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El feminismo pro-sexo, el feminismo anti-sexo y el porno

31 mayo, 2016 a las 15:39/ por
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Esta tarde hay un evento donde estarán Amarna Miller, Clara Serra (área de Igualdad de Podemos) y Beatriz Gimeno debatiendo sobre porno y feminismo. Allí estaremos.

¿Qué opina actualmente Beatriz Gimeno del porno? Que “la solución pasa por idear contrapesos educativos”. En 2012 opinaba que “no basta con presionar para cambiar la realidad, sino que hay que trabajar también para pensar, y representar, prácticas, identidades y subjetividades sexuales disidentes de la norma patriarcal pensando en que eso tendrá efectos sociales y políticos”. Dicho así, y sin conocer su postura en profundidad (tampoco ha escrito mucho sobre el tema, mucho más sobre abolicionismo), suena a un discurso muy habitual en mucha gente: El porno es culpable de todos los males del pasado y responsable de la salvación en el futuro. 

Organizamos todos los meses un debate/charla/loquesea mensual. Este mes organizamos uno al que invitamos a Amarna Miller a hablarnos precisamente de eso, del porno. Aparte de un discurso brillante, que no deja temas sin tocar, y muy sólido, se pudo ver en las preguntas y comentarios del público que sigue persistiendo esa idea: Que el porno debería educar.

 

 

Porno y educación sexual

¿En serio?¿alguien puede estar diciendo en serio que el mejor momento para educar a alguien es cuando tiene la mano por debajo de la cintura? El porno es entretenimiento, igual que los miles, cientos de miles de películas estadounidenses en la que vemos continuamente cómo se resuelve todo a tiros. En horario infantil. Películas donde 9 de cada 10 ocasiones un modesto ciudadano norteamericano sufre un ataque contra su vida, familia o propiedades por parte de un “villano” y la cosa termina… en que o bien ese ciudadano acaba matando al “malo” o casualmente ese “malo” se cae a un precipicio, le cae un coche encima, muere en el momento por castigo divino. Publicidad continua de la pena de muerte —horario infantil incluido, insisto— que no se debate ni una sola vez. Es mucho más llamativo debatir sobre tetas, culos, pollas y coños.

Se pone sobre la espalda del porno que “la gran mayoría de la gente acaba recibiendo su educación sexual del porno”… como si eso fuese un problema del porno. Antes de que el porno estuviese tan masiva y gratuitamente disponible ¿que se usaba como “estimulante”? Novelas eróticas. Quienes ahora persiguen el porno supongo que son quienes prohibirían las novelas de Sade, Sacher Masoch y demás. Porque las obras de Sade son bastante más extremas que el porno… “Es que la gente confunde el porno con la realidad”. Y también se confunden las novelas de Sade con su biografía, cuando en realidad la inmensa mayoría de lo que escribía eran sus fantasías desde la cárcel…

¿Confundimos a superhéroes con alguien real? ¿se lanzan las criaturas desde el balcón a ver si pueden volar?¿va la gente a comprarse una pistola para resolver sus diferencias con alguien?¿se cree la gente las historias de amor que cuenta el cine….? ehmmm… vaya…. pues sí ¿Debe Hollywood empezar a retratar como es la vida en pareja DE VERDAD?

Sin duda hace falta educación sexual, pero no es responsabilidad del porno, sino de los centros educativos. ¿No es más razonable educar en la sexualidad desde otros terrenos más reflexivos que la pornografía? Pero, claro, los tiempos retroceden que es una barbaridad. Y preferimos culpar al porno de una educación sexual inexistente como si fuese su responsabilidad… cuando es fruto de una política deliberada de eliminación consciente de la educación sexual de los colegios porque resulta polémica. ‘La LOMCE ha eliminado por completo la educación sexual’ ¿Cuándo eliminaremos la enseñanza de la evolución porque no respeta la libertad de elección de quienes prefieren un relato bíblico?. Aparecen el 17 de mayo las asociaciones de planificación familiar diciendo que la educación sexual se da demasiado tarde… y ni han llegado a pasar dos semanas cuando el Ministerio del Interior (¡ojo, desde el Estado!) ha revocado la declaración de utilidad pública a la Federación de Planificación Familiar Estatal (FPFE) por “ocultar” que había sido sancionada por publicitar fármacos que está prohibido anunciar por ley, como… ¡¡¡¡los anticonceptivos!!!!. No hay educación sexual, simplemente, porque NO SE QUIERE que la haya.

 

 

 

Feminismo pro-sexo y anti-sexo

Marta Borraz publica hoy en eldiario.es un artículo sobre el tema, “Qué piensa el feminismo sobre el porno“, del que saco un (gran) extracto que creo que vale la pena destacar, más allá de la polémica, para ver las posturas pro y antisexo.

