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Relaciones entre personas monógamas y no monógamas (Opening Up)

2 marzo, 2017 a las 11:00/ por
https://www.flickr.com/photos/dhammza/2883255570

Da impresión que en la traducción para el blog de Opening Up no incluí (o no he encontrado) el capítulo dedicado a este tipo de relaciones. Así que, para el post donde se van a reunir todas las fuentes de este tipo, Recursos Mono-Poli, pongo la traducción. En el libro impreso está en la página 165, en el capítulo 10.

Esto vendrá bien para sumar fuentes de información y opiniones diversas para la charla/debate/tertulia/loquesea del 5 de marzo sobre este tema, sobre las relaciones en que una persona es monógama pero la otra no. En realidad es la charla de febrero, que no hemos tenido más remedio que aplazarla.

 

Combinaciones de personas monógamas con no monógamas y monógamas con poliamorosas.

“Una pareja puede elegir tener un tipo híbrido de relación abierta, en la que uno de los miembros es monógamo y el otro es no monógamo. Esto sucede más a menudo de lo que podrías pensar y, sin embargo, es uno de los tipos de relación de los que menos se habla y sobre los que hay más malentendidos. Una combinación del tipo mono/no-mono o mono/poliamor podría ser tan directa como una persona monógama empezando una relación con una no monógama, en la que ambos miembros de la relación saben desde el principio que uno desea relaciones adicionales y la otra no. Algunas relaciones comienzan con ambos miembros monógamos o ambos no monógamos y se convierte en una combinación cuando cambian los deseos y necesidades de uno de los miembros. Como en otros tipos de no monogamia, a veces debe resolverse una diferencia importante entre los miembros de la relación; en este tipo de relación, uno de los miembros está satisfecho manteniéndose monógamo mientras que el otro tiene parejas adicionales para sexo, relaciones o ambos.

Conozco una pareja de mujeres, Jane y Dory, que estuvieron juntas durante 10 años. Al año de haber comenzado la relación, Jane descubrió que le interesaba el BDSM, pero a Dory no. Después de hablarlo mucho, Dory le dijo a Jane que podía explorar el BDSM con otras personas. Jane tuvo relación con una mujer que vivía en otro Estado que se convirtió en su Daddy, y se veían cada seis semanas aproximadamente. Jane me explicaba que el BDSM era algo que necesitaba y que era muy importante, pero que era el único área en que ella y Dory eran incompatibles. No era algo por lo que quisiera perder a Dory. Jane consiguió lo que quería pasando fines de semana de vez en cuando con su Daddy, pero el compromiso principal era con Dory.

 

 

La diferencia de deseo sexual es una fuente de conflictos común en las parejas y es una de las que puede romperla; de todos modos, también puede ser una oportunidad para cambiar las expectativas que se tienen y negociar una estructura que funciona para ambos miembros. Si un miembro con una libido baja cubre la mayoría de las necesidades dentro de una relación excepto las sexuales, el miembro con la libido alta puede buscar sexo fuera de la relación para satisfacer esas necesidades. Del mismo modo, el celibato puede ser una elección temporal o a largo plazo para responder a circunstancias específicas, como una enfermedad física o mental seria, lesión o depresión, o simplemente como una elección personal. Muchas parejas se mantienen juntas incluso cuando ambos miembros pierden interés en el sexo. Al revés que abundantes terapeutas, libros de autoayuda e incluso quienes defienden públicamente el poliamor, yo creo que una relación no necesita mantener un componente sexual para ser una relación importante, con compromiso y viable ¿Pero qué sucede cuando un miembro de la pareja quiere seguir siendo sexual y el otro no? Si uno elige el celibato y el otro no, entonces pueden negociar una relación de tipo combinado.

El mutuo interés por el BDSM y la no monogamia de Hannah y Chiyo fue lo que las unió. Después de siete años, el interés de Hannah por el BDSM empezó a menguar. Se dedicó más a las artes marciales, lo que consumía mucho de su tiempo y saciaba su necesidad de actividad física intensa que obtenía del BDSM. Además comenzó a experimentar la menopausia y, como dice ella, su deseo sexual “se fue a la mierda”. Gradualmente ella y Chiyo comenzaron a hablar sobre su necesidades y deseos cambiantes, lo que las llevó a negociar una combinación mono/poliamor con unas pocas reglas: No besarse con otras personas, no tener sexo con otras personas en el dormitorio, sexo seguro y Hannah tendría derecho a veto sobre nuevas relaciones potenciales. De vez cuando todavía tienen sexo, pero las relaciones sexuales principales de Chiyo son sus otras dos relaciones, que son sus Dominantes.

