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BDSM bueno ¿hay BDSM malo?

5 junio, 2013 a las 11:04/ por
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Quién nos lo iba a decir. 50 sombras hizo posible que se hablase de BDSM como de cualquier otra cosa. Y terminamos con un periódico tan conservador como el ABC titulando una noticia como “El «sado» revitaliza cuerpo y mente”. Como si hablase de las verduras que revitalizan nuestra piel. Recomendaciones para el verano. Algún día veremos a las madres deseando que sus criaturas no le den un disgusto, que “me dejaría más tranquila que me dijese que le gusta el sadomasoquismo”.

Extractando la noticia, “un estudio de Andreas Wismeijer y Marcel van Assen publicado en «The Journal of Sexual Medicine» revela que las personas aficionadas a prácticas sexuales como la servidumbre y el sadomasoquismo están mentalmente más equilibrados que el resto.” Y con la buena conclusión de que “el secreto de estas muestras en los aficionados a estas prácticas sexuales tienen lugar en su mayor conocimiento de sus necesidades y deseos sexuales, situación que hace disminuir la frustración física y emocional en las relaciones.” Frases tan para enmarcar, visto en un medio general como ABC, como que “Las prácticas BDSM (Bondage, Dominación, Sadismo y Masoquismo) aunque parecen ser una mera acción física, en realidad se consideran una cultura basada en el consenso para moverse correctamente entre el uso seguro de la palabra, el fetichismo, etc.

Las conclusiones salen de un estudio sobre personalidad, capacidad de manejar el rechazo, estilo de apego de relaciones, bienestar en general… con 1336 personas (902 en BDSM, 434 que no). El resultado, como dice también El Periódico, que frente a las personas que no lo practican, “las personas que practican BDSM son “menos neuróticas, más extrovertidas y más abiertas a nuevas experiencias”, además de que les importa menos sufrir el rechazo de los demás“.

Curiosidades, que puntuaban más alto las personas dominantes, luego las switch (que todos los periódicos llaman “interruptores”, LOL), luego las sumisas y por último quienes no lo practican. Lo sentimos por ustedes, personas no-bdsm. 

Igual todo esto parece sorprendente a quien no está metido en estos ambientes, pero la verdad, no ya el BDSM sino cualquier estilo de vida “no convencional” te obliga a replantearte muchas cosas y, por lo tanto, a aclararte sobre qué quieres, qué precio pagarías por ello, aprender a soportar que te mire raro “el resto de la gente”… Ese entrenamiento tenía que valer para algo, y bueno, al final ha sido noticia.

Todo esto sale también a la vez que la recién estrenada última edición del DSM5, “el «Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales», utilizado por médicos, psiquiatras y psicólogos de todo el mundo, señala que el BDSM no es una enfermedad, sino más bien una «fijación sexual inusual».”Si le sumamos que por lo visto también ha desaparecido la adicción al sexo…pues parece que el panorama tiene buena pinta para la perversión…

Y aprovechando, traduzco partes de un artículo de Tristan Taormino en su propia web: ¿Te desensibiliza practicar BDSM?. Es decir, probar esas cosas ¿puede llevarte a cada vez tener que buscar cosas más extremas?¿puede llevarte a desensibilizarte?. ¿Vas buscando cada día cosas más allá de lo “normal” para terminar en la zoofilia?.  Para contestar a la pregunta (aparecida en una charla que ella dio sobre 50sombras, bendita excusa) contó con la ayuda de una terapeuta y educadora sexual y BDSM, 