“El debate se ha construido tradicionalmente sobre la dicotomía peligro/placer que implica la sexualidad de las mujeres, según la filósofa y escritora Nancy Prada. Las abolicionistas norteamericanas, encabezadas por Andrea Dworkin o Catherine MacKinnon, abogaban por la prohibición de la pornografía e insistían en la dimensión del peligro con sentencias como “la pornografía es propaganda sexista” o “la pornografía es la teoría y la violación es la práctica”. Según esta lógica, el porno sería un instrumento más de perpetuación “del derecho sexual de los hombres sobre las mujeres”.

Como reacción surgió un grupo de feministas que se manifestaron contrarias a esta postura, entre ellas Gayle Rubin y Carole S.Vance. “No basta con alejar a las mujeres del peligro y la opresión; es necesario moverse hacia algo: hacia el placer, la acción, la autodefinición. El feminismo debe aumentar el placer de las mujeres, no solo disminuir nuestra desgracia”, apuntaba en 1989 Vance. Las feministas pro-sex identifican el placer como un elemento fundamental de la liberación de las mujeres y cuestionan la capacidad del “Estado patriarcal” para garantizar su bienestar.

 

 

La estratificación sexual de Rubin

Ambas corrientes siguen teniendo herederas en la actualidad, aunque el debate se ha cargado de matices y huye de la categorización. Las dos posturas comparten la crítica al porno mainstream por considerar que “las mujeres no son sujeto nunca”, según la activista y responsable del Área de Igualdad de Podemos en Madrid, Beatriz Gimeno. “Está hecho por y para hombres y los ideales que representa son heteropatriarcales”, comenta la actriz Amarna Miller, que asegura creer en un “porno ético”, en el que “lo realmente importante esté tras las cámaras: seguridad laboral y un marco legal y consenso”. 

La experiencia de intentar prohibir la pornografía “nos enseñó que jamás debemos utilizar las armas de la derecha y que la censura se vuelve en nuestra contra”, sentencia Itziar Ziga. La activista, escritora y periodista se refiere a la coincidencia, aunque con diferentes objetivos, de la postura del feminismo antipornografía con la derecha estadounidense, pues esta comenzó a utilizar los mismos argumentos para coartar los derechos reproductivos de las mujeres, como el aborto, y los de gays y lesbianas.

Siguiendo esta línea se ha expresado Gayle Rubin, que identifica una “jerarquía sexual” a la que contribuyen las que llama “leyes sobre el sexo”, como las de regulación de la pornografía. Esta estratificación sexual, afirma, ubica en el “lado bueno” al heterosexual en matrimonio monógamo y del “lado malo a los travestidos y transexuales, fetichistas, los que tienen sexo por dinero o sadomasoquistas”. De hecho, una de las controversias del feminismo actual estriba en si determinadas prácticas como estas últimas deben ser representadas.

 

 

Las escenas de sumisión ¿promueven la violencia?

Se trata de uno de los puntos calientes del debate. Partiendo del alto número de mujeres que cada año son asesinadas y agredidas sexualmente, las escenas en las que una mujer aparece humillada, vejada o incluso penetrada sin su consentimiento ¿deben ser permitidas?, ¿hay límites en la representación de las fantasías sexuales? Para Rosa Cobo, profesora de Sociología del Género y directora del Centro de Estudios de Género y Feministas de la Universidad de A Coruña “no debería permitirse material pornográfico en el que tienen lugar violencias, a veces extremas”.

La ensayista y crítica audiovisual Pilar Aguilar coincide en que “la representación no puede ir en contra de los derechos humanos” y aunque reconoce la sexualidad “como un elemento fundamental de la vida” apuesta por algún tipo de regulación que “impida la glorificación de esta dinámica en la que los cuerpos de las mujeres se ponen exclusivamente al servicio del deseo masculino”. Ambas expertas desgranan similitudes entre el material pornográfico y la publicidad asegurando que “el porno modela los deseos sexuales y las mujeres están ahí para ser consumidas”.

En la otra orilla, las feministas pro-sex, para las que es fundamental diferenciar entre la representación de la violencia y la violencia misma. “La clave es aprender a separar la ficción de la realidad. No veo a nadie culpando a ‘La Jungla de Cristal’ por promover la violencia, hay que tener un consumo responsable, del porno y de cualquier contenido”, sostiene Amarna Miller. Pero ¿y qué ocurre cuando son las mujeres las que fantasean con este tipo de situaciones violentas?”

 

 

3 Comentarios a “El feminismo pro-sexo, el feminismo anti-sexo y el porno”

  1. SUSANA dice:

    ¡ME HA ENCANTADO EL POST! Debo leer más a menudo este blog…

    ¡Besis de fresi!

  2. […] han pasado más de 30 años de estas Guerras del Sexo y la discusión aún no ha […]

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