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Nos equivocamos con la revolución industrial

11 noviembre, 2025 a las 10:54/ por

«La gente tiende a olvidar que el mayor obstáculo para la libre expresión de la sexualidad de las mujeres de este país fue (…) la Revolución Industrial.»

Virginia Johnson, 1968 *(Fuente)

El ser humano es maravilloso en muchos sentidos, pero tiene algunas limitaciones muy importantes. Una de ellas es que es incapaz de prever si las consecuencias directas de algo que está haciendo voluntariamente por la satisfacción o beneficios a corto plazo, le pueden matar A LARGO PLAZO.

Somos capaces de disfrutar de fumar mientras multiplicamos exponencialmente la posibilidad de sufrir un cáncer. Somos capaces de disfrutar de ir en coche al mismo tiempo que envenenamos el aire que respiramos cuando salimos del coche.

A estas alturas de la Historia, está claro que eso mismo sucedió con la revolución industrial: se devora a sí misma. Partió de una falacia, «el mundo como recurso», como si el mundo fuera parte de la economía, cuando obviamente es al revés: toda forma de economía está dentro del mundo.

Los negocios han existido siempre. Siempre ha existido alguien que vendía parte de lo que cultivaba. Eso es compatible con la vida.

La colonización ha existido desde hace mucho (fenicios, cartagineses…). Eso es compatible con la vida… hasta el siglo XV, en el que se pasa a considerar admisible quitarle la tierra a alguien, aunque no sea «propietario» de esa tierra, del mismo modo que en el siglo XX algunos directores de empresas consideran admisible quitarle el agua a países enteros, aunque no haya nadie con un derecho de propiedad sobre ese agua.

Ya lo dijo Marx hace tiempo. Hace siglos se nos acostumbró a la idea de considerar «normal» no tener un terreno en el que puedas vivir y cultivar si no lo has comprado (de nuevo, si lo pensamos con el agua, vemos lo inhumano de esa idea). Eso se consolidó hace muy poco, en la segunda mitad del siglo XIX, con el proceso de codificación: crear códigos civiles que organizaban la vida, en todas sus facetas… tal como se entendía en ese momento histórico.

No somos conscientes de que nuestras ideas sobre la sexualidad humana son las que se describieron como hechos, como «naturales», en los cien años más brutales y maquiavélicos de la Historia, entre 1848 y 1948.

En todo lo relacionado con la sexualidad humana, es imprescindible recordar que hasta los años 70, las únicas personas que habían podido ejercer todos sus derechos durante milenios fueron los hombres blancos heterosexuales cisexuales monógamos o quienes aparentaban serlo.

Ahora tenemos por delante la fascinante tarea, como dice Marina Garcés, de «construir un nosotros». Me parece muy interesante y útil su comentario sobre los años 90, sobre la época en la que parecía suficiente deconstruir, comprender los mecanismos que construyen nuestra vida.

Aún estamos a tiempo de construir dónde habitar. Y mientras pensamos, podemos dejar de matar seres humanos, directa o indirectamente con unos objetivos que han demostrado hacer inviable la vida a largo plazo.

  • Fuente: Playboy Magazine, “Masters & Johnson Interview,” Hef’s Philosophy: Playboy and Revolution from 1965-1975, accessed November 11, 2025, https://forthearticles.omeka.net/items/show/17.

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