Traduzco : “¿Así que tienes miedo de probar otras cosas que la posición del misionero, besarse y otros actos sexuales porque los porros siempre llevan a la heroína?.¿Y el spanking siempre lleva a la zoofilia?. No te preocupes por la escalada, como lo llamas. Cuando pruebas cosas diferentes estás intentando averiguar qué te gustas. No dejes de experimentar —añádelo a las cosas que disfrutáis tu amante y tú; mantén lo que funciona y líbrate de lo que no hace que te sientas bien. Pero no tengas miedo de probar algo de nuevo, lo que parece perfecto hoy puede parecer algo que no te interesa la semana que viene. Mirar mucho porno no es malo a no ser que interfiera en el funcionamiento saludable de alguien (…). La gente no se desensibiliza cuando ve mucho porno, sino que siguen excitándose. Sus intereses pueden cambiar de una época a otra, con lo que lo que era una fantasía el mes pasado puede no ser tan excitante este mes. Y otra gente prefiere mirar una y otra vez el mismo tipo de imágenes toda su vida. La buena noticia es que el sexo no es como un coche fuera de control, cuesta abajo dirigiéndose contra un pueblo en el que va a acabar matando a las personas inocentes que viven allí. No. En lugar de eso, puedes tomar decisiones sobre qué quieres y cuándo lo quieres. Eso incluye si quieres besar suavemente a alguien en el cuello o clavar tus dientes ahí. Puedo oirte diciendo “Sé a qué te refireres. Cosas como spanking, decir guarrerías y cosas así”. Y yo te pregunto ¿cuándo lo “vainilla” de alguien se convierte en el “has ido demasiado lejos” de otra persona?. Y viceversa. Una amiga mía dice que ella y su marido son vainilla [= que no practican BDSM], pero que él le sujeta la cabeza cuando ella se la está chupando. No la fuerza ni la ahoga, sólo disfrutando de lo bella que es, de lo bien que se siente, de su mano en su pelo, de su polla en su boca… Y a ella le encanta también, sintiendo sólo la cantidad justa de presión en su cabeza la hace sentirse excitada.

Eso es jugar con el poder. Y ellxs lo consideran vainilla, no pervertido. Por eso no puedo decir qué es vainilla. Y sinceramente, me la suda. Quiero verte alegre y con excitación, que no te aburras. Lo importante es qué te excita y cuáles son tus deseos. El deseo, como otros gustos, cambian y se modifican según vamos ganando experiencia. Y simplemente, porque te guste la pizza, no significa que quieras comerla todas las noches.

Preocúpate menos y experimenta más.

(…) Así que le das una bofetada a alguien y os dais cuenta de que os gusta, las puertas de lo vainilla siempre están ahí para que las atraveséis. Abrazarse, el sexo sin ser extremo o duro, siguen estando ahí para cuando lo queráis.

Mantén una actitud abierta y curiosa, y no dejes que el miedo dirija tu sexo, o ya que estamos, que dirija tu vida. Tienes permiso para explorar y descubrir qué te gusta. 

Preocúpate menos y explora más. experimenta más.”

Y a todo este panorama tan bonito, dos comentarios diciendo lo contrario de lo que he escrito, no pintando un panorama tan idílico.

Uno que, con el porno no sé, pero con el sexo a veces… el monotema cansa. A mí también. Sexo a todas horas, que todo gire en torno a eso no siempre es recomendable. O bueno, igual sí recomendable. Pero que se agradece cambiar de tema también. Por eso me alegro de tener otras facetas en mi vida…

Y sobre explorar…. Explorar a veces parece que es ir más y más lejos. Mi opinión, mi manera de verlo es que está bien saber hasta dónde podemos llegar en cada caso, qué somos capaces de soportar. En todas las exploraciones (reales, en el mundo, viajando) hubo un momento en que la expedición tuvo que decidir “bueno, ya hemos explorado lo suficiente, ahora es momento de volver”. Siempre tienta ir un poco más y otro poco, y otro poco. Y moría mucha gente en el terreno. Y algunas experiencias también pueden descolocarnos si vamos más allá de lo que somos capaces de manejar emocionalmente. Y hace falta tener la mente fría o el sentido común de volver hacia nuestra propia seguridad. Hacia nuestros límites. Ser capaces de sentir “esto creo que no me hace sentirme bien” y dar marcha atrás. No hay que ir siempre hasta el borde del precipicio, nos podemos perder el maravilloso paisaje que tenemos ya a nuestra espalda.

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La foto, de aquí

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