Redes de relaciones relevantes (RRR)
29 abril, 2026 a las 14:16/ por moscacojonera
Este es el nombre que utilizo actualmente para referirme a lo que creo muchas personas buscamos construir en las no monogamias. Es un concepto que voy compartiendo en mis talleres y clases. Por ejemplo, lo compartí en 2025 en el diplomado de sexualidades feministas interseccionales de Maka Colectiva. Y volverá a aparecer en el curso que empezamos Roma de las Heras y Vagalume la semana que viene, por eso lo comento ahora.
No es un modelo que llevar a la práctica. No es la enésima propuesta mesiánica (la última es la gamogamia) que nos van ofreciendo cada cierto tiempo, propuestas que van a «revolucionar» las no monogamias, que van a ser el nuevo viaje del héroe solitario, que se vincula sin haber reparado en absoluto en el texto de Andie Nordgren de 2018*, del que ya hablé en 2020. Por lo que sea, parece que a mucha gente le conviene ignorarlo, evitarlo, no incorporarlo a los debates…
Me parece que «redes de relaciones relevantes» es la expresión que, de forma más neutra, recoge la idea que parece estar debajo de lo que intentamos conseguir con todas las propuestas no monógamas que buscan ir más allá del número (una pareja o varias) para pensar en cómo hacer las cosas de una forma sostenible en el tiempo y que nos haga bien a quiénes somos parte de ellas. Que incluya no solo parejas, o personas con quienes nos acostamos, o personas que nos atraen, y que sea, simplemente una red de personas que nos importan especialmente.
Ese concepto de redes relevantes no busca nombrar esas redes, no busca clasificarlas, sino que el término lo utilizo porque es el que mejor me permite comprender esas formas de relacionarnos que construimos y que se han ido pensando y construyendo en la Historia, formas que seguimos pensando y habitando.
Para esa comprensión, deja espacio a todo tipo de relaciones, a los cambios de las mismas en el tiempo… Siempre encontré necesario dejar espacio, especialmente en consulta, pero también en el estudio y en las actividades grupales, a más categorías, a formas de nombrar más imprecisas, más adaptadas a la vivencia de cada cual en lugar de tener que elegir de una lista ajena: «¿Pero es tu amiga, tu expareja, tu pareja, tu familia elegida?». Esa red recoge dónde está el afecto. Y por ejemplo con la familia heredada, da igual que dos personas tengan el mismo grado de cosanguinidad: el afecto habrá construido algo muy diferente con una y con la otra. Puedes tener dos familiares en el mismo grado, que una de esas personas te haya enganchado a la vida y la otra te la haya hecho muy complicada…

NUESTRA RED: EL VINCULOGRAMA
La palabra «vinculograma» pertenece al trabajo de un sindicato vasco, LAB. Me enteré a través de algún texto de Amaia Pérez Orozco que ahora no consigo recordar.
Podéis leer aquí directamente sobre el uso que le dan en el sindicato a ese vinculograma CON UN IMPACTO DIRECTO EN SUS DERECHOS LABORALES, y que está pensada para que INCLUYA TAMBIÉN A MASCOTAS. Muy parecido a la forma en la que se pueden registrar redes familiares elegidas en Somerville (EEUU) desde 2020, con efectos en los derechos laborales, civiles, a cobertura médica…
Pero en nuestro caso, para pensar nuestra red de relaciones relevantes, no va a hacer falta entregarla en nuestro centro de trabajo. Eso nos permite tomarlo con más calma y pensarlo más allá de ese primer nivel. Para eso, Anne Machin menciona los números de Dunbar.
De forma muy resumida, viene a decir que las relaciones en nuestra vida suelen seguir patrones similares que siguen una secuencia de 5-15-50-150-500-1500… En los círculos más alejados están esas personas que «nos suenan», caras que hemos visto en películas o series… Pero aquí lo que nos importan son los tres primeros círculos, que son los más relevantes en nuestra vida.
