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Sobre los locales swinger (resumen del Sexo Oral del 2 de diciembre)

5 diciembre, 2012 a las 11:00/ por
musicforswingers

Después de algunos problemas logísticos (La Troje olvidó reservarnos el espacio), migramos a la vinoteca que está cerca. Un poco complicado el lugar porque al fondo (no esperábamos tanta gente, sobre 20 personas) no se escuchaba. Para evitar estos problemas en enero haremos las charlas en “El dinosaurio todavía estaba allí” , una librería gastrobar en la calle Lavapiés nº8 (Madrid) que lleva una amiga. Hay sitio para 30 personas sentadas y sinceramente, por encima de 25 personas es imposible hablar.
Estuvo muy bien que esta vez —al contrario que hace años cuando tocamos el mismo tema— había bastantes personas que habían ido a locales swinger.

Este es el resumen de lo que hablamos:

Comenzamos hablando de que a los locales se les veían dos vertientes: Como lugar para socializar, conocer parejas similares y también como lugar para ir a follar directamente, buscar parejas con quien enrollarse. Como lugar para ir a follar hay a quien les parece algo muy crudo, una especie de “mercado de carne”. Pero no todo el mundo lo veía así… Hay quien ve muy bien esa posibilidad de ir directamente a follar, de poder meterte en un cuarto medianamente oscuro y dejar atrás toda tu biografía personal y despersonalizarte, centrarte sólo en estar disfrutando. Otra ventaja que se les veía a los locales es que ahorra tiempo a quienes van con prisas; no todo el mundo tiene horas y horas para contactar, charlar, quedar, conocerse, etc. y el tener un local donde ir directamente les simplifica muchos las cosas. Tienen la ventaja de ser un lugar neutro, y así se evita ir a la casa de nadie o que vengan a tu casa personas que tampoco conoces demasiado bien o a quien no quieres dar demasiada información de tu vida.

Sobre socializar en estos sitios también se veía un problema: Dado que se entienden como locales para ligar, es complicado cuando una pareja se acerca a otra, se conocen un poco, no se caen bien y se encuentran con la complicada “operación” de escaparse de esa situación… Para una persona sola es fácil “despistarse” y no volver, o poner una disculpa cualquiera, pero desaparecer dos personas a la vez puede resultar violento. Otro problema es que a veces da impresión que, si empiezas a hablar con alguien, es que quieres irte con esa pareja a un reservado. Y eso hace que se dude mucho sobre a quién acercarse y a quién no. Se comentó que igual no era mala idea que algún local organizase speed dating para swingers, y así se evitaría esto de alargar las charlas innecesariamente. Tres minutos serían suficientes para ver si hay química.

El ambiente en los locales ha cambiado respecto al que se respiraba hace 20 años, mucho más machista. Ahora es posible ver mujeres que disfrutan, más empoderadas, que se alejan de aquella imagen de hace tiempo en que iban al local para “salvar su matrimonio” o que iban porque a su marido les gustaba pero a ellas no. Ahora también se da el caso de chicas que llevan a chicos que no están muy a gusto, pero que acaban aceptándolo porque ella quiere ir y ellos quedarían en mal lugar —dentro de una lógica machista— si no se atreviesen.
Pero aunque haya cambiado el ambiente por lo menos tres chicas hablaron de que sigue siendo pesadísimo lo de tener que quitar 30 veces la mano a gente que, aplicando la lógica swinger de “toco, y si me retiran la mano es que no”, tocan, tocan, tocan y tocan hasta ser pesados. Una regla que puede llegar a ser muy pesada.

En general se siguen viendo más chicas bisex ¿casi todas?¿influencia del porno? y menos chicos bisex, aunque cada vez aumenta más.  Se comentaba si no será algo que pase en España, puesto que swingers que van a Cap d’Agde comentan que, mientras que en agosto abundan españoles heterosexuales, en septiembre cambia la gente y abundan muchos más hombres europeos bisexuales.
En cuanto a las mujeres bisexuales sí se coincide en pensar que hay una cierta “presión” para que sí lo sean, curiosamente algo que no sucede al revés, que chicas le digan a los chicos “me enrollaría contigo si fueras algo más abierto, más morboso, si te enrollaras con chicos”.

Muchos de estos comportamientos también están influidos por la edad. Las chicas más jóvenes parecen menos preocupadas por sus prácticas e identidades. Chicas que no buscan definirse bajo una etiqueta sino que tienen sexo con quien les apetece en cada momento. En cambio los chicos se atreven a poco más que su papel heterosexual.

