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Poliamor normativo y no-normativo ¿cuál es el bueno?

28 octubre, 2013 a las 11:00/ por
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Viendo el efecto del post del viernes sobre el poliamor normativo y no-normativo creo que es necesaria alguna aclaración extra sobre el tema.

No es una guerra contra el poliamor normativo. No tendría mucho sentido haber tenido que pasar de un grupo a otro por no coincidir con la visión que no tenían de las cosas para acabar metiéndome en una definición estrecha de las cosas que acabe provocando el mismo efecto en otra gente. Lo que llamo “poliamor no-normativo” no se opone al otro, sino que pretende ser una visión menos estricta de los límites del poliamor.

El objetivo de mi post no es decir (otro grupo más) que lo mío es lo bueno, lo del resto está equivocado. En absoluto. Entiendo que la dinámica de los grupos suele ser esa, conformar su identidad a base de oponerse a los grupos vecinos, por negación (“no somos de determinada manera, como es el otro grupo). Pero en este caso no se defiende lo no-normativo con la opción “buena”. No hay que olvidarse que la inmensa mayoría de material poliamor que te puedes encontrar defiende un punto de vista más normativo, con más condiciones. Digamos que el punto de vista normativo es el “normal”.

No hay que desechar el poliamor normativo… Ese punto de vista tiene más ventajas. Diferencia muy claramente a quienes dicen ser poliamor (normativo) de swingers, de parejas abiertas, de parejas no-monógamas, de cualquier otra opción. Se tienen unas normas mucho más claras (decisiones tomadas por todos los miembros de la relación, sin jerarquías, a largo plazo…). Tiene unas fuentes mucho más abundantes (desde la teoría del principio a Tacit, Deborah Anapol, Taormino, etc), frente a la única propuesta de Dossie y Janet.

El terreno que promueven Dossie y Janet no es especialmente cómodo para la mayoría de la gente, sospecho. No sólo les pasa con The Ethical Slut. Sus libros de BDSM (que es su tema principal, por ahí empezaron y siguen ahora, sobre todo Dossie) también defienden que “unas prácticas son BDSM si las personas involucradas en ellas las consideran BDSM”. Es decir, la naturaleza de la práctica, la identidad, la esencia (de haberla) sólo descansa en quienes realizan esa práctica.

Podemos usar el ejemplo del BDSM para seguir aclarando cómo definir unas prácticas y de las consecuencias. Para definir el BDSM no es válido ni el argumento de “si es sensato, seguro y consensuado es BDSM, si no, no”. Ya dejó claro Stein, quien inventó lo de SSC (sensato, seguro, consensuado), la razón por la que lo inventó y la razón por la que dejó de usarlo poco después: El objetivo de ese lema era encontrar una manera de hacer más accesible a todo el público (no a quienes lo practican) entender el BDSM, entender la diferencia entre violencia no consensuada y el determinadas prácticas consensuadas. Pero el resultado inesperado es que empezó a aparecer la cultura del SSC por la que cualquier persona EXTERNA a la sesión se sentía con el derecho a valorar si se estaba realizando correctamente o no. Con el derecho a comentar, valorar, criticar cualquier práctica sin tener ni idea de la negociación anterior a la sesión que pudo haber entre esas dos o más personas. En su lugar aparece el RACK o RACSA que viene a ser que las personas que practican BDSM son conscientes de que realizan prácticas con riesgos y cada persona, cada relación, cada sesión asume el nivel de riesgo que es capaz de manejar. ¿Significa que en el BDSM se ha abandonado el SSC?. Al revés, parece que se ha institucionalizado como la manera “buena”, o al menos más popular, de llevarlo a cabo.

Eso mismo es lo que se puede trasladar al poliamor: Está la opción del SSC, de las normas concretas, de la definición más estricta….con la contrapartida de que puedes “sufrir una auditoría externa” por parte de tu entorno valorando si lo que haces es poliamor o no. El problema que tiene eso es que dependerá de qué entorno se tiene, se valorarán como correctas cosas que a lo mejor en otro entorno no, algo a tener en cuenta. La ventaja es que, si respetas las normas de tu entorno, se te considerará parte del grupo y podrás tener una “validación” externa. O algo tan simple como que sea un sistema que prefieras, un punto de vista que conecta más con tu manera de velo.

En todo esto la atracción por lo no-normativo es algo personal. Y que no comparte la mayoría. Ya digo: Es lo que me atrajo inmediatamente de los trabajos de Dossie y Janet, y quizá es lo que echa para atrás al resto. Esa idea de unas normas universales, desde mi punto de vista no tienen sentido en ninguna identidad/práctica sexual. Es útil para que no se sumen a cada grupo quienes no queremos que se sume, quienes nos parecen fuera de nuestro grupo. No me refiero a que no compartamos cervezas, hablar o tener sexo con determinadas personas, todo el mundo es libre de juntarse con quien le apetece sino… ¿tiene algún grupo derecho a descalificar como no válido a la manera de entenderlo de las otras personas?.

¿Los gays de derechas, votando a un partido que niega sus propios derechos, tienen menos derecho a considerarse gays “correctos”?. ¿Las parejas monógamas gays están equivocadas, sólo existe la opción de los cuartos oscuros?. ¿Para ser admitido como gay tienes que vivir fuera del armario obligatoriamente?. ¿Debes tener camisas de cuadros si eres butch? ¿La gente BDSM que lo mezcla con lo swinger, que le apetece follar en público, se está equivocando? ¿Hay que cumplir unos mínimos para que una persona sea admitida como BDSM? ¿La gente swinger que disfruta del sexo en público o con una o dos personas más pero no le gusta el sexo en grupo, es menos swinger?¿Es menos auténticamente swinger?.¿La poliamor que tiene pocas relaciones fuera de la pareja es como la bisexual que tiene sexo muy a menudo con uno de los géneros, que tiene “menos puntuación” que quienes sólo triadas y quads, que quienes son pansexuales?.

Así, en el poliamor, prefiero quedarme con un mínimo común, con la definición que abarcaría más relaciones, la de “relaciones sexuales y emocionales simultáneas consensuadas entre tres o más personas”. Creo que con esa definición me valdría. ¿Que con esa definición no hay principios ni nada? Lo sé. Pero igual tampoco hace falta empaquetar todo tanto (la definición + las normas + las practicas). Es como la etiqueta GSD, de la que escribí en el blog (al final del post), géneros y sexualiades diversas en lugar de LGTB. ¡Ahí se va a sumar todo el mundo!.

Y creo que es lo bueno: Hacer frente común. Que, sin eliminar ninguna de sus particularidades ni gays, ni lesbianas, ni bisexuales, ni transexuales, se sumen más colectivos. Y lo mismo digo con el poliamor: Se puede trabajar en una estrategia común o por lo menos colaborar en algunas cosas, sin tener que eliminar las diferencias de cada tendencia. Porque a estas alturas igual lo que sí ya tenemos claro que lo que queremos es poder vivir la vida como queremos vivirla. 

La única intención de diferenciar entre ambos tipos de poliamor es que, si alguien está pensando en meterse, o aprender del tema, que sea consciente que hay varias corrientes, no una única corriente, universal, válida para todo el mundo. 

 

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Fotos: La imagen, de aqui

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