 

 

“Hannah sabe que la amo profundamente y que estoy comprometida con ella. También sabe que necesito, y estoy entregada a mis relaciones D/s”, comenta Chiyo. Hannah dice que rara vez siente celos: “Nuestra relación es tan fuerte que hemos delimitado nuestra relación principal juntas y nos sentimos muy a gusto la una con la otra. Siempre ha sido así. Hemos dicho todo el tiempo que somos principales y que nada se va a interponer… Hemos respetado eso durante todo este tiempo y nunca nos hemos mentido sobre nada. Así que me siento muy bien. Alguna vez he sentido celos de la cantidad de tiempo que pasa con esas personas, pero lo resolvemos”. Ella considera que la confianza es la clave de su relación: “Si tienes dudas sobre qué está haciendo tu pareja, nunca sentirás seguridad”.

Cuando un miembro de un matrimonio heterosexual sale del armario como gay o lesbiana y su cónyuge no se divorcia, puede que continúen teniendo sexo o no. Algunos matrimonio de orientación mixta acuerdan que el cónyuge gay o lesbiana pueda buscar sexo o relaciones con parejas del mismo género mientras que el cónyuge heterosexual se mantiene monógamo.

Este tipo de relación te puede funcionar si:
• Un miembro de la relación quiere sexo con otras personas y el otro no.
• Uno de los miembros de la relación quiere tener otras parejas y el otro no.
• Quieres amoldarte a alguna diferencia o incompatibilidad sexual abriendo la relación, pero sólo uno de los miembros está satisfecho siendo monógamo.

(…)

 

 

Consentimiento y acuerdos

El consentimiento es un componente crucial de las relaciones abiertas y debe ser especialmente claro en las combinaciones monógamas/no monógamas. La estructura mono/no-mono no es una situación en la que uno de los miembros de la pareja consigue “más” que el otro, como puede parecer. El miembro monógamo nunca debe sentirse presionado o coaccionado para aceptar las condiciones del miembro no monógamo. Ni tampoco debe aceptar este tipo de relación por miedo a ser rechazado o abandonado. Sólo puede funcionar si el miembro monógamo realmente no tiene interés en sexo o relaciones adicionales; no hay sitio para mártires en ningún tipo de no monogamia.

Si una pareja elige este tipo de acuerdo para resolver alguna incompatibilidad en la relación, debe aproximarse a él como una solución que funciona para ambos miembros. Debe de ser un diálogo donde ambos miembros tienen opinión sobre los límites y reglas. Ambas personas —pero sobre todo la monógama— deben elegir la relación viéndolo con claridad y seguridad en sí mismas, y deben sentirlo como una elección.

Como en todos los tipos de relaciones abiertas, las relaciones mono/poliamor y mono/no-mono requieren acuerdos entre los miembros de la relación así como un compromiso. La conexión entre ambas personas —emocional, romántica, de cariño, sexual— debe ser alimentada al embarcarse en este nuevo tipo de relación. Del mismo modo, vuestro compromiso mutuo debe expresarte, reforzarse y respetarse.

Como parte de vuestra negociación, debéis llegar a un acuerdo sobre las reglas. Por ejemplo, Coraline tiene dos novios, cinco amantes y dos personas con quien practica BDSM. Una de sus parejas, Tom, es monógamo con ella, por lo que hay algunas reglas con él: “No tenemos sexo si he tenido sexo con alguien en las 24 horas anteriores. No tengo sexo anal con nadie más que con él”. Lynn tiene un acuerdo menos específico con su pareja monógama: “A mi novia no le cuento todo los detalles de mis interacciones con otras personas a menos que me lo pregunte, y a cambio ella no espera que yo marque límites respecto a qué hago con otras personas aparte de esperar que use el sentido común para proteger mi seguridad, en sentido físico y emocional”.

 

 

Problemas y conflictos potenciales

1. Culpa

Un problema potencial del miembro no monógamo en este tipo de relación es sentirse culpable. Bárbara ha estado con su pareja siente años; su relación comenzó como poliamorosa pero en el último año y medio su pareja ha elegido la monogamia. Bárbara comenta que “hace unos 10 meses decidí que ya no le tenía miedo a la monogamia, y no creía que me fuese a “volver loca”. Me embarqué en un compromiso con la monogamia de seis meses… Decidí que, aunque la monogamia no era nada a lo que temer, tampoco me gustaba demasiado”. Después de su experimento con la monogamia, Bárbara volvió a ser poliamorosa, pero sentía culpa, a lo que tuvo que enfrentarse. “Tenía mucho miedo… La manera en que he sido capaz de luchar contra eso es decirme, bueno, tengo que pensar qué quiero y luego decidir cómo pienso hacerlo. [Tengo que ser] realmente cuidadosa con no limitar mi propia imaginación y mis propias posibilidades porque otra persona ha tomado una decisión. La toma por una buena razón y como algo sano que realmente apoyo. Mi apoyo no significa rendirme. Creo que mucha gente hace lo mismo en sus relaciones. Renuncian a cosas a las que nadie les ha pedido que renuncien; simplemente lo hacen porque parece que es lo que se supone que debes de hacer”.

