y/o estudiado.

Eso no quita que a partir de ahí o en relación con ese concepto se desarrollen otras ideas o se relacionen otros conceptos como las relaciones queer-platónicas. Es común ciudades grandes (especialmente Madrid y Barcelona en el caso de nuestro país) que dé igual usar un término u otro. Pero a la hora de buscar personas similares o simplemente entender qué pasa contigo, qué tipo de relación tienes más allá de lo que te ha contando tu familia o círculo más cercano cuando vives en un sitio más pequeño, sólo tienes a google para preguntarle tus dudas… Y google de momento no nos lee la mente, sino que debemos escribir alguna palabra. Y espero que a partir de ahora, cuando alguien que viva en un pueblo pequeño escriba poliafectividad, ya lo tenga un poco más fácil.

 

 

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