En el primer círculo tenemos entre una y, si tenemos mucha suerte en la vida, cinco personas. En ese primer círculo están esas personas que, si nos diagnostican una enfermedad que requiere visitas al hospital con alguien que nos acompañe, no solo vendrán a acompañarnos (para eso hay más gente) sino que nos hacen sentir bien mientras nos acompañan. No sentimos que están a la fuerza, ni deseando irse, sino que estamos siempre a gusto y, lo del hospital, es un cambio en esta época, pero siempre estamos a gusto. O la persona que nos podría hacer un hueco en su casa si nos sucede una desgracia o nos prestaría una cantidad importante de dinero si nos han timado. En cada biografía, ese nivel de máxima confianza se ve de diferente manera. Pero es un nivel que exige mucho y, aunque nos encantaría que fueran muchas personas, no es sostenible que, siendo recíproco, podamos sostener ese nivel de compromiso con más de cinco personas que necesiten nuestra presencia sí o sí. En este mundo precario, cinco pueden ser muchas… En ese primer círculo, cada cual siente de una manera diferente esa cercanía. Son esas personas con quienes compartimos, mutuamente, nuestros mapas emocionales, qué nos duele, qué nos ilusiona, sabiendo que «estamos en casa», que podemos compartir ese mapa sin peligro ninguno. Es el círculo de mayor confianza.
En el segundo nivel habría hasta 15 personas. Esas son nuestras amistades más cercanas, familiares con quienes mantenemos una buena relación, exparejas con quienes seguimos acompañándonos… Por último, hablando de relaciones cercanas, está el grupo de 50 personas que, si tenemos un gran círculo social, son nuestro grupo más amplio de amistades y personas conocidas.
Obviamente, nuestra vida no se divide en ese 1/5-15-50 de forma rígida, es algo mucho más orgánico, emocional, vivido. Las personas vamos pasando de un círculo a otro según el grado de vinculación que vamos sintiendo con cada cual y de las cosas que nos van pasando en lavida…
… pero ayuda repensar nuestros vínculos desde esas relaciones relevantes, INDEPENDIENTEMENTE del nombre que podamos poner a cada categoría: Amante? amistad? pareja? expareja? casialgo? familiar? Cada una de esas palabras dicen MUY POCO de lo que pasa REALMENTE dentro de esa relación, de cómo nos sentimos. En cambio, pensarnos ese vinculograma nos ayuda a pensar en la red de LAS PERSONAS MÁS IMPORTANTES DE NUESTRA VIDA independientemente de categorías.

EL TEXTO DE ANDIE NORDGREN : EL CAMINO HACIA LA ANARQUÍA RELACIONAL, 2018
*Muchas de esas propuestas, y otras, ignoran (sea casualmente o de forma intencionada) el texto de Andie Norgren de 2018, donde da una clave fundamental:
Siempre supimos que sería más trabajo tener relaciones así, -definirlas nosotras mismas, con quienes las compartimos, en lugar de recurrir a la norma. Hoy en día, también veo la importancia de reconocer las dinámicas de poder dentro de las relaciones anarquistas. Y de impulsar relaciones que partan de dinámicas de poder sesgadas, para ser conscientes de ello. El coste de elaborar un acuerdo relacional totalmente personalizado puede ser muy diferente para cada persona, y hay que tener en cuenta “la tiranía de la falta de estructura”: una estructura demasiado escasa puede convertirse en poder y privilegios para quienes ya los poseen. La anarquía relacional debe estar dotada de este análisis de poder y estar abierta a establecer una estructura en las relaciones cuando sea necesario para proteger a las personas unas de otras.
Resumiendo todavía más la idea fundamental de Andie Nordgren: La falta de una estructura hace que terminen estando en una situación más privilegiada quienes ya estaban en una posición más privilegiada en el momento en que comienza la relación.
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El texto de Jo Freeman al que hace referencia Andie Nordgren se puede leer aquí de forma íntegra (PDF). Se refiere a cómo en los años 70 era más fácil ser activista feminista si tenías la vida resuelta, si no corrías tanto peligro en actos públicos o al exponerte… lo que llevaba a que siempre aparecieran las mismas caras, a que se hicieran más visibles sus puntos de vista, mientras que otras tenían que escribir poesía porque no les daba la vida, no ya para salir a la calle, ni siquiera para escribir ensayos (aparte de permitir aunar muchas facetas en un texto).