En este punto se habló de la bisexualidad masculina y se comentó la anécdota de personas que están en contacto con población reclusa y que parecía que, dentro de una situación tan limitada en cuanto a opciones, parecía normal que apareciera la bisexualidad, incluso opciones muy femeninas en hombres que aparentemente se corresponden mucho con atributos masculinos típicos. Eso sí: En la calle esa feminidad desaparecía para evitar agresiones, que se daban por hechas.

Otro problema que se comentó de los locales es la presencia de prostitutas. No por ellas, no por una postura reacia a su profesión sino por el componente de engaño de los hombres que las usaban como “salvoconducto” para entrar en el local. Por un lado pueden entrar pagando menos (los locales cobran más a hombres solos que a parejas, mientras que las chicas entran gratis), y por otro porque —dentro de la lógica de consumidor de prostitución— prefiere pagar por una mujer pero acceder a un local donde por poco más puede acceder a otras muchas. El problema no es, en general, cuando no se sabe el estatus de la pareja que se tiene delante (nadie pregunta por cual es el tipo de relación) sino cuando la prostituta se queda en la barra (sólo ha cobrado por acompañar y nada más) mientras el hombre va molestando por todo el local a parejas y chicas solas.

También se prefiere que sean parejas y que no haya “camufladas” personas solas entre ellas para asegurar que será más complicado que su pareja pueda tener una relación más allá de la sexual con otra persona. El que todo el mundo sea pareja asegura que no quede ningún “cabo suelto”. Y además así se tiene la sensación de perder/ganar lo mismo (dentro de una economía de la escasez en lo sexual, en la que el amor es algo finito, que se agota): Si te acuestas con mi marido pero yo me acuesto con un amigo tuyo, yo salgo “perdiendo” más, arriesgo algo más “valioso”.

De todos modos hay que entender que lo que sucede en los locales depende de las personas que van, que son las que crean la dinámica que tendrá lugar, las que hacen que pasen unas cosas en lugar de otras. Aunque haya un discurso de ambiente de libertad, tolerante, donde cualquier persona puede hacer lo que quiera… ¿no resulta entonces extraño que nunca haya una chica sola mirando y masturbándose, sin que nadie la moleste?. Porque es una imagen que nunca se da, más allá de lo anecdótico de una chica que quede “suelta” dentro de un grupo. Parece como si la chica que quiere estar sola o con una chica, ellas dos solas, fuesen un imán irresistible para que precisamente los hombres se acerquen a ellas.

También se habló de parejas vs chicos solos. Por un lado se comentaba que, siendo puristas, swinger es algo relacionado con parejas, punto. Los chicos son un añadido. Pero resulta que para los locales son el negocio, esos chicos solos pueden solucionar la recaudación de una noche… Ahí se encuentra el conflicto entre otros espacios, donde las cosas no giran en torno a esos chicos que son el negocio, y los locales swinger, donde el local puede adoptar muchas formas, según la fórmula que elijan. Los hay que tienen contratadas unas chicas que acompañan a los chicos solos que aparecen bajo el reclamo de que hay parejas swinger, una especie de prostíbulo encubierto. También hay locales que pagan a una o dos parejas para que realicen un gang-bang del que saldrán, se supone, muchos clientes satisfechos. Otros dicen que mantendrán los chicos en una zona aparte y, poniendo excusas (se me han escapado, se han colado por una puerta donde no los vigilábamos) dejan que circulen por todo el local y así sienten que ya “compensa” lo que han pagado. Yo personalmente he estado cerca de chicos a los que he oído decir: “Pues si al final no podemos follar con esa pareja, vaya mierda haber venido. Por este dinero me podía haber ido de putas y follar seguro”. Es decir, depende de quien va, de su lógica, la manera en que entenderá el local, la manera en que entenderá para qué está la gente allí, si para disfrutar o para ser consumidas por quien viene a darse un banquete.

Quizá también pasan algunas cosas que están fuera de lugar (condiciones que serían claramente mejorables) por ser un público relativamente cautivo: No hay tanta oferta de locales swinger.

Y con esto terminamos la charla y nos quedamos tomando algo. Como sucede siempre, no llegamos a ninguna conclusión. Sólo buscamos tener un espacio donde poder hablar de estas cosas entre quienes las hacemos, con tranquilidad, hablando quien le apetece cuando le apetece. O escuchar, si eso es lo que pide el cuerpo ese día.

La imagen, de aquí

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