Creo que especialmente las mujeres que son no monógamas con una pareja monógama tienen que luchar con la culpa porque no están seguras de sí mismas, sienten que no “merecen” conseguir todo lo que desean, o creen que de algún modo están obteniendo “más” que sus parejas monógamas. Si sientes culpa por tus elecciones, recuerda que tu pareja está de acuerdo con ellas y que lo importante es que este tipo de relación funciona para ambas personas.

 

2. Resentimiento y celos

Los celos y el resentimiento pueden aparecer en cualquier relación; en las situaciones en que ambos miembros son no monógamos, estos sentimientos se pueden mitigar con el hecho de que ambas personas tienen otras parejas y pueden experimentar ambos lados de los celos. En un tipo de relación en el que ambos miembros son no monógamos, si sientes celos que tu pareja está fuera de la ciudad con su otra pareja durante el fin de semana, sabes cómo se ha sentido tu pareja cuando te fuiste de viaje tres días con tu amistad con derecho a roce. En una relación combinada mono/no-mono, los sentimientos de celos pueden estar desequilibrados. En esos casos, ambos miembros deben trabajar sobre ellos. El miembro monógamo debe trabajar sobre sentirse seguro, valorar la soledad y tener una sólida red de apoyo. El miembro no monógamo debe reservar tiempo para estar con su pareja y cuidarla para hacerle sentir que todo está bien.

 

 

 

Estigma social y falta de apoyo

Tener el apoyo de las personas a quien quieres es algo a lo que deben enfrentarse todas las personas en relaciones abiertas. De todos modos, esto puede ser especialmente complicado para quienes tienen un tipo híbrido de relación. Primero, porque incluso alguien a favor de las relaciones abiertas puede que no comprenda este tipo de relación en concreto. Si dices “Mi pareja y yo estamos explorando tener sexo con otras personas”, la gente que te apoya puede entender la idea general. Pero si dices “Mi pareja está teniendo sexo (o relaciones) con otras personas y yo no”, es probable que unas cuantas personas fruncirán el ceño. Muchas personas creen firmemente que las relaciones deben esforzarse por alcanzar la igualdad, todo el mundo dando y recibiendo la misma cantidad de tiempo, amor y atención. Si esta es la idea dominante, la gente no puede comprender cómo una relación mono/poliamor puede ser satisfactoria de alguna manera. Es la mentalidad de “no puedes tenerlo todo en la vida, tienes que elegir”. Incluso dentro de las comunidades poliamorosas, algunas personas ven las parejas monógama/no-monógama como inherentemente injusta.

Las combinaciones mono/no-mono reciben críticas desde varios frentes. Estas son algunas de las críticas que puedes oír: Se están aprovechando de la persona monógama, están abusando de ella. La persona no monógama no debería estar haciendo esto si amase realmente a la persona monógama. Las personas monógamas y no monógamas son demasiado diferentes para tener una relación; debes tener los mismos valores e ideas sobre las relaciones, en caso contrario hay que plantear un ultimátum. Esto es igual que la poligamia, en la que un marido tiene varias esposas pero una esposa sólo tiene un marido: Es machista, patriarcal y coercitivo. No es justo.

Bárbara se tuvo que enfrentarse tanto a las críticas ajenas como a su propia autocrítica internalizada: “Algo que me gustaba del poliamor era que fuese tan igualitario… Ahora da un poco la sensación como si me cuestionase a mí misma, lo que se me ha dado y creyera que ahora estoy en deuda con alguien. La cuestión es luchar contra todos esos supuestos culturales. Cuando alguien me preguntaba “¿Qué es el poliamor?”, era capaz de explicarlo. Entonces preguntaban “Bueno ¿y qué ocurre con tu novio?” y les decía “Oh, él no lo está haciendo [es monógamo]”. Y entonces llegaban las reacciones: “Bueno ¿y por qué tú sí lo haces?¿Qué problema tienes?¿Qué tienes tú que no puedes tener una relación similar?” Me ha sorprendido ver que se colaban esas cosas negativas de manera casi desapercibida”.

