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Nadar y guardar la ropa: Las críticas de Masters y Johnson a las propuestas no-monógamas (y 2)

20 julio, 2017 a las 9:30/ por
George Tames/The New York Times

“La oposición al compromiso sexual que expresan algunos jóvenes es esencialmente de naturaleza política. Es un ataque al establishment… lo que, libremente traducido, sólo significa que se sienten obligados a rechazar cualquier norma que tal vez pudieran aprobar sus padres. Las feministas que aprueban los contactos sexuales extramatrimoniales porque las apartan un paso más del doble código sexual, también están empleando el código sexual de comportamiento como un arma política. Su principal propósito es poner en claro que ellas tienen iguales derechos a cualquier libertad que se atribuyan los hombres, sin ningún intento de determinar si la tal libertad contribuye necesariamente al bienestar de ningún individuo, sea éste hombre o mujer. Se encuentra una fundamentación diferente, no política, en las feministas que ven los contactos fuera del matrimonio como medios de permitir a ciertas mujeres que se desprendan de inhibiciones culturalmente inducidas, y que despierten su largamente reprimida capacidad de reaccionar ante la estimulación sexual.

Ninguna de estas posiciones es discutible, en tanto que no se las racionalice para convertirlas en fundamento de una estructura general de los valores sexuales. Pero es importante comprender que se trata de defensas de casos especiales. Si algunos jóvenes necesitan rechazar los valores sociosexuales de sus padres para poder ser libres de tener las experiencias que les servirán como base para dar validez a otros valores -o para reafirmar los mismos que originalmente rechazaron-, su actuación no difiere de la que durante siglos ha sido característica de los jóvenes. Si algunas mujeres deben empezar por dejar establecido su derecho a permitirse relaciones sexuales fuera del matrimonio, como manera de recuperar su autoestima y su sensación de ser seres humanos independientes e iguales, de manera que en su condición de iguales de los hombres puedan asumir las importantes tareas de aprender a vivir bien juntos, su táctica es indudablemente comprensible. Si otras mujeres tienen que salir de su matrimonio en busca de una afirmación de sí mismas como seres humanos sexuados, sus acciones merecen compasión y apoyo.

 

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Pero esto no equivale a decir que se puede prescindir del compromiso sexual en el matrimonio. Se dice únicamente que en algunos casos, en ciertas circunstancias, el compromiso sexual puede aceptar una solución intermedia. E incluso enunciar el problema en términos tan generales es tan engañoso que casi equivale a una impostura, ya que omite varias especificaciones decisivas, tales como el hecho de que el contacto sexual fuera del matrimonio es un paso que sólo hay que aceptar como último recurso, y que lleva consigo el potencial de una cura que es tan insatisfactoria como el problema que intenta curar; lo que se inicia como uno o dos actos aislados puede convertirse en una pauta de acción premeditada y repetida, que generalmente resulta tan destructiva para el edificio emocional de un matrimonio como podría serlo cualquier otra cosa. De modo que es posible atenuar el compromiso sexual como medio de arreglar un matrimonio que sólo sirva para desgarrarlo todavía más

Si pasamos del lenguaje abstracto a un ejemplo ilustrativo, tal vez lo veamos con más claridad. Después de haber leído que una relación extramarital puede ayudarla a revitalizar sus energías sexuales, una esposa con problemas sexuales se embarca en una aventura. Inmediatamente se plantean cuestiones que es imposible ignorar. ¿Le ha comunicado abiertamente su insatisfacción a su marido? En caso afirmativo, ¿por qué no han podido encontrar un remedio? ¿O buscar ayuda? Y si no se lo ha comunicado al marido ¿por qué no lo hizo.? Si es porque ambos son emocionalmente incompatibles, o si no pueden comunicarse sobre ningún tema que para ella sea realmente importante, ¿qué clase de matrimonio es ése? Si el matrimonio está tan empobrecido emocionalmente, ¿por qué hacer que el problema aparezca como la importancia de las relaciones extraconyugales, cuando el verdadero problema es la inadecuación del matrimonio? 

 

https://www.flickr.com/photos/dhammza/2883255570/

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Tampoco se acaban aquí las preguntas. Aun si el episodio termina bien, ¿qué hace ahora la esposa con su impulso sexual? ¿Cómo puede hacer frente a los poderosos sentimientos que la dominan, pero que no puede compartir con su marido? O, si trata de compartirlos, ¿cómo puede dejar de hacer comparaciones entre un hombre y otro? Y si, por ser sexualmente simple o incompetente, su marido sale mal de la comparación, ¿qué hace entonces ella con sus sentimientos? ¿Los entierra, y entierra con ellos su recién hallada sensibilidad sexual? ¿O respeta su natural derecho a satisfacer esos sentimientos y se embarca en una serie de aventuras? ¿O se divorcia de su marido?

Las preguntas son en realidad interminables. Las pocas que hemos planteado tienden únicamente a poner en claro el absurdo virtual de toda defensa especial de los contactos sexuales fuera del matrimonio. Los principios generalizados no sirven como guías del comportamiento sexual humano; lo que puede ser válido para una persona puede no serlo, para otra, e incluso lo que es válido para una persona en un momento determinado de su vida tal vez no lo sea, para esa misma persona, en un momento posterior. De modo que, sin conocer con gran detalle cuál es la naturaleza del matrimonio y la historia psicosocial, pasada y presente, del marido y de la mujer, no hay manera posible de que alguien ofrezca una palabra de consejo segura respecto a las consecuencias que pueden seguirse si uno de los miembros de la pareja, o los dos, deciden poner término a su compromiso sexual.”

La primera parte de este texto se puede leer en el post anterior.

 

fuente: http://www.todocoleccion.net/libros-segunda-mano-psicologia/el-vinculo-placer-un-nuevo-enfoque-compromiso-sexual-masters-johnson~x48706549

fuente: http://www.todocoleccion.net/libros-segunda-mano-psicologia/el-vinculo-placer-un-nuevo-enfoque-compromiso-sexual-masters-johnson~x48706549

La imagen principal, de Masters y Johnson es de George Tames para The New York Times

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