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Por qué no nos da igual lo que haga cada uno

5 mayo, 2007 a las 13:00/ por

El argumento que más leo cuando la gente que tiene pareja le pone los cuernos para ir a un local swinger es “ya somos todos mayorcitos, y cada uno sabe en qué se mete y es asunto de cada uno”.
No podía estar más en desacuerdo. Mientras que por supuesto me parece obvio que cada uno hace lo que le da la gana con su vida, no me parece tan normal que me dé igual que la persona que está a mi lado en uno de estos locales le dé igual engañar.

Porque si engaña a su pareja, no te digo yo a los que le resultan menos cercanos.
La máxima es: “esto tengo que probarlo”. Los demás tienen un papel secundario.

Por supuesto esto les dará igual a los swinger que busquen sexo con alguien y no volver a verlo. Pero no es nuestro caso. Por eso las pegas. Porque entendemos el rollo swinger, el poliamor, el rollo queer, como otras maneras de relacionarse. No como promiscuidad manteniendo los esquemas de antes.

2 Comentarios a “Por qué no nos da igual lo que haga cada uno”

  1. Nina dice:

    A mi no me da igual, para nada.
    Es una de las “especies”, que me resultan de lo más desagradable y sí, que cada cual haga lo que le venga en gana, pero prefiero tenerlos lejos o al menos que a mi no me dirijan ni la palabra y mucho menos se justifiquen o me den explicaciones de por qué motivo hacen una u otra cosa.
    Me repugnan!

  2. Maeve dice:

    Pues no sé. Yo no tengo una opinión completamente formada al respecto. La gente que va a “pillar” sin que lo sepa su pareja, porque en la variedad está el gusto de la vida, pues sí, me dan asco. Luego hay gente que quiere explorar cosas nuevas, como parte de un proceso de exploración y de (de)construcción y cuyas parejas no quieren ni empezar a oir hablar de ello. Entonces entiendo que vayan sol*s a esos sitios, aunque tampoco es que me parezca bien del todo. Entiendo que a alguien le pueda pasar que tenga una evolución o intereses diferentes de su pareja pero que no se sienta preparad* para afrontar un cambio, o simplemente que no puede permitirse perder a su pareja, sea por razones emocionales o simple y llanamente económicas. Es humano. Por eso no lo condono absolutamente, lo cual no quiere decir tampoco que me parezca bien. Pero entiendo también que es como estar en el armario con tus padres (fachas) a los 16 años: te dan casa , soporte económico, apoyo y red social con la condición de que seas heterosexual (entre otras) y si no, a la puta calle y a la pobreza. Pues qué quieres que te diga, a mentir! Aunque en la pareja se supone que te has metido tú solit*, pero guardando las salvedades…

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