La gente negocia y estructura sus relaciones de maneras únicas. Nadie desde fuera de una relación puede juzgar qué funciona dentro de ella; no debemos invalidar las elecciones de otras personas simplemente porque parecen diferentes de las nuestras. Las relaciones abiertas son básicamente para elegir el tipo de relación que cubre nuestras necesidades; todos los tipos de relación son válidos y valiosos. Si este tipo de relación funciona en tu caso, adóptalo.

 

 
 

CASO PERSONAL: VIOLETA Y RON

“Claramente prefiero tener un amante feliz y satisfecho que uno frustrado y resentido”.

Ron, un hombre poliamoroso de 57 años, tiene una relación con Violeta, de 49 años, que es monógama. Viven en Nueva York, se consideran “personas de naturaleza introvertida” y han sido pareja durante casi 10 años.

Cuando Ron le contó a Violeta, al poco de conocerla, que él era poliamoroso, la primera reacción de ella fue: “Conozco a este hombre realmente interesante y ahora no puedo salir con él porque no va a querer ser monógamo”. Aunque Violeta entendía el concepto, no tenía interés en explorar el poliamor por ella misma: “Para mí tener una relación importante me requiere tanta energía y tiempo que no sé cómo él consigue hacerlo. Yo necesito mucho tiempo para mí misma”. Lo siguieron discutiendo y ella se dio cuenta de que “esto tiene mucho sentido y aunque no es para mí, me gustaba lo suficiente para seguir adelante aunque me diese bastante miedo. No sabía cómo manejaría los sentimientos de celos”. Acordaron que él mantendría sus relaciones actuales pero que no buscaría ninguna nueva por un tiempo. Al principio Violeta no quería saber detalles de sus otras relaciones. Ron pensaba que esto era como mentir por omisión; tenía un cierto aire de deshonestidad y engaño. Tras cuatro años de relación, Violeta se sentía más a gusto oyendo más detalles sobre sus otras relaciones: “Sé que [Ron no estaba] contento con el acuerdo de “no me preguntes/no me cuentes”, pero yo necesitaba eso en ese momento; me funcionaba. Y hemos evolucionado más allá”. Para Violeta fue un gran paso adelante conocer otras de las parejas de Ron, Sherry. Sherry insistía en conocer a Violeta para asegurarse de que Violeta estaba de acuerdo con que Ron tuviese otras relaciones: “Me dijo que no pasaba nada si algunas cosas me provocaban una reacción negativa. Hubo un incidente que me hizo reaccionar mal y pensaba que no se lo podía decir [a Ron]… Siempre pensaba «Oh, he aceptado este acuerdo, así que ahora tengo que aguantarlo todo». Y ella me contó que incluso las personas poliamorosas sienten celos”. Poder sentir celos le quitó un enorme peso de encima a Violeta: “Necesito estar alerta constantemente para bloquear los sentimientos de inseguridad y celos. Pero tiene el efecto positivo de forzarme a estar en contacto con mis sentimientos, lo que siempre ha sido un problema para mí… Ahora estoy más segura en esta relación, los sentimientos de celos se han vuelto casi inexistentes”. Ron y Violeta cuenta una historia sobre cómo su comunicación se ha profundizado con los años. Habían pasado la noche en pareja y Ron se iba a ir a ver a su otra relación. Violeta le dijo “No he tenido suficiente de ti este fin de semana”. Ella comenta que “Me llevó un tiempo darme cuenta de que podía decirle cosas así y que él no se lo tomase como «Oh, quiere que me quede» o algo parecido”. Para Ron fue un momento importante: “Ella no estaba intentando que me quedase, no intentaba hacerme sentir mejor, simplemente fue hablar claro. Y recuerdo lo bien que me sentí en ese momento… No es que necesitara que Violeta tuviese más, sólo es que fue una manera muy clara de expresar algo que era verdad”.

Ser poliamoroso me hace más fácil tener todo tipo de relaciones, sexuales o de otro tipo, porque no hay ningún límite predeterminado en ninguna de las relaciones que podría tener”, cuenta Ron. Violeta está de acuerdo “Somos dos personas muy independientes, y su poliamor me da sensación de libertad. Además, hace feliz a mi amante y, claramente, prefiero tener un amante feliz y satisfecho que uno frustrado y resentido”. Ella cuenta que lo más difícil es explicar su relación a otras personas. “Requiere demasiado esfuerzo explicarselo a la gente para que entiendan que no me está usando, o abusando o engañandome”. Ron añade: “En cada relación que tuve antes, [en cuanto comenzaban] yo ya estaba buscando las vías de salida. Pero en el caso de Violeta no estoy buscando cómo salir, probablemente porque [ella] no lo está impidiendo”. Violeta dice que Ron le da lo único que ella necesita y que, hasta que lo conoció, creía que sólo podía conseguirse con la monogamia: “Mi pareja es muy consciente de que necesito sentir que soy especial para él, y él es fantástico transmitiéndome que me quiere y me desea”.

 

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1 Comentario a “Relaciones entre personas monógamas y no monógamas (Opening Up)”

  1. A dice:

    Hola!
    A través de una relación mono/poly, descubrí qué era esto del poliamor de forma personal porque, antes había leido algún artículo… visto algún reportaje en la tele… pero nunca lo habia vivido tan cerca.

    Yo soy monogama (al menos de momento) y él es poliamoroso.
    Ni siquiera la forma de conocernos fue muy convencional, nos conocimos por internet y, nuestra primera cita fue directamente en mi casa, afortunadamente conocí a un poliamoroso y no a un loco jejeje.

    Ese día conocí a un hombre estupendo, me gustó su forma de enfrentarse a la vida y percibí que teníamos conexión.
    Conforme pasaban los días, sentí que podiamos llegar a construir algo, me di cuenta que él me gustaba, que yo le gustaba y, que estabamos en la misma sintonía.

    A la semana, se sincero y me contó qué era poliamoroso. Curiosamente me lo contó enviandome un http://www.golfxsconprincipios.com, ahora me rio, pero en su día no me hizo ni pizca de gracia.
    Me cayó peor que un jarro de agua fría, lo primero que pensé fue “hostiaputajoder porqué?” No entendía nada, de repente lo de estar en la misma sintonía, lo cual me parece fundamental en una relación, se habia esfumado.
    Prácticamente le mandé a paseo, me cerré en banda y no quería saber nada de él. Me pareció bien que fuera poliamoroso (si algo quiero ser en esta vida es ser una persona tolerante) pero su forma de vivir y sentir no iban conmigo ni con mis planes.

    Estuve sin hablarle poco más de una semana, durante ese tiempo hice una gran labor de documentación, busqué…lei…y empecé a ver con otros ojos esto del poliamor.
    Me dí cuenta que por miedo o por lo que fuera, iba a perder la oportunidad de seguir conociéndole, así qué, un día le dije que quería hablar.

    Nos volvimos a ver, ese día hablamos mucho de poliamor, y decidimos iniciar una relación.
    Estuvimos juntos cerca de dos meses.

    Ha sido la relación más honesta y sincera que he vivido hasta ahora, para mi supuso toda una transformación personal, me di cuenta que cada día ganaba en seguridad y que era capaz de gestionar situaciones que hasta ahora eran impesables.
    Sabía que habia otras, pero yo estaba encantada, me sentía feliz y tenía la seguridad que, como yo ninguna.
    Además, aprendí la importancia del cuidar y ser cuidado.

    Bien bien, estuvimos poco más de un mes, después le empecé a sentir distante y, yo pasé a ser un elemento a encajar en su agenda… Terminamos dejando la relación porqué él perdió la energía.

    Por mi parte hubiéramos seguido, me faltaba muy poquito para empezar a quererle un muchito, me sentía tan bien que estaba dispuesta a todo, a poner nuestras normas, nuestros límites e incluso a ser yo la que tuviera más parejas, teniendo claro que, lo hubiera hecho porque yo quería no por agradarle o por evitar que se sintiera culpable

    Aunque ya han pasado algunos meses, y apenas tenemos contacto, sigo convencida de que hubieramos funcionado, teníamos muchas cosas en común y nuestra forma de ver y sentir la vida era muy parecida, solamente hubieramos tenido que limar algunos detalles, pero eso pasa en todas las relaciones.

    Después de todo el rollo que he soltado, creo y estoy convencida que éste tipo de relaciones si pueden funcionar.
    Creo que no depende del “titulo” mono o poli, depende de las personas, de cómo seamos capaces de aceptar y/o gestionar determinadas situaciones, de saber cuánto y cómo queremos recibir y dar, de tener claro hasta dónde queremos llegar en una relación y de que forma…
    Puede que sea una relación un tanto compleja (aunque quién este libre de complejidad que tire la primera piedra), pero si se quiere se puede!!

    Por último decir que, aunque yo ya no estoy en este tipo de relación (ahora mismo no estoy en ninguna), desde entonces me siento un poco vinculada al poliamor, porque sigo leyendo mucho sobre el tema, sobre todo este blog, y porque siento que un pedacito de él sigue dentro de mí.

    Besosss amorosos.

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