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Otras culturas, otras maneras
de entender el sexo

8 septiembre, 2014 a las 11:00/ por
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En la entrevista que nos hicieron a Victoria Rosa y a mí la semana pasada en la radio volvió a aparecer el mito de los pueblos inuit (a quien se suele llamar esquimales, aunque ha dejado de usarse excepto para sólo un grupo), el mito del supuesto buen rollo ártico de prestar a la esposa. La cosa en realidad es bastante distinta, como se puede comprobar tan cerca como en la wikinglis*:

“Los matrimonios inuit rara vez incluían grandes ceremonias; a las parejas a menudo se las consideraba casadas después del nacimiento de su primer descendiente. Existían tanto matrimonios monógamos como polígamos, pero rara vez eran poligínicos [con varias esposas] porque pocos hombres podían permitirse mantener a varias esposas. Las familias intercambiaban regalos antes del matrimonio pero no se paga un precio oficial o dote por la novia. Aunque los hombres eran considerados cabeza de familia, hombres y mujeres tenían el mismo poder e influencia en la familia. Tanto hombre como mujer podían pedir el divorcio por varias razones. De todos modos, el divorcio estaba mal visto, porque era perjudicial para la familia y también para la comunidad en su conjunto.

Las esposas a veces eran intercambiadas, y las mujeres se las escuchaba en el proceso. Esta era una alternativa común al divorcio porque ninguna de las dos familias podía prescindir de un componente vital para su supervivencia: Una madre y una esposa.” (fuente)

Siendo el intercambio o préstamo una alternativa al divorcio… tampoco parece mucho el buen rollo que había… En otras fuentes se puede comprobar que hay intercambios, pero como parte de o bien rituales públicos o acuerdos privados entre dos “hermanos de sangre” y no siempre con el consentimiento de ellas.

Pero claro, queda muy feo empezar el programa llevando la contraria a la presentadora…

 

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MOHAVE

En el programa aparecieron más ejemplos, como el pueblo mohave. Lo que es más conocido sobre mohaves y su sexualidad es que tenían ritos de iniciación para un “tercer sexo”, cuando se era “alyha”. O también se llaman beardaches o “dos espíritus”, una identidad sexual aparte. Y como dato curioso, no relacionado con el sexo, tienen relación con Olive Oatman, la primera mujer blanca tatuada (la de la foto). A Olive y su hermana se las vendieron mediante trueque a la etnia mohave, la hermana murió y Olive fue devuelta cinco años más tarde con el tatuaje. Su experiencia la hizo muy famosa en su momento. Y además eran la población nativa de California.

¿Sobre su libertad sexual? Devereux escribió sobre el tema. Mientras que no encontré nada sobre las esposas, sí encontré sobre la homosexualidad institucionalizada, o la vida sexual de menores en esta etnia: Parece que su sexualidad no es refrenada por su sociedad, que las criaturas disfrutan de su sexualidad sin que sus mayores les reprendan o frenen en absoluto.

 

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 KAIKURU, ISLA MANGAIA…

“La cultura kuikuru de la selva brasileña considera normal la libertad sexual, sólo es castigada si eso implica el descuido del hogar y otras obligaciones domésticas.” (fuente)

En la Isla Mangaia, una isla del Pacífico sur (la de las palmeras en la foto) parece que hay una animada vida sexual: A los niños les hablan de masturbación a los 7 y empiezan a practicar a los 8 o 9 años. A los 13 les hacen la incisión desde la punta del glande y a lo largo de todo el pene [¿lo busco?¿no lo busco?… al final lo hice: OJO, TRIGGER, es desagradable]. Dos semanas después de la operación el chico tiene sexo con una mujer experimentada que le enseña a hacer varias cosas distintas y en varias posturas. Le enseña especialmente a contenerse para tener orgasmos simultáneos con su pareja. 

Las chicas jóvenes reciben una formación similar y suelen tener entre tres o cuatro parejas masculinas sucesivas entre los 13 y los 20 años. Su familia la anima a tener sexo con varios hombres para que pueda encontrar un compañero con el que casarse con quien congenie. 

Los chicos buscan chicas agresivamente, normalmente teniendo coitos cada noche. El chico medio tiene diez o más “novias” antes de casarse. Sobre los 18 años, en el pueblo Mangaian suelen tener sexo casi todas las noches de la semana con tres orgasmos por noche aproximadamente. Todas las mujeres parece que aprenden a experimentar orgasmos. Llevar a su pareja al orgasmo es una de las principales fuentes de placer de los hombres.

 

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¿Es natural la monogamia?

Toda esta búsqueda de ejemplos de no-monogamia en la antropología pueden ser útiles para relativizar las culturas, para que se vea que no todas se comportan igual respecto al sexo pero… ¿es necesario buscar esos antecedentes en culturas que no tienen nada que ver con la nuestra? ¿recurrir a ejemplos que a veces, como el del pueblo inuit, no es voluntario? Supongo que para un público general, sin un interés real en abandonar la monogamia en sus propias relaciones, le parecerá más exótico si les hablan de islas remotas y tribus desconocidas que si les hablan de alguien que vive en su misma ciudad, o su mismo país, o que habla su idioma. Y quizá también porque le da una pátina científica a elecciones personales que, al estar relacionadas con sexo, parece que es necesario justificar de alguna manera más allá de “porque quiero hacerlo así”.

En el caso de querer buscar justificaciones de la no-monogamia, el más recurrido suele ser Sexo al amanecer, aunque aquí es soberanamente criticado, por el que se quiere demostrar que lo “natural” es la no-monogamia. En mi caso prefiero olvidarme de lo natural, argumentación idéntica a quienes defienden que lo natural es la monogamia. La cara opuesta de lo natural es que quien hace algo distinto lo está haciendo “mal”, haciendo de manera antinatural. 

En mi caso, me gusta considerar la no-monogamia una opción cultural por la que se acaba optando de manera informada, consciente y voluntaria, según el peso de la religión va desapareciendo (antes la vida funcionaba en occidente según ángelus, rituales religiosos y campanadas de iglesias), según poco se va redescubriendo lo nocivo que fue el siglo XIX en la sexual (de ahí viene la obsesión por impedir la masturbación —hasta llegar a la ablación del clítoris, sí, en Occidente— o inventar el mito de los cinturones de castidad**) y se va extendiendo, reestudiando, profundizando y popularizando las propuestas conscientes, culturales, libres derivadas de las ideas de la llamada “liberación sexual” de los años 60 y 70.

 

**Aquí más sobre la leyenda de los cinturones de castidad . Y aquí también.

*El que la wikipedia en español sea, efectivamente, una castaña no significa que la wikinglis lo sea.

